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Economía

Los hermanos Escribano venden su 14,3% en Indra y abandonan la compañía

El valor del paquete accionarial es cercano a los 1.320 millones de euros según el precio de mercado

Los hermanos Escribano venden su 14,3% en Indra y abandonan la compañía

Ángel Escribano.

Los hermanos Ángel y Javier Escribano, dueños de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), han decidido abandonar el capital de Indra tres años después de entrar. La compañía familiar ha puesto en marcha, al término de la sesión bursátil, una colocación acelerada de su participación del 14,3% en la firma española de tecnología y defensa.

Las acciones de Indra han llegado a repuntar más de un 6% y han cerrado en 52,34 euros (+4,8%) este martes. Al finalizar la jornada en Bolsa, Advanced Engineering & Manufacturing, vehículo mediante el cual los Escribano canalizan su presencia en EM&E e Indra, ha vendido íntegramente su paquete accionarial. Este bloque representaba el 14,3% del capital, equivalente a 25,26 millones de acciones, con un valor cercano a los 1.320 millones de euros según precios de mercado.

De esta forma, EM&E pierde su presencia en el consejo de administración de Indra, donde hasta ahora se sentaba Javier Escribano, hermano del presidente Ejecutivo de la compañía, Ángel Escribano. Aunque ese 14,3% otorgaba derecho a dos puestos en el consejo, nunca se llegó a solicitar el segundo.

La desinversión se produce poco más de un mes después de la renuncia de Ángel Escribano como presidente, motivada por las presiones de Moncloa y Sepi —principal accionista con un 28%—. El objetivo era poner fin al conflicto de interés derivado de su doble condición como presidente de Indra y copropietario de EM&E junto a su hermano.

Este paso forma parte de la estrategia de los hermanos Escribano para facilitar la compra EM&E por parte de Indra, orientada a crear un grupo con capacidad para responder a la creciente demanda de vehículos militares terrestres. Precisamente esta operación fue la que precipitó su salida de Indra.

Tras la dimisión de Ángel Escribano el pasado 1 de abril y la venta de sus acciones —adquiridas por EM&E mediante JPMorgan—, los hermanos han tratado de eliminar cualquier conflicto de interés de cara a una eventual fusión. No obstante, la operación permanece detenida después de que EM&E diera por cerradas las negociaciones al considerar que no se daban las condiciones necesarias.

De este modo, los propietarios de EM&E envían una señal tanto al mercado como a Sepi, que ya había expresado a la CNMV el 18 de marzo su intención de que se resolviera el conflicto de interés «antes de acometer el análisis de la operación». El consejo de administración de Indra había calificado la integración como estratégica y encargó a su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, negociar con la otra parte.

El propio De los Mozos afirmó durante la presentación de resultados trimestrales que fue EM&E quien abandonó las conversaciones. También señaló que, si se retomaran, Indra estudiaría reactivar el análisis de la operación.

A la espera de que alguna de las partes dé el siguiente paso, se abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la integración. Indra obtendría capacidades industriales inmediatas en un momento de elevada carga de trabajo, con más de 20.000 millones de euros en pedidos acumulados a cierre de marzo.

Por su parte, EM&E —ya sin representación en el máximo órgano de decisión— se beneficiaría de una eventual adquisición por parte de Indra, al integrarse en una empresa llamada a ser referente nacional en Defensa. La compañía ha sido el principal adjudicatario de los programas especiales de modernización y todo apunta a que seguirá siéndolo en futuras convocatorias.

Advanced Engineering & Manufacturing entró en Indra en mayo de 2023 con un 3% del capital, tras invertir unos 65 millones de euros, cuando la acción cotizaba en torno a 12 euros. El objetivo inicial era alcanzar el 10% para asegurarse un asiento en el consejo. En noviembre de ese mismo año, EM&E amplió su participación hasta el 8%, con una inversión adicional de unos 126 millones (con la acción en torno a 14 euros), lo que le permitió entrar en el consejo de administración.

El último incremento antes de la venta actual se produjo en diciembre de 2024, cuando los Escribano elevaron su presencia hasta el 14,3%, con unos 190 millones de inversión. Esto les convirtió en el principal accionista privado y el segundo del grupo, solo por detrás del Estado.

875 millones de euros de plusvalías

En total, EM&E destinó más de 380 millones de euros —financiados mediante un préstamo de JPMorgan— para alcanzar ese 14,3% que ahora ha vendido. A precios de cierre de este martes, ese paquete alcanzaba los 1.320 millones, lo que implica una plusvalía cercana a los 940 millones en apenas tres años.

Sin embargo, en las colocaciones aceleradas es habitual aplicar descuentos. Los inversores interesados contactan previamente con bancos de inversión, que después lanzan la operación tras el cierre del mercado. El precio final suele fijarse con rebajas de entre el 3% y el 5%, por lo que la venta podría situarse en torno a 1.255 millones y la plusvalía en unos 875 millones de euros.

Las acciones de Indra cotizan actualmente cerca de máximos históricos, impulsadas por los contratos millonarios en Defensa y por la mejora de sus resultados financieros, lo que ha llevado a la empresa a revisar al alza sus objetivos estratégicos. El máximo reciente se registró el pasado 27 de febrero, cuando alcanzó los 62,75 euros.

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