En respuesta a Joseph Oughourlian
«Oughourlian no sabe distinguir ideologías más allá de lo que sea de interés para su negocio, ignora todo sobre la política española»

Ilustración generada con IA.
Desde que dejé El País en contra de mi voluntad en julio de 2021, he procurado evitar toda alusión en público a ese periódico y a su presidente, Joseph Oughourlian. Nunca he tenido interés en polemizar con él ni he querido perjudicar su gestión al frente de la empresa en la que desarrollé casi toda mi carrera profesional.
Pese a eso, él sí aludió a mí en el pasado cuando dijo que «el periódico había probado sin éxito ser de derechas» y lo volvió a hacer este lunes en la rueda de prensa que siguió a la Junta General de Accionistas de Prisa, al vincular mi despido como director con los malos resultados de la compañía en aquel momento.
No me voy a extender en el asunto de «la derecha» y «la izquierda» porque doy por sentado que Oughourlian, connotado financiero, no sabe distinguir ideologías más allá de lo que sea de interés para su negocio, ignora todo sobre la política española y sabe tanto de la labor de un editor como de la historia del país en el que tiene el sorprendente honor de presidir el periódico que de más prestigio gozaba antes de su llegada.
Me voy a limitar a puntualizar algunos aspectos de su declaración de este lunes:
1. Es evidente que utiliza mi nombre para justificar otros despidos más recientes cuya motivación ignoro. Si mintió sobre los motivos de mi salida, cabe pensar que lo haya hecho también sobre la de los demás.
2. Él no era presidente en el momento de mi relevo en El País en 2018, pero sí era el principal accionista y, por tanto, una figura decisiva en la toma de decisiones. Sí era presidente, en cambio, cuando decidió mi posterior despido de la empresa en 2021.
3. Mi sustitución como director no tiene nada que ver con la marcha del periódico, que vendía más ejemplares que ahora y tenía mayor difusión digital. De otros negocios de Prisa no puedo hablar.
4. Mi relevo obedece únicamente a la voluntad de Oughourlian de congraciarse con Pedro Sánchez, con quien se había reunido varias veces antes para preparar el terreno, y con una parte de la redacción que quería tener un director más amable con el nuevo Gobierno de coalición Sánchez-Iglesias.
5. La decisión de sustituirme en la dirección de El País forma parte de un pacto de Oughourlian con Sánchez mediante el cual Sánchez podría controlar la línea editorial, situando en un lugar prominente de El País a una figura de su confianza, tal como ocurrió, a cambio de facilitar el acceso de Oughourlian al accionariado de empresas públicas en las que pudiera compensar las pérdidas sufridas en PRISA, tal como igualmente ocurrió.
6. Oughourlian tenía todo el derecho a sustituirme en la dirección y a despedirme de su empresa. Esta es una de las razones por las que nunca hablo en público sobre este asunto. Lo que no puedo pasar por alto es que lo justifique con mentiras o que, ocho años después, utilice mi gestión, discutible como cualquier otra, como coartada para otras decisiones a las que soy completamente ajeno.
7. Oughourlian ha fracasado hasta ahora en su propósito de hacer de El País un negocio viable. Ese debería ser su único motivo de preocupación, sin cortinas de humo. Lo sería si se tratara de alguien cuyo propósito empresarial fuera verdaderamente El País.