Robles lamenta el «fracaso» del nuevo caza europeo tras la ruptura entre Francia y Alemania
La ministra de Defensa ve una noticia «muy preocupante» el fin del proyecto FCAS y echa la culpa a la industria militar

Prototipo del futuro FCAS europeo.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha lamentado este martes la cancelación del proyecto para desarrollar un caza europeo (el FCAS, Futuro Sistema Aéreo de Combate) por las discrepancias entre Alemania y Francia, y ha avanzado que el Gobierno buscará «alternativas» para que España pueda tener el avión de sexta generación que necesita en el futuro.
«Es una mala noticia, una noticia muy preocupante para Europa y su autonomía estratégica. Creo que era un gran proyecto de tres grandes países: Francia, Alemania y España. Es un fracaso sin ninguna duda. Creo que Europa tiene que replantearse lo que va a hacer. En lo que se refiere a España, vamos a seguir apoyando para que haya una solución conjunta», ha dicho en los pasillos del Senado.
Tras años de negociaciones, Francia y Alemania han dado por descartado el proyecto ante las diferencias existentes entre los socios. Según fuentes del Gobierno alemán, Friedrich Merz y Emmanuel Macron llegaron este lunes a la conclusión de que el conglomerado industrial francés Dassault Aviation y el fabricante europeo Airbus no lograrán ponerse de acuerdo sobre quién debe liderar el programa.
Robles ha insistido en que el Ejército del Aire requiere de un avión de sexta generación y ha dejado claro que España «hará todo lo posible» para lograrlo. Sin entrar en detalles, ha asegurado que hay «muchas alternativas» sobre la mesa, aunque la opción de una plataforma conjunta haya quedado en vía muerta. Así las cosas, el Gobierno hablará con Alemania, Francia «y otros países» sin especificar tampoco.
La ministra de Defensa ha aprovechado para llamar a una «reflexión» sobre la Europa de la defensa y sobre el incremento del gasto. «No vale solo con hablar de la Europa de seguridad y defensa, e invertir más en defensa, para que cuando llega el momento de grandes programas, que son necesarios, algo falla», ha constatado la ministra, quien ha señalado que en este caso, «se ha antepuesto el interés de la industria a los de la seguridad y la defensa de Europa».
«Eso es muy preocupante, es grave, y por parte de España, vamos a hacer todo lo posible para que este proyecto tenga otra vía. Evidentemente, lo que iba a ser una plataforma, no será conjunta, pero lo que sea la nube de combate, hay que trabajar porque es absolutamente imprescindible», ha hecho hincapié Robles.
«Hay muchas alternativas y vamos a hablar de ello. Europa necesita programas conjuntos, sobre todo para la protección del espacio aéreo común, como lo estamos viendo. Es un aldabonazo (el fracaso del FCAS), un toque de atención, también para las industrias ya que anteponen intereses económicos cuando tienes que ser (intereses) europeos», ha concluido la titular de Defensa, para la que esta ruptura de uno de los principales programas europeos de armamento «no es una buena noticia para Europa».
La presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Belén Gualda, ha asegurado previamente que desde el holding público harán «lo posible» para que el fracaso del proyecto del futuro caza europeo «no merme la autonomía de la defensa europea».
«Entendemos y esperamos y, desde luego, desde SEPI haremos lo posible como accionista de Indra y de Airbus que pertenecen o que participaban en este proyecto del FCAS, que lo que se planteó no tenga ninguna merma en la autonomía en la industria de defensa europea», ha manifestado durante su comparecencia este martes en la Comisión Mixta (Congreso-Senado) de Seguridad Nacional para informar de los últimos movimientos de la familia Escribano en Indra.
El proyecto militar más ambicioso
Este proyecto de defensa, considerado el más ambicioso hasta la fecha en Europa, fue lanzado en julio de 2017 por la entonces canciller alemana Angela Merkel y por Macron. A ella se adhirió España. La iniciativa, que busca reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter y Rafale que actualmente están en servicio, permanecía bloqueada por las diferencias entre las partes. Así, mientras la industria francesa tenía la pretensión de liderar el proyecto en solitario, Berlín había advertido de que los contratos firmados «hay que cumplirlos», es decir que las compañías debían participar en igualdad de condiciones.
El proyecto también involucró a España a través del fabricante Indra, enfocado en sensores, Inteligencia Artificial (IA) y combate colaborativo. Su ex director ejecutivo, Ángel Escribano, ya lamentó el bloqueo el pasado mes de marzo de «uno de los proyectos industriales más estratégicos para Europa y para España».
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reclamó a Francia el pasado mes de enero que desbloquease «de una santa vez» el proyecto e instó a las partes a superar las discrepancias existentes, si bien finalmente el programa ha acabado fracasando este lunes.
