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Pilar Cernuda

España no pita

«El afán de todo un presidente de alardear de sus grandes contactos, además de patético, es infantil»

Opinión
España no pita

Pedro Sánchez.|Jorge Peteiro (EP)

Qué más quisiéramos que decir lo contrario: que somos el referente de Europa, que nuestro presidente tiene un importante papel en la esfera internacional, que la situación económica es tan sólida como dice el Gobierno, que nada que ver con las advertencias del FMI, el Banco Central Europeo y el propio Banco de España y que los ciudadanos de este país tienen una calidad de vida que marca un hito en la historia reciente. Qué más quisiéramos. La verdad es que España no pita.

Días atrás, Moncloa facilitó a los medios unas imágenes del presidente ataviado con ropa de fin de semana, un jersey rosa que le rejuvenecía e incluso le embellecía. No es una cuestión menor esto último, no sonrían. Estaba en un despacho hablando con el secretario general de la OTAN y con la presidenta de la Comisión Europea, o eso decía la información, aunque la cara y los gestos de Pedro Sánchez no se correspondían con la atención que se pone ante conversaciones tan relevantes. Hablara con quien hablara, que podían ser Stoltenberg, Von der Leyen o ninguno de los dos, esas imágenes tenían algo de patético: todo un jefe de Gobierno necesitado de repartir un vídeo que pretendía demostrar que él trabaja sábados y domingos y que sus interlocutores son de primer nivel. Como si eso no fuera lo que se espera de un jefe de Gobierno… Lo lógico era que los servicios de Moncloa dieran cuenta de que seguía de cerca la crisis de Ucrania, como era obligado, y se mantenía en contacto con dirigentes europeos y de la OTAN, como era obligado también.

El afán de todo un presidente de alardear de sus grandes contactos, además de patético, es infantil. Se comprende que Joe Biden no contara con él para la conferencia virtual con los jefes de Gobierno europeos más influyentes. De Sánchez solo le interesa que es el presidente del país que acoge la base de Rota, importantísima para el conflicto que estamos viviendo. Y lo que no le interesa nada es compartir análisis sobre la situación con un dirigente que gobierna con comunistas. Que no se inventen sus asesores que Biden quería a los europeos que forman parte del G-8- ¿Y Polonia? Sí, tiene frontera con Ucrania, pero por esa regla de tres se podría invitar a España, que tiene frontera con el norte de África, una zona geoestratégica de máxima importancia.

Hablando de Podemos, la cosa interna está que arde. Es de dominio público que las relaciones entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias están mal, pero hay confirmación de que son mucho peores de lo que parece y además no lo disimulan ninguno de los dos. Coincide esa pésima relación con el interés que demuestra ahora Pablo Iglesias en hacerse presente, por mucho que anunciara hace menos de un año que dejaba definitivamente la política. En su aparición no ha escatimado torpezas: primero, el apoyo a un candidato que rechaza gran parte de Podemos de Castilla y León y, segundo, meter la pata con un comunicado en la red en el que reconocía que tenía acceso a los sondeos del CIS antes de que se hicieran públicos. Mal asunto para el exvicepresidente del Gobierno y mal asunto para Tezanos, que ese mismo día volvía a las andadas con una encuesta que indicaba que el PSOE podía ganar las elecciones en Castilla y León, aunque el resto de las empresas de sondeos aseguran los socialistas están perdiendo fuelle. El propio Iglesias, en su comentario, ya se refería a la «cocina» de Tezanos.

Rusia y Ucrania marcan la agenda nacional. La situación es grave, aunque los expertos en asuntos militares coinciden en que, si hay guerra, no será convencional, sino tecnológica y cibernética, muy, muy peligrosa aunque no haya sangre, sudor y lágrimas. Es fundamental el papel de los servicios de inteligencia y ahí sí juega un papel importante el CNI, con gran prestigio entre los servicios internacionales.

La atención y la tensión se centran en el futuro de Ucrania, futuro incierto. No se puede ceder ante Putin, es algo en lo que coinciden los profesionales más solventes: si Rusia gana la batalla a Estados Unidos, la OTAN y la UE, Xi va a intentar asomar la cabeza, demostrar que China es tan potente o más que Rusia. De primeras, puede invadir Taiwán, la antigua Formosa, permanentemente reivindicada por Pekin.

La crisis actual nos toca a todos, incluidos los españoles, aunque se dirima en el mundo de la ciberseguridad. No es una broma.

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