The Objective
Lifestyle

Leonardo Bello, neurólogo: «Hay cuatro cosas que sueles hacer y que son muy perjudiciales para tu cerebro: yo, como profesional, las evito»

Algunos hábitos aparentemente inofensivos pueden afectar al funcionamiento y al envejecimiento del cerebro

Leonardo Bello, neurólogo: «Hay cuatro cosas que sueles hacer y que son muy perjudiciales para tu cerebro: yo, como profesional, las evito»

Un neurólogo advierte de los hábitos perjudiciales para el cerebro | Freepik

La ciencia lleva años demostrando que muchos hábitos cotidianos tienen un impacto directo en el cerebro. Dormir lo suficiente, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de forma regular o controlar el estrés no solo contribuyen al bienestar general, sino que también ayudan a preservar funciones como la memoria, el aprendizaje y la capacidad de concentración. Al respecto, numerosos estudios han vinculado estos factores con un menor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas a largo plazo.

En este contexto, cada vez más expertos insisten en la importancia de cuidar aspectos cotidianos que, aunque a menudo pasan desapercibidos, pueden marcar la diferencia en el funcionamiento del organismo y, especialmente, del cerebro. Precisamente sobre ello ha hablado el neurólogo Leonardo Bello, muy conocido por sus vídeos divulgativos. El especialista ha compartido cuáles son «las cosas que él nunca haría» debido a las consecuencias negativas que pueden tener para la salud cerebral, unas recomendaciones que, además, encuentran respaldo en numerosas investigaciones científicas.

Dormir menos de seis horas, un riesgo para el cerebro

El doctor Bello señala cinco hábitos especialmente perjudiciales. El primero de ellos es «dormir menos de seis horas», ya que «eso es muy poco para el cerebro». Según explica, el sueño actúa como un proceso de mantenimiento integral para el organismo y permite «reparar todas las cosas que estén dañadas».

Además, advierte que esas seis horas o menos «no son suficientes para generar nuevas conexiones cerebrales ni para memorizar las cosas importantes que se hacen durante el día». La ciencia respalda esta idea. Un estudio publicado en la revista Nature Communications concluyó que dormir seis horas o menos a los 50 y 60 años se asocia con un mayor riesgo de desarrollar demencia. Asimismo, una investigación publicada en Communications Biology halló que unas siete horas de sueño se relacionan con un mejor rendimiento cognitivo y un mayor volumen de materia gris cerebral.

Usar «oxigenantes cerebrales»

En segundo lugar, el especialista cuestiona la eficacia de los llamados «oxigenantes cerebrales», un término comercial utilizado para referirse a suplementos o fármacos que supuestamente aumentan el flujo sanguíneo y la llegada de oxígeno al cerebro. El neurólogo asegura que estos productos «no sirven y no existen», pese a que algunos medicamentos se comercialicen bajo esa denominación.

«Hoy en día, el único oxigenante cerebral se llama actividad física, y eso sí lo recomiendo», sentencia. Y no está equivocado: numerosas revisiones científicas han demostrado que la actividad física mejora el flujo sanguíneo cerebral, favorece la neuroplasticidad y se asocia con mejoras en memoria, atención y funciones ejecutivas. Además, se ha observado que el ejercicio aeróbico aumenta la oxigenación y la vascularización de regiones cerebrales implicadas en el rendimiento cognitivo.

El impacto del estrés crónico

Como tercer factor de riesgo, el doctor Bello menciona el «estrés crónico», una condición que considera especialmente dañina. «Es grave, gravísimo para el cerebro», afirma, ya que, entre otras consecuencias, puede reducir su tamaño y provocar la pérdida de conexiones neuronales.

La ciencia respalda estas afirmaciones. Una revisión publicada en Neuropsychopharmacology señaló que el estrés crónico provoca cambios en las conexiones sinápticas y en la estructura neuronal de regiones clave para la memoria y la regulación emocional, como el hipocampo y la corteza prefrontal. Por su parte, otra importante revisión concluyó que el estrés sostenido puede reducir el volumen del hipocampo y alterar la generación de nuevas neuronas.

La ciencia lleva años demostrando que muchos de los hábitos cotidianos tienen un impacto directo en la salud cerebral
La ciencia lleva años demostrando que muchos de los hábitos cotidianos tienen un impacto directo en la salud cerebral. Freepik

El neurólogo aclara que el estrés crónico aparece cuando una preocupación o situación estresante se prolonga durante meses, lo que acaba dañando el cerebro y «matando neuronas».

Comer en exceso también perjudica al cerebro

Por último, el especialista recomienda evitar «comer demasiado». Según explica, «comer muchas veces al día y grandes cantidades genera resistencia a insulina», la cual ocurre cuando las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden adecuadamente a esta hormona. Asimismo, el neurólogo recuerda que diversos estudios han relacionado esta alteración metabólica con el deterioro cognitivo y el alzhéimer.

Al respecto, cada vez existe más evidencia de la relación entre resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y un mayor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedad de Alzheimer, hasta el punto de que algunos investigadores han llegado a referirse al alzhéimer como una posible «diabetes tipo 3». Aunque la alimentación es solo uno de los factores implicados, los expertos coinciden en que mantener un buen control metabólico puede contribuir a preservar la salud cerebral a largo plazo.

Por tanto, como hemos visto, la evidencia científica apunta a que buena parte de la salud cerebral depende de hábitos que están al alcance de la mayoría de las personas. Dormir las horas necesarias, mantenerse físicamente activo, controlar el estrés y cuidar la alimentación son medidas que no solo favorecen el bienestar diario, sino que también pueden contribuir a proteger al cerebro frente al deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

Publicidad