THE OBJECTIVE
Miguel Ángel Benedicto

La izquierda que resta y divide

«La crisis de la izquierda en las elecciones andaluzas no solo se puede llevar por delante el Gobierno de Pedro Sánchez, también el futuro de Yolanda Díaz»

Opinión
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La izquierda que resta y divide

Mónica Oltra y Yolanda Díaz. | Jorge Gil (Europa Press)

Yolanda Díaz propuso sumar, pero el desastre andaluz, la dimisión de Mónica Oltra y la cumbre de la OTAN no auguran un buen destino para el proyecto político de la vicepresidenta segunda del Gobierno

En Andalucía, Díaz fue a restar. La crisis de la izquierda en las elecciones andaluzas no solo se puede llevar por delante el Gobierno del presidente Pedro Sánchez sino también el futuro de su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. La coalición Por Andalucía, representada por Podemos, IU, Más País y tres organizaciones más, solo obtuvo 5 escaños en los comicios andaluces, doce menos que hace cinco años. Un partido que hasta el último minuto no presentó candidata debido al enfrentamiento entre Pablo Iglesias, que apoyaba a Juan Antonio Delgado, y Yolanda Díaz, que se volcó con Inma Nieto. El desconocimiento de esta última candidata y el cainismo de la izquierda radical terminaron por desmovilizar a una izquierda que ya estaba dividida de antemano. La líder anticapitalista, Teresa Rodríguez, que finalmente consiguió dos escaños, se presentó con las siglas del partido soberanista Adelante Andalucía. Tampoco saldrán indemnes de las andaluzas, los líderes nacionales de los principales partidos de la coalición de izquierda radical, Íñigo Errejón, Alberto Garzón, Ione Belarra y la propia Díaz, quienes no dudaron en hacer campaña en el sur de España y esto les podría pasar factura en el futuro. 

Las cuentas tampoco le salen a la titular de Trabajo en Valencia, donde el pasado mes de noviembre presentaba Sumar, su proyecto político personal, junto a Mónica Oltra (Compromís), Mónica García (Más País), Ada Colau (Catalunya en Comú) y Fátima Hamed (Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta), con en el que pretende aglutinar a todas las siglas a la izquierda del PSOE. Oltra, protegida de Díaz y vicepresidenta y portavoz de la Generalitat, no ha tenido más remedio que dimitir al estar imputada por el presunto encubrimiento del abuso de su exmarido a una menor tutelada.

En unos días, el Gobierno español se convertirá en el anfitrión de la Cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Madrid. El disenso en el ejecutivo hace semanas que se barrunta. Los “halcones” Pedro Sánchez y su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se muestran como grandes valedores de las políticas de la organización militar, mientras sus socios de gobierno no quieren ni salir en la foto con los socios de la Alianza Atlántica. La ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, no ahorró críticas a que España pueda aumentar el gasto militar; declaró que no estará presente en los actos institucionales de la cumbre y criticó el coste de 37 millones de euros que tendrá la reunión, que para la ministra debería ir a gastos sociales.

La cumbre de la OTAN

Yolanda Díaz y el ministro de Consumo, Alberto Garzón, han dejado en el aire su presencia institucional. No en vano, ambos militan en el Partido Comunista y son miembros de Izquierda Unida que forma parte de la plataforma estatal contraria a la cumbre de la OTAN, partidaria de no enviar armas a Ucrania y de reducir el gasto militar frente a la intención de Sánchez de subir al 2% del PIB la contribución española en defensa. La plataforma participará en una cumbre alternativa por la paz y en la manifestación contra la Alianza que tendrá lugar días antes de que inicie la reunión de los socios atlánticos. 

«Los últimos acontecimientos complican el intento de Yolanda Díaz de liderar a los partidos de extrema izquierda»

La vicepresidenta segunda del gobierno ya no estuvo en el 40 aniversario de la incorporación de España a la Alianza Atlántica al que asistió el rey Felipe VI, el secretario general de la OTAN , Jens Stoltenberg, Pedro Sánchez y varios ministros socialistas. Díaz se debate entre ser fiel a su partido o al presidente del gobierno, que se juega su prestigio internacional en esta reunión y quizás también su futuro político como próximo secretario general de la organización militar.

Los últimos acontecimientos complican el intento de Díaz de liderar a los partidos de extrema izquierda. El viaje con el que la ministra de Trabajo pretende recorrer todo el país «de norte a sur y de este a oeste» hasta el próximo mes de diciembre, cuando oficializaría su candidatura, no tiene el viento a favor. En la aritmética política no siempre se suma y la izquierda radical parece estar más por la división.

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