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Economía

Escribano pactó con el Gobierno salir de Indra si la venta de su empresa seguía adelante

La corporación pública ha reactivado la compra de EM&E días después de que abandonara la presidencia

Escribano pactó con el Gobierno salir de Indra si la venta de su empresa seguía adelante

Ángel Escribano, ex presdiente de Indra y fundador y propietario de EM&E.

La salida de Ángel Escribano de Indra se produjo tras un pacto alcanzado entre el hasta hace unos días presidente de la empresa pública y el Gobierno de Pedro Sánchez. La condición para renunciar al cargo se hizo con el compromiso del Ejecutivo de continuar adelante con la venta de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa que él mismo fundó junto a su hermano Javier Escribano, y de la cual son propietarios al 100%.

Es una información confirmada por THE OBJECTIVE a través de fuentes del sector de la defensa cercanas a Escribano, y sobre la que han declinado hacer declaraciones al respecto las fuentes oficiales de la corporación tecnológica consultadas por este diario.

El valor de las acciones de Indra creció durante el poco más de un año en el que Escribano fue presidente más de un 150%. Sin embargo, el hecho de que el entonces primer ejecutivo de la empresa impulsase la compra de la compañía que él mismo fundó y de la que es propietario fue lo que firmó su epitafio.

Hasta no hace mucho, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) pasó de largo por el conflicto de intereses que subyacía en la operación, pese a que Indra tiene firmados jugosos contratos con EM&E por valor de más de 14.000 millones de euros. Algunos de ellos fueron rubricados con Ángel Escribano ya en el sillón presidencial. SEPI, el mayor accionista de la compañía pública, con un 28%, cambió sin embargo de opinión hace varias semanas e inició una ofensiva contra Ángel Escribano que concluyó con su salida voluntaria.

Sin embargo, Escribano, al que quienes conocen definen como un «duro hueso de roer», no se fue con las manos vacías. De entrada, su porcentaje en Indra tiene un valor cercano a los 1.000 millones de euros. Junto a su hermano, posee un 14% de las participaciones de la firma, siendo el primer inversor privado y el segundo con mayor peso del total.

Ángel Escribano aguantó la primera embestida del Ejecutivo tras ser reforzado como presidente por el Consejo de Administración de la compañía, pero pocos días después cedió al pulso y anunció su salida del sillón presidencial, con el compromiso de Moncloa de que la venta de EM&E siguiese adelante.

Una operación que interesa mucho a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, porque disponer de la tecnología y conocimiento de Escribano le da una gran ventaja e independencia tecnológica respecto a sus rivales internacionales. El objetivo de Sánchez de crear un campeón de la defensa pasa por la empresa con sede en Alcalá de Henares (Madrid).

Controlar el poder de Escribano

Para Escribano, la venta reforzaría su poder en la firma pública, en la que ya cuenta con dos sillones en el consejo a los que le da derecho su 14% en el accionariado. La operación supondría un aumento notable de sus participaciones, que lo podrían situar como primer accionista.

Es algo con lo que tendrá que lidiar la SEPI, que no quiere en ningún caso perder el control sobre Indra. Una de las opciones que se barajan sería que Escribano vendiese antes de la operación los títulos que posee actualmente para que, al entrar de nuevo a través de la venta de Escribano, el equilibrio de fuerzas siga favoreciendo al organismo que gestiona las participaciones del Estado en las empresas.

De hecho, aunque Ángel Simón, el recién nombrado presidente no ejecutivo, no tiene sobre el papel poder de decisión, lo cierto es que las fuentes consultadas por este diario manifiestan que cuenta con el respaldo de la SEPI para manejar la situación. Un escenario, el de la llegada de Simón, que, tal y como publicó este periódico, generará casi con toda seguridad fricciones con el máximo responsable de Indra, José Vicente de los Mozos —vinculado al Partido Popular—, y el propio presidente no ejecutivo. Algo para lo que Moncloa se está preparando.

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