José Bono amplía su mansión en Tánger tras adquirir cuatro inmuebles anexos
La casa Tapiró multiplica su superficie con una operación mediada por un escritor próximo a Zapatero y a García Montero

Gran patio interior cubierto en torno a una fuente central de inspiración andalusí de la mansión de Bono en Tánger. | THE OBJECTIVE
El exministro de Defensa socialista José Bono ha ampliado de forma significativa su mansión en la medina de Tánger (Marruecos) tras la adquisición en los últimos años de varios inmuebles colindantes con la antigua casa-taller del pintor Josep Tapiró. Según fuentes del sector inmobiliario local consultadas por THE OBJECTIVE, el conjunto ha pasado de ser una vivienda singular a convertirse en un complejo residencial de gran escala mediante la integración de al menos cuatro propiedades anexas.
La operación, iniciada con la compra del histórico edificio en 2021, no se limitó a la adquisición inicial. Con el paso del tiempo, el expolítico fue incorporando de forma progresiva construcciones adyacentes hasta configurar una única propiedad conectada internamente. Fuentes directas del entorno de la medina sostienen que «ha ido comprando todas las que están pegadas», lo que habría permitido una ampliación sustancial de la superficie original.
Un complejo de más de 1.800 metros cuadrados
La agregación de estos inmuebles ha transformado por completo la escala de la propiedad. De acuerdo con las estimaciones manejadas, la superficie total habría pasado de unos 700 metros cuadrados iniciales a superar los 1.800 tras la integración de las viviendas anexas y la reorganización interna del espacio. THE OBJECTIVE ha tratado de ponerse en contacto con José Bono para conocer su versión de los hechos, pero el exministro ha declinado hacer comentarios.

En esa expansión se incluyen varias edificaciones situadas en el entorno inmediato de la casa principal: una vivienda a la derecha de la calle de acceso (en la calle Pintor Josep Tapiró), aún con fachada en bruto; un antiguo hostal conocido como Pensión Sevilla; otra vivienda situada en la parte posterior de esta; y una cuarta construcción más pequeña que habría sido adaptada como acceso adicional al conjunto. Todo ello ha dado lugar a un palacete de dimensiones poco habituales incluso en el mercado inmobiliario de alto nivel de la medina tangerina.
Proyecto cultural frustrado
El inmueble original no es una vivienda cualquiera. Se trata de la casa-taller de Tapiró, antaño uno de los primeros teatros de la ciudad, vinculado a la comunidad judía, y que a finales del siglo XIX se convirtió en la residencia del pintor catalán.

Tapiró, considerado uno de los grandes acuarelistas orientalistas, se instaló en Tánger en 1876 y desarrolló allí la mayor parte de su obra hasta su fallecimiento en 1913. Su taller, descrito ya entonces como un espacio singular que combinaba influencias locales y europeas, se convirtió en un punto de referencia cultural en la ciudad.
Tras pasar por distintos propietarios europeos a lo largo del siglo XX, el edificio fue adquirido en 1992 por Cecilia Fernández Suzor, en un momento en el que ejercía como directora del Instituto Cervantes en Tánger. Este dato forma parte del recorrido histórico del inmueble, que durante décadas ha estado vinculado a la presencia cultural española en la ciudad.

Junto a su marido, el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Bernabé López, la directora del Cervantes utilizó la propiedad durante años como espacio privado con vocación cultural. En febrero de 2020, el inmueble llegó incluso a presentarse como espacio cultural vinculado al Instituto Cervantes, en un acto que pretendía dar continuidad a esa función.
Sin embargo, a diferencia de lo que algunas versiones apuntaban, nunca existió una cesión formal del inmueble al Instituto Cervantes. Según explica el propio López a THE OBJECTIVE, la relación con la institución fue esencialmente informal. «Durante los cinco años que mi mujer fue directora del Cervantes, cuando venía un artista o un escritor, lo traíamos a casa a comer o incluso a alojarse. Era una relación puramente amistosa».
La irrupción de la pandemia apenas semanas después y la falta de desarrollo posterior del proyecto llevaron a sus propietarios a replantear su futuro. «Como ya no vivíamos allí y viajábamos poco, acabamos poniéndola en venta», explica López.
El mediador y Zapatero
La operación de venta la medió una figura singular: el autor argentino Santiago de Luca, amigo del director del Instituto Cervantes, el escritor Luis García Montero, y del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. De Luca ha reconocido a TO haber puesto en contacto a las partes. «Sabía que Bernabé quería vender y coincidí con Bono, que buscaba casa. Les puse en contacto».

Sin embargo, hay elementos que no terminan de encajar. De Luca niega haber cobrado comisión alguna. «No cobré nada, ni un euro. Yo no me dedico a esto», ha explicado. Otras fuentes consultadas ofrecen, no obstante, una versión distinta y apuntan a la existencia de contraprestaciones económicas. El expropietario, Bernabé López, tampoco ha querido aportar detalles sobre posibles pagos al mediador.
Aunque el propio intermediario haya negado mantener una relación personal con Zapatero, ambos han coincidido públicamente en actos culturales, como uno celebrado en la Casa de América en 2022, donde ambos protagonizaron el encuentro «Borges en dos voces» en el que leyeron y comentaron fragmentos de los poemas del escritor argentino.

La versión del vendedor: «Fue puro azar»
Por su parte, Bernabé López ha enmarcado la operación en un contexto fortuito. «Fue puro azar», ha afirmado. Según su relato, Bono visitó Tánger, mostró interés por adquirir una vivienda y se le enseñó la casa. El expropietario rechaza además que el precio de venta alcanzara cifras cercanas al millón de euros, aunque evita concretar la cantidad final y la define como «discreta». Otras fuentes lo sitúan alrededor de los 600.000 euros declarados de forma oficial, una cifra baja para un inmueble de estas características en este emplazamiento. Lo curioso también es que Bono no registrara esta adquisición a través de ninguna de sus empresas afincadas en España con las que suele comprar propiedades en el extranjero, como es el caso de Joasa 2012
Tras la compra de la mansión en 2021, se acometió una reforma integral que transformó profundamente su configuración. Las obras, según ha podido saber TO, incluyeron la introducción de materiales de alta gama, como madera de cedro tallada y azulejo marroquí tipo zellige, así como la instalación de un ascensor interior de procedencia turca, uno de los elementos funcionales más destacados de la intervención. Las fuentes consultadas señalan que, sólo en la reforma, Bono se gastó aproximadamente entre 1,2 y 1,5 millones de euros.
Otro de los aspectos más controvertidos de toda la operación inmobiliaria de Bono en el centro de Tánger fue la ampliación en altura del inmueble. Según la información gráfica disponible del año 2023 (ver imagen inferior), se añadió al menos una planta adicional sobre la estructura original en un entorno en el que las restricciones urbanísticas para la protección del patrimonio son especialmente duras.

El giro político hacia Marruecos
La evolución de este proyecto inmobiliario coincide además con un cambio significativo en la posición pública de Bono respecto a Marruecos. Durante años, el exministro mantuvo una actitud crítica hacia el país vecino. Sin embargo, a partir de 2020 su discurso experimentó un giro notable, pasando a convertirse en uno de los principales defensores del régimen alauí en el ámbito político y mediático español.
En cualquier caso, se trata de un complejo residencial que supera ampliamente la dimensión original de la casa histórica y que ha sido configurado mediante la agregación progresiva de fincas colindantes, una reforma integral de alto nivel y una ampliación en altura que plantea dudas sobre una vivienda singular en una de las zonas más codiciadas de Tánger.
