THE OBJECTIVE
Jorge Vilches

El blanqueo de los terroristas

«Los alumnos no van a entender por qué los etarras mataban, sino que matar es malo. De esta manera se podrá seguir adoctrinando a las nuevas generaciones en la superioridad identitaria nacionalista»

Opinión
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El blanqueo de los terroristas

Miembros de Sortu y EH Bildu reciben con aplausos al ex jefe de ETA ‘Mikel Antza' a su llegada para declarar en la investigación del asesinato de Gregorio Ordóñez. | Unanue (EP)

En septiembre de 2021 se convocó una marcha para homenajear al terrorista Henri Parot. 39 asesinatos a sus espaldas. Las asociaciones de víctimas protestaron. La Policía y la Guardia Civil lo han considerado siempre como el asesino más despiadado de la banda. No en vano planeó el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en el que fueron asesinadas 11 personas, entre ellas cinco niñas. 

Aquel homenaje de etarras a un etarra tenía el visto bueno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. La Audiencia Nacional dejó la suspensión de la manifestación en manos del Gobierno. Esto significa que la celebración del homenaje era una cuestión de negociación política, no de aplicación de la ley.

No eran los mejores días para Sánchez. Necesitaba entonces aligerar el peso: tenía montada la «mesa bilateral» con ERC y la electricidad había duplicado su precio en tres meses. Al tiempo, Urkullu exigía más competencias para su Gobierno autonómico. Estaba en juego la negociación de los PGE. Sánchez decidió que era preciso calmar las aguas hasta que se aprobaran las cuentas, y luego ya veríamos. 

El resultado fue la desconvocatoria de la manifestación en honor de Parot, aunque en realidad fue un aplazamiento. Dijeron que fue por la presión de las asociaciones de víctimas. Nadie lo creyó entonces porque las desprecian y son un estorbo para hacer creíble su relato de blanqueo de Bildu. Pasado el trago parlamentario y en medio de las fiestas navideñas podría celebrarse el acto. Y así ha sido. Se ha convocado para Nochevieja. Palabra cumplida: antes de que acabe el año, homenaje. 

No obstante, el sanchismo no podía permitir la manifestación sin hacer algo porque las elecciones autonómicas están muy cerca. La connivencia con el filoterrorismo le resta votos en gran parte de España, donde los socialdemócratas de toda la vida se avergüenzan de que el líder del PSOE, partido con 12 de sus militantes asesinados por ETA, vaya del brazo de Bildu, su brazo político. 

Por eso han sacado -oh, casualidad-, el nuevo temario sobre el terrorismo en España, para conocimiento de los alumnos de Secundaria. El tratamiento es como si ETA no fuera nacionalista y de izquierdas, como si no hubiera sido un peligro para la democracia. Lo envuelven en una explicación que, aunque basada en el dolor de las víctimas, no señala los motivos del terror. Promueve la solidaridad con los damnificados, pero no condena al asesino por la ideología que lo mueve.

Es más; explica la «radicalización violenta» como algo psicológico, no político, como si fuera una tara mental, no la derivada lógica de una ideología. Para que se entienda mejor: si decimos que Hitler era un loco, no un criminal, exoneramos al nacionalsocialismo, ideología liberticida, contraria a los derechos humanos, y fábrica de asesinos y de cómplices que miraban para otro lado. 

Veamos la diferencia. El borrador de la asignatura de Historia que ha preparado el mismo ministerio quiere construir ciudadanos ecologistas. Para eso insiste en que hay que contar al alumnado el origen y los motivos de la contaminación, o del efecto invernadero: el malvado neoliberalismo. De esta manera, defender el libre mercado convierte a cualquiera en colaborador en la destrucción del planeta. Este mismo mecanismo no se usa para contar a los chavales el terrorismo etarra. 

Los alumnos no van a entender por qué los etarras mataban, sino que matar es malo, cosa que ya saben. De esta manera se podrá seguir adoctrinando a las nuevas generaciones en la superioridad identitaria nacionalista, en el racismo palurdo de Sabino Arana, o en la unidad de destino en lo universal de «su país». 

El Gobierno dará así la coartada que necesitan el PNV y, sobre todo, Bildu para campar a sus anchas. No olvidemos que en el horizonte está el «pacto de progreso» en el País Vasco entre PSE, Podemos y los bilduetarras para desalojar al PNV de Ajuria Enea. El recién elegido candidato socialista, hombre de Sánchez, es partidario de cambiar de socio de Gobierno, y abrirse a alianzas con Bildu en todos los niveles administrativos. 

Y volviendo a Parot. El protocolo ha sido el mismo. Las asociaciones de víctimas protestan a la Audiencia Nacional y esta dice que la competencia es del Ejecutivo. ¿Qué hará el Gobierno? Nadar y guardar la ropa, es decir, rechazar el homenaje pero no prohibirlo. Otro timo. 

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