The Objective
Marcos Ondarra

Una 'ley de nietos' para el País Vasco

«Un vasco que huyó del terrorismo etarra no puede votar en el País Vasco, pero un argentino que no ha pisado jamás España va a decidir quién nos preside»

Opinión
Una ‘ley de nietos’ para el País Vasco

Ilustración de Alejandra Svriz

Quiero una ley de nietos. Pero una ley de nietos de verdad, no la ley de primos con la que el PSOE, tomándonos por ídem, pretende robarnos las próximas elecciones generales. La jugada maestra de Pedro Sánchez, que habrá dejado fascinado a Arturo Pérez-Reverte, consiste en nacionalizar a cientos de miles de ciudadanos de América del Sur que jamás han pisado España, y que probablemente no sabrían ubicarla en el mapa, para, a través del voto CERA, influir en las circunscripciones en donde el último escaño se decanta por un puñado de votos. Y llamar racista al que no se lo compre.

La treta está fundamentada en base a la Ley de Memoria Democrática, como si hubiera una reparación pendiente con estos nietos de exiliados, que ni son nietos (la mayoría son bisnietos o tataranietos) ni sus ascendentes tienen por qué ser exiliados, pues la norma aplica directamente a cualquier persona que abandonó España entre 1936 y 1955. Aplica, incluso, a los descendientes de quienes salieron de nuestras fronteras entre 1956 y 1978, siempre y cuando el PSOE certifique que se trataba de un exilio. Quien no es español es porque no quiere.

Es paradójico que el PSOE plantee una norma para reparar a los (bis/tatara)nietos de exiliados de Tegucigalpa cuando los verdaderos nietos de exiliados los tenemos aquí, como consecuencia del nacionalismo: unos 180.000 vascos se tuvieron que marchar de su tierra entre comienzos de 1977 y de 2022 por razones políticas. Los hijos de las víctimas se fueron, y se quedaron los hijos de puta.

Este jueves, sin ir más lejos, la familia de Fernando Múgica Herzog, afincada en Madrid, contemplaba horrorizada cómo José Javier Arizcuren Ruiz, el miserable etarra Kantauri, que mandó asesinar a Fernando, pisaba la calle. La asociación Ego Non, integrada por nietos de víctimas de ETA, ha tildado el permiso de «doloroso e incomprensible». Un dolor que, en su caso, rara vez es atendido.

La ley de Memoria Democrática, curiosamente pactada con EH Bildu, no se interesó por ellos, y probablemente sea muy fascista pedir que puedan volver a su tierra. No pediremos, como hace el PSOE con su ley, que cualquiera que diga haber sido perseguido por ETA, presente o no pruebas de ello, y aunque no haya vivido jamás en el País Vasco, pueda votar allí, sin perjuicio del voto en su CCAA de residencia, aunque sería gracioso ver cómo los pedretes que justifican la ley de primos de Sánchez contorsionan hasta la lesión para ciscarse sobre esta idea. Porque, como bien ha señalado Cristian Campos, «una cosa es que el PSOE amañe el censo en su favor, y otra es que los nacionalistas (y socialistas, si cabe esta distinción) vascos pierdan el control de su país imaginario».

«¿Cómo osan PP/Vox a poner en duda que Pedro Urnas, el mismo que cometió un pucherazo contra su propio partido, sería capaz de amañar unos comicios nacionales para mantenerse en el poder y así evitar la (inminente) imputación por los numerosos casos de corrupción que le rodean?»

Partido Popular y Vox han reaccionado, aunque algo más tarde de lo deseable, a la jugada, y han cargado contra la «ingeniería electoral» de Sánchez. La rabia con la que han reaccionado tanto el PSOE como los pedretes no hace sino confirmar que la oposición ha dado en la diana. Como decía Napoleón, «si el enemigo se equivoca, no lo distraigas».

Dicen los pedretes que sembrar la sombra de la sospecha sobre la limpieza de las próximas elecciones generales es abonarse a la conspiración y atacar la ímproba reputación de las instituciones sanchistas. ¿Cómo osan PP/Vox a poner en duda que Pedro Urnas, el mismo que cometió un pucherazo contra su propio partido, sería capaz de amañar unos comicios nacionales para mantenerse en el poder y así evitar la (inminente) imputación por los numerosos casos de corrupción que le rodean? ¿Qué clase de mente enferma puede poner en duda la honradez de un partido, el PSOE, que ya cometió un pucherazo en 1936, en la fase de escrutinio y revisión posterior de actas?

El caso es que yo no puedo votar en las elecciones autonómicas navarras por estar empadronado en Madrid, habiendo nacido en Navarra (y considerándome, por tanto, un exiliado económico), ni un vasco que huyó de ETA puede votar en el País Vasco, pero un argentino que no ha pisado jamás España va a decidir quién nos preside. Así es la fiesta de la democracia. Aplaudan, y con las orejas, no me sean fascistas.

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