The Objective
Ignacio Vidal-Folch

Frases de Sánchez y de Feijóo

«A algunos no nos gustan demasiado esas promesas de armonía y prosperidad… que se suelen llevar el viento. Preferimos el 'ná te pido, ná te debo' de la copla»

Opinión
Frases de Sánchez y de Feijóo

Imagen creada por inteligencia artificial.

Han pasado por Barcelona, los días 2 y 3 de este mes, para exponerse y exponer sus proyectos ante los empresarios del Cercle d’Economia, Feijóo y Sánchez. Casualmente, yo estaba allí y los escuché en la tele.

Dijeron luego las crónicas que el presidente del Gobierno dejó tras su discurso más caras satisfechas que el jefe de la oposición tras el suyo.

Feijóo dijo que el Gobierno es un desastre, y que está llevando el país a la ruina económica, política y democrática, pero que ya le queda poco para morder el polvo.  

Sánchez, que su Gobierno lo está haciendo fenomenal, que tiene muchos proyectos entusiasmantes y que se dispone a iniciar la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2027, con el problema de la vivienda en lugar destacado, problema que obtendrá «el mayor despliegue de recursos públicos jamás conocidos en democracia».

Feijóo también habló de sus proyectos en impuestos, inmigración, etc., e incidió en los escándalos y asuntos judiciales del PSOE que nos ocupan de un tiempo a esta parte, y señaló que la corrupción «ya no es la excepción, sino la norma».

«A las audiencias, los discursos ‘en positivo’ suelen gustarles más que los catastrofistas»

Sánchez pasó de puntillas sobre este tema.

Dicen las crónicas que el empresariado catalán salió mucho más contento con Sánchez que con Feijóo.

Es más que probable que sea así. Entre otros motivos (al margen de la cancelación de la deuda catalana y de la amnistía a los golpistas y a la promesa de una nueva financiación), porque a las audiencias los discursos «en positivo» suelen gustarles más que los catastrofistas.

Ahora bien, a algunos no nos gusta demasiado lo que los franceses llaman «les lendemains qui chantent». O sea, esos «días de mañana que cantan», esas promesas de armonía y prosperidad… que se suelen llevar el viento.

Sobre todo cuando promesas precedentes no se han cumplido.

Otro de los motivos de que Feijóo no cosechara grandes salvas de aplausos es un par de frases que son precisamente de las más interesantes que le he oído hasta la fecha. La primera es exactamente lo contrario de un lendemain qui chante.

«A los empresarios catalanes les gustaría, presumo, que les pidieran favores, para, a renglón seguido, pasar a negociarlos»

«No vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos».

Hombre, no es el célebre «solo os puedo ofrecer sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» de Churchill en su primer discurso como primer ministro, pero hay que tener en cuenta que Churchill era un orador formidable, y que la hora era del mayor peligro, con los ejércitos del III Reich conquistando Francia.

La frase de Feijóo pudo no resultar muy simpática a los empresarios catalanes, a los que les gustaría, presumo, que les pidieran favores, para a renglón seguido pasar a negociarlos. Pero supongo que no podrán negar que denota cierto aplomo y convicción, cierto gravitas, apoyado, claro está, en el cálculo. El cálculo de que en las próximas elecciones generales la tendencia mostrada en las parciales de estos últimos meses desemboque en una victoria inapelable.

La otra frase de Feijóo que me complació fue en respuesta a insistentes preguntas de si estaría dispuesto a ir a Waterloo para negociar con Puigdemont una moción de censura contra el Gobierno.

Contestó con un lacónico y casi desdeñoso: «Vamos a hablar de cosas serias».  

Bueno, todo son frases: el «mayor despliegue jamás visto en democracia» y el « te pido, te debo» de la copla. Yo, en principio, prefiero pronunciarlas en este último orden, cuando me lo puedo permitir.

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