THE OBJECTIVE
Félix de Azúa

¿Y ahora qué?

«Empieza otro capítulo de nuestra dependencia de Estado. Respiraremos por habernos librado de los viejos títeres, pero dudo de que aparezcan nuevos dioses»

Opinión
17 comentarios
¿Y ahora qué?

Ilustración de Arancha Tendillo.

Hoy es el día en que algún gobierno del pasado decidió que los ciudadanos debían entregarse a la reflexión. Aunque sea un solo día cada cuatro años, no está mal, aunque yo preferiría que algunos no lo hicieran porque una cabeza vacía enfrentada a la reflexión puede, de repente, tener un ataque de dipsomanía y tomar decisiones surreales.

Todos los demás no necesitamos reflexionar, especialmente después de la campaña más tediosa de todos los tiempos. Ni una sola idea, ni un proyecto, nada capaz de animar a un país que se hunde lentamente en la irrelevancia. No sólo estamos en la ruina y con una deuda que durará tres generaciones, sino que hemos perdido cualquier iniciativa intelectual que tenga algún interés para el mundo. Lo que la izquierda hispana e iberoamericana llama «cultura» es una oficina auxiliar de los ministerios socialistas o comunistas, según el país, y sólo deponen ideología. Así pues, ¿qué quieren que reflexionemos?

Yo debo confesar que voy a echar de menos algunas figuras. No a Sánchez, que es un personaje tedioso y con una inteligencia artificial que le hace cada día más parecido a un ciberpresidente fabricado en China. Pero sí a Yolanda, cuyo nombre ya es todo un manifiesto. Esa mujer talludita, sobre sus altísimos tacones de drag queen y con esa presencia capilar que anima a cualquier publicista especializado en peluquerías, es el modelo de comunista posmoderno más convincente de todo el ámbito universitario norteamericano. Una creación global que (dice) sólo duerme dos horas al día. Menos mal que duerme.

Y muy poco más nos quedará para el recuerdo. El elenco gubernamental parecía una reedición a la berlanga de American Pie, muy rancia y con ninguna gracia, aunque igual de soez.

«A Sánchez le veremos todavía mucho tiempo hundiendo aún más al órgano de la vieja socialdemocracia»

Ahora, si todo sucede dentro de los límites de la razón, incluso en España, empieza otro capítulo de nuestra torturada dependencia del Estado. Durante unos meses respiraremos por habernos librado de los viejos títeres, pero dudo de que aparezcan nuevos dioses. Por lo que quizás haya que volver a cuidar nuestro jardín y olvidar la vida oficial y el zoológico político.

Eso si queda alguna brizna de racionalidad en la población española. Si no, todos al tren de Lisboa, por ejemplo, un país de gente sensata y educada. ¿Es posible que eso suceda? Aquí todo es posible y la codicia de los voxistas puede hacer imposible un gobierno estable. Por otro lado, tengan en cuenta que Sánchez ha estado trabajando la campaña, no para ganar las elecciones, sino para mantenerse al mando despótico del partido obrero español. Si le sale bien, le veremos todavía mucho tiempo hundiendo aún más al órgano de la vieja socialdemocracia y de la actual memocracia identitaria.

Perdonen la insistencia, pero ¿no habría que ir resucitando el antiguo partido de los Ciudadanos con otro nombre y nuevas generaciones? Un partido liberal verdadero, administrado por cuadros con estudios y experiencia laboral, algo realmente inédito en este país cainita, pero que a lo mejor convence a los nuevos votantes dentro de unos años.

En todo caso, que tengan ustedes el domingo que se merecen.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D