The Objective
José Luis González Quirós

Óscar Puente no tiene soplete

«En el año que queda, Puente & Sánchez tendrán tiempo para perfeccionar sus hazañas políticas y encontrar a otros responsables, como el soldador de Adamuz»

Opinión
Óscar Puente no tiene soplete

Ilustración generada mediante IA.

Merced a la bendita insistencia de las víctimas del desastre ferroviario de Adamuz, un suceso casi sepultado tras decenas de catástrofes de otro tipo, nos hemos enterado de que el ministro Puente, cuya imagen se puede asociar fácilmente con un hombre orquesta, dada la enorme diversidad de palillos con los que se entretiene, ni tiene ni usa soplete. Al demandar los afectados del descarrilamiento y choque de los trenes de alta velocidad que el ministro asumiese su responsabilidad en el desdichado suceso, Puente les dijo que no tenía razones para dimitir, que él no había hecho la soldadura.

Semejante aclaración debió dejar patidifusas a las víctimas, porque Óscar Puente los enviaba directamente a la caza y captura del soldador descuidado que ejecutó mal la unión de los carriles que hizo salirse de la vía al tren y, en consecuencia, les instó a que no le importunasen más con sus demandas.

Este ministro es un fenómeno, no cabe la menor duda. No sé si es consciente de hasta qué punto ha descubierto la piedra filosofal capaz de acabar con las tribulaciones que debieran acongojar a su jefe —aunque está claro que Puente ya se ha aplicado el ungüento— o si, como diría Sánchez, ya ha asumido sus responsabilidades y ha señalado al plomero. ¿Qué responsabilidad puede caberle a Puente de que vaya usted a saber quién haya contratado a un soldador descuidado? Además, no es para tanto, porque seguro que este soldador ha hecho miles de soldaduras del todo correctas y no le vamos a condenar por una que le haya salido mal y porque la mala suerte haya hecho que un tren descarrile, lo que es consecuencia de leyes físicas bien conocidas de las que tampoco es responsable el ministro Puente.

Sánchez, que es un punto más sutil que Puente, aunque sin exagerar, podría decir algo como esto: yo no he hecho la contabilidad del PSOE, yo no he mandado al torpe de Cerdán que contrate a la intrigante de Leire para investigar a fiscales y a tricornios antisocialistas, yo no he dado la menor instrucción para que la diputación de Badajoz contrate a un gran músico que, por casualidad, es mi hermano, yo no he sido el que ha impulsado la brillante carrera académica de mi Begoña, a la que ha empleado una de las primeras escuelas de negocios de España y a la que ha dado una cátedra nuestra prestigiosísima Universidad Complutense. Pues es verdad, reconozcámoslo, pero me parece que Sánchez no ha caído todavía en la cuenta de la vía Puente para poner las cosas en su sitio y hacer que cada palo aguante su vela sin armar jaleos innecesarios.

Los presentes en las explicaciones de Puente sobre la responsabilidad del desconocido soldador han debido quedar un tanto atónitos, pero también consolados. Al fin y al cabo, enterarte de que tus seres queridos han fallecido o han quedado mutilados por culpa de un accidente ferroviario debido a la conducta irresponsable de un soldador anónimo y, seguramente, ilocalizable, es más llevadero que creer que tus dolores se deben a la negligencia irresponsable de un Gobierno que no gasta lo que debe en mantener en condiciones de uso las vías de alta velocidad, de modo que haberse enterado de que la responsabilidad es del soldador y no del ministro ni del Gobierno ha debido de suponer un alivio innegable.

«No estoy seguro de si los afectados de Adamuz están al tanto de los esfuerzos del Gobierno para poner a punto la Telepedro»

No estoy muy seguro de si los afectados de Adamuz están al tanto de los esfuerzos del Gobierno para poner a punto la Telepedro, pero en cuanto se enteren, seguro que se sentirán todavía más aliviados porque comprenderán la urgencia de habilitar un nuevo canal, los que hay son muy pocos y a veces se arman líos, un medio de información recta, veraz y no insidiosa, dispuesto a lo que sea necesario para localizar al soldador que sea responsable en cada caso y defender la inocencia de Puente, del Gobierno, de Sánchez, por supuesto, y del socialismo en general, que es una doctrina muy benéfica y socialmente responsable.

Pasa lo mismo con Zapatero, un sabio capaz de definir a la perfección la manera de ser de los socialistas, que sólo se ocupan de dar mucho sin quedarse con casi nada, pero que, por su cuenta y riesgo, se ha metido en líos innecesarios sin que nadie pueda dudar de su derecho a la inocencia porque, además, todo el mundo sabe que es demasiado idealista y apenas se da cuenta de las picardías de quienes le rodean. Es tan ingenuo el pobre que no advirtió que su pana Maduro era un dictador de tomo y lomo y que Delcy, su amiga del alma, tres cuartos de lo mismo, y que ni siquiera cayó en la cuenta de que tendría que llevar los regalitos joyeros que le han hecho a un tasador, no vaya a ser que fuesen algo más que baratijas. Pero que no las haya llevado, de momento, no quiere decir que no las vaya a llevar en cuanto pueda, además de que ni Puente ni Sánchez le han dicho que no las llevase, por supuesto.

Es muy importante que personas como Puente defiendan como se debe las responsabilidades de cada cual, porque España está llena de personajes que viven del odio y del descrédito ajeno y no dudan en señalar al Gobierno socialista por todos los males, en su mayoría imaginarios, que amargan la vida de muchos españoles infelices a los que todavía no han llegado las ayudas de un Gobierno tan generoso y paternal como el que tenemos. Se trata de los fascistas de siempre que pretenden ver responsabilidades del Gobierno por todas partes y solo buscan extender el fango, como dijo Sánchez en la carta que precedió a su larga y honda meditación sobre si seguir o no en la Moncloa.

Ahora, siempre coherente, Sánchez acaba de aclarar que no adelanta las elecciones porque eso sería partidismo, puesto que está seguro de ganarlas, y que se celebrarán cuando sea el momento adecuado para no interrumpir absurdamente los exitosos trabajos de su Gobierno. En el año que queda tendrán algún tiempo para perfeccionar sus muchas hazañas políticas, solos o en compañía de sus más fieles socios, y lo mismo consiguen encontrar a otros responsables como el soldador de Adamuz para librarse de una buena vez de las numerosas imputaciones que se les adjudica, según el criterio de Puente & Sánchez con notoria impropiedad.

Publicidad