Bruselas avisa de que el mundo se encamina «a la crisis energética más grave de la historia»
El comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha afirmado que «en el mejor escenario, la situación es muy seria»

El comisario de Energía, Dan Jørgensen. | Danylo Antoniuk (Zuma Press)
Un jarro de agua fría llega desde Bruselas. El comisario de Energía, Dan Jørgensen, ha declarado este martes que «el mundo se enfrenta a lo que, probablemente, sea la crisis energética más grave de la historia, una que está poniendo a prueba la resiliencia de nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras alianzas». El comisario danés ha elevado a 30.000 millones de euros el dinero extra gastado en comprar combustibles fósiles «sin recibir ningún suministro extra» desde que empezó la guerra en Oriente Próximo, según recoge EFE. .
Jørgensen ha asegurado que por ahora no hay problemas de suministro de hidrocarburos en la UE por el bloqueo del estrecho de Ormuz, pero avisa de que el bloque se está preparando para un posible escenario de escasez, especialmente de queroseno. «Seguimos preparándonos para una situación en la que pueda haber problemas de seguridad de suministro, no estamos ahí aún, pero puede ocurrir, especialmente en queroseno», ha declarado a los medios tras recibir en Bruselas al ministro moldavo de Energía, Dorin Junghietu. «Esperamos no llegar ahí, pero nos estamos preparando (…), la esperanza no es una estrategia», añade el socialdemócrata.
El comisario señala que es «demasiado pronto para decir cuándo volveremos a una situación normal». Afirma que «en el mejor escenario, la situación es muy seria» porque «algunos de los daños a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, especialmente en Catar, tardarán años en recuperarse».
Además de mitigar la volatilidad a corto plazo, el comisario ha insistido en que a largo plazo la UE debe acelerar sus esfuerzos para «construir una resiliencia duradera mediante interconexiones más sólidas, una mayor diversificación, la expansión de las energías limpias y una integración más profunda del mercado».
El alto funcionario comunitario concluyó que la «lección crucial» de la crisis de Ormuz es que «la dependencia energética no es sólo un asunto económico, sino también una vulnerabilidad estratégica».
