THE OBJECTIVE
Manuel Llamas

España ya es Argentina

«Un país que maltrata a sus empresarios, asfixia a sus contribuyentes y ahuyenta las inversiones está condenado al empobrecimiento»

Opinión
15 comentarios
España ya es Argentina

Ilustración de Alejandra Svriz.

España no es Venezuela, al menos por el momento, pero ya es Argentina. La investidura de Pedro Sánchez marcará un punto de inflexión, y no sólo por la quiebra del Estado de derecho y la funesta vulneración del marco constitucional que traerá consigo la amnistía acordada con los golpistas catalanes, sino porque el preocupante declive económico sufrido en los últimos años se convertirá en una grave crisis estructural en los próximos cuatro, tal y como, por desgracia, sucedió tiempo atrás en Argentina.

Sánchez representa el peronismo a la española. No por casualidad, el líder del PSOE apoya de forma explícita al candidato oficialista a la Presidencia de Argentina, Sergio Massa, en las elecciones que tendrán lugar este domingo. Y ello a pesar de que Massa, como ministro de Economía, es el principal responsable de la ruina que sufre su país. Los frutos de su gestión se resumen en recesión, una hiperinflación del 140% interanual y el 40% de la población en situación de pobreza. 

España está muy lejos de semejante escenario, entre otras cosas porque forma parte del euro y la UE, de modo que el nefasto populismo económico del que hacen gala los socialistas y sus socios comunistas cuenta con límites que, hoy por hoy, no pueden traspasar, pero la anterior legislatura supuso un estancamiento que conviene recordar.

«España es uno de los pocos países que ha perdido renta per cápita y poder adquisitivo desde 2018»

El PIB nacional ha cosechado uno de los crecimientos más lentos y débiles de toda Europa desde 2018. España es, además, uno de los pocos países que ha perdido renta per cápita y poder adquisitivo durante este período. Por si fuera poco, sufre la tasa de paro más alta del continente, por encima incluso de Grecia, y acumula uno de los desequilibrios fiscales más elevados de la UE.

La pobreza, medida como carencia material severa, está en máximos, superando incluso el nivel registrado en la crisis financiera de 2008. Y la presión fiscal, el gasto público y la deuda se han disparado a un ritmo récord. Tanto es así que el sector público ingresa y gasta casi un 30% más que antes de la pandemia. Los españoles nunca han pagado tantos impuestos como ahora, mientras que el Estado nunca ha gastado tanto dinero como en la actualidad. Los servicios públicos, sin embargo, funcionan peor que nunca. Basta observar el caos de las citas previas, las largas listas de espera en sanidad o el colapso de la Justicia para constatar la pésima calidad de la Administración.

El problema es que nada de esto mejorará, más bien al contrario. El acuerdo de Gobierno alcanzado entre PSOE y Sumar incidirá aún más en los errores cometidos, agravando con ello sus efectos a lo largo del próximo mandato. Para empezar, el nuevo Ejecutivo seguirá subiendo los impuestos y aumentando el gasto. IRPF, Sociedades, Sucesiones y Donaciones o nuevos impuestos verdes son tan sólo algunas de las figuras que sufrirán modificaciones, desalentando así el crecimiento y la inversión.

«El aumento del gasto público no se traducirá en mejor atención o servicios, sino en prebendas a los nacionalistas»

El aumento del gasto público, por su parte, no se traducirá en mejor atención o servicios, sino en privilegios y prebendas de todo tipo y condición para contentar a sus socios nacionalistas, al tiempo que se conceden nuevas paguitas para ampliar la red clientelar con el único fin de comprar votos. La ampliación de la gratuidad del transporte público a menores, jóvenes y desempleados a partir del 1 de enero, el incremento del bono del alquiler y del Ingreso Mínimo Vital o la concesión de nuevas ayudas y avales que anunció ayer Sánchez durante el debate de investidura no persiguen, en ningún caso, la consecución de mejoras sociales, sino la creación de electores cautivos con dinero ajeno.

Y si a todo ello se suma la combinación de inseguridad jurídica y fracasado intervencionismo público que, entre otras materias, aplicarán en el ámbito de la energía, las hipotecas, los alquileres y, muy especialmente, en el mercado de trabajo, con nuevas restricciones, subidas del salario mínimo y arbitrarias reducciones de jornada impuestas por ley, la estructura productiva se acabará debilitando de forma muy sustancial. Un país que maltrata a sus empresarios, asfixia a sus contribuyentes y ahuyenta las inversiones está condenado al empobrecimiento.

Ese y no otro es el camino que emprendió Argentina hace ahora 80 años, cuando el peronismo llegó al poder, pasando de ser una de las economías más ricas del mundo a principios del pasado siglo al puesto 70 del ranking, y ese es el camino que seguirá ahora España. El estancamiento de ayer se convertirá en la caída de mañana. Los españoles votaron socialismo, el peor socialismo, y eso es justo lo que tendrán. Es de las pocas cosas en las que Sánchez, al menos, no ha mentido.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D