THE OBJECTIVE
José Carlos Rodríguez

El gran cambio en nuestro sistema de pensiones

«El Estado va a quedarse con mayor parte mayor de los salarios de los trabajadores para mantener las pensiones. De un sistema contributivo vamos a uno asistencial»

Opinión
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El gran cambio en nuestro sistema de pensiones

Ilustración de Erich Gordon.

El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, dijo hace año y medio que tenemos que hacernos a la idea de estar trabajando hasta los 75 años. Ahora impulsa una reforma del sistema que nos obliga a aportar cada vez más, a cambio de una pensión no sólo más corta en años, sino en cantidad mensual

No es un capricho del señor ministro. El sistema es, como todo el Estado del Bienestar, un enorme fraude. La promesa pronuncia una sílaba por década, y se ha ido cumpliendo a medida que se iba formulando. Ha llegado la era del incumplimiento. Es una historia cuyo tempo es el de las generaciones, y con un final ya anunciado.

Siempre fue temerario creer en un sistema basado en la promesa de los políticos: tú págame un tercio de tu sueldo, que el sistema te recompensará. Esa es la lógica del sistema; una lógica basada en una justicia matemática: tanto aportas, tanto recibirás. Por eso la sociedad lo ha dado por bueno. Pero entre el sacrificio y el premio media toda una vida laboral, que son decenas de vidas políticas. España tiene diez millones de pensionistas. Diez millones de votantes para los que el cálculo de su pensión es mucho más importante que las mayores aportaciones que tendrán que soportar los veinte millones de cotizantes. Esa es otra aportación de la matemática a las ciencias sociales: el algoritmo electoral. 

¿Cómo vamos a pagar más? Hay una base máxima porque la lógica del sistema es tanto recibes por lo que pagas. Como el sistema tiene limitada la pensión máxima, también pone un tope a las aportaciones que se hace al sistema. La reforma rompe con eso. Entre 2024 y 2050, las bases máximas crecerán 1,2 puntos por año por encima de la inflación. Las pensiones no crecen al mismo ritmo: un 0,115% acumulativos cada año hasta 2050. 

La reforma prevé la inclusión de una «cuota de solidaridad» (la solidaridad de los políticos con nuestro dinero) sobre la parte del salario que actualmente no cotiza, por superar el tope máximo de cotización. La cuota será del 1% en 2025 e irá aumentando a un ritmo de 0,25 puntos por año hasta llegar al 6% en 2045. Si una persona gana 1.000 euros por encima del tope máximo de cotización, la cuota se aplicará a esa cantidad; el primer año supondrá un aumento de la cotización de 10 euros. Luego se multiplicará por seis. 

«Las medidas son un impuesto sobre el trabajo cualificado»

A eso hay que añadir que el primer día de este año entró en vigor el mecanismo de equidad intergeneracional, que supone un aumento del 0,6% sobre todas las nóminas. Ese aumento alcanzará el 1,2% en 2029. 

Todos estos números suponen dos cambios. El primero de ellos es que el Estado va a quedarse con una parte mayor de los salarios de los trabajadores para poder mantener las pensiones. En realidad, no va a poder hacerlo, porque nos obligará a cotizar durante más años, y a recibir la pensión en un crepúsculo vital cada vez más lejano. Además, ha colado el aumento del período de cálculo de la pensión a 29 años; hoy es optativo, pero no tardaremos mucho en ver que es obligatorio. 

Este Gobierno, que llamó «cadáveres vivientes» a los mayores porque no votaban a Podemos, ha sacrificado a los jóvenes trabajadores, que fueron los protagonistas del cambio del signo político en España, para pagar las pensiones de los jubilados. 

Las medidas son un impuesto sobre el trabajo cualificado. Los trabajadores capaces de llevar adelante proyectos de gran valor, tendrán un nuevo incentivo para no venir a España, o para irse. 

El segundo es que supone un paso más en la transformación fundamental del sistema. De Bismark a Beveridge, como explicaron los economistas Ignacio Conde-Ruiz y Clara I. González hace años: de un sistema contributivo a uno asistencial. El límite de las aportaciones al sistema se eleva cada vez más, y el número de quienes tienen derecho a la pensión más alta se va a reducir progresivamente. Es el gran cambio silencioso de nuestro sistema de pensiones. Al final, no fue Aznar quien nos robó las pensiones, sino que están siendo los socialistas. 

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