No me muerdas la lengua
«Los de Sánchez son tan etnicistas, o más, que los de Convergencia. En el tiempo que llevan en el poder han puesto más multas por no usar el catalán que los pujolistas»

Ilustración generada mediante IA.
Cuando ganó las últimas elecciones catalanas el tal señor Illa, que es como si dijéramos la cabeza pensante de los socialistas en esa comunidad, por un momento pareció que llegaba un poco de sensatez a la parte más etnicista de la península. La perspectiva que da el tiempo transcurrido permite confirmar que los socialistas catalanes son los más rigurosos herederos de la industriosa empresa Pujol & Cía.
En el País Vasco, donde este año han castigado a los estudiantes con una cantidad enorme de ceros en los exámenes de vascuence, por lo menos las cosas están claras: se les castiga por no tomar en serio la asignatura de Formación al Espíritu Nacional. El gobierno eterno de los nacionalistas étnicos se ocupa de que allí no se mueva un euro que no lleve su huella. Por eso de vez en cuando se dedican a atormentar a la población para que recuerden quién manda en esa parte. Porque esta es la cuestión: allí en donde el uso de una lengua es asunto de Estado, los ciudadanos reciben todos los días un mensaje que dice así: has de hablar lo que dice tu dueño, tu lengua es mía.
Pero parecía que en Cataluña se abría una grieta en el muro de hormigón de los arcaicos nacionalistas. No ha sido así. Los de Sánchez son tan etnicistas, o más, que los de Convergencia. Y eso lo sabemos porque en el tiempo que llevan en el poder han puesto más multas por no usar el catalán que en la época de los pujolistas. La última cifra conocida (de 2024, porque esconden su basura todo lo que pueden) no es una fruslería: 409.105 euros.
Es evidente que allí en donde la lengua es obligatoria y sujeta a la persecución de la policía lingüística, ello se debe a que la población no quiere hablar la lengua de sus amos. En aquellos lugares en donde una parte de la población quiere usar una lengua que no es la de los dueños del país, allí se impone el castigo. En 2024, un gran número de catalanes prefirió pagar casi medio millón de euros que asumir la lengua de sus explotadores.
Más claro aún: el monto enorme de las multas que ha puesto el tal Illa es la exacta medida del rechazo de la población catalana al catalán. Es decir, que desde que gobiernan los socialcatalanistas, la población ha reaccionado aún más en contra de la lengua de los amos y han sido duramente castigados.
«El monto enorme de las multas que ha puesto el tal Illa es la exacta medida del rechazo de la población catalana al catalán»
Ya sucedió cuando la familia Pujol gobernaba (e inventaba) el país, mientras de paso robaba todo lo que podía, aunque, eso sí, en catalán. Durante aquel caudillaje por lo menos estaba claro que había unos dueños de Cataluña y una masa de inmigrantes, los llamados charnegos, que solo estaban allí de prestado y había que exprimirles hasta la última gota de sangre.
Esto sigue siendo, no solo lo que piensa el partido rural fascista que le está comiendo el terreno a los pujolistas, sino también el fondo ancestral de Junts y de Esquerra. Al igual que sucede en el País Vasco, si quieres trabajar y ganarte la vida, has de obedecer a los amos y hablar lo que ellos quieren oír.
El modelo intelectual de los nacionalistas vascos sigue siendo Sabino Arana, un semianalfabeto y un facha de manual. En Cataluña ni siquiera han podido esgrimir un buen racista como modelo intelectual porque su máxima expresión intelectual se encuentra recogida en los Juegos Florales y es en verso.
Cuando la señora de los separatistas en Cortes agarró la mano del papa Prevost para exigirle que hablara en catalán, se estaba comportando como se espera de todo etnicista fanático, incluso en las más extravagantes situaciones. Si esa mujer es capaz de violentar, delante de las cámaras, a una figura como la del papa, imagínense ustedes el respeto que puede tener por un matrimonio ecuatoriano con dos hijos.
Se suponía que los socialistas no eran como los pujolistas. Ahora por fin se está viendo con toda claridad que los socialistas solo obedecen a quienes les pagan. Como los franquistas catalanes de hace cuarenta años.