El Ejército de Tierra despliega sus avances tecnológicos en unas maniobras de la OTAN
El despliegue forma parte de la estrategia aliada para reforzar la disuasión frente a Rusia en el este de Europa

Comparecencia de la OTAN. | Ejército de Tierra
El Ejército de Tierra ha desplegado en Eslovaquia una batería de tecnologías avanzadas de combate que incluyen drones, sistemas autónomos, guerra electrónica y capacidades antidron con el objetivo de ensayar sobre el terreno el modelo de campo de batalla que la OTAN prevé para los conflictos del futuro.
La iniciativa, denominada Pilot Project 5 (PP5), se ha desarrollado entre el 4 y el 10 de junio en el campo de maniobras de Lešť, dentro de la Eastern Flank Deterrence Initiative (EFDI), el programa aliado destinado a reforzar la disuasión frente a Rusia en el flanco oriental de la Alianza Atlántica.
El ejercicio ha contado con la participación del contingente español desplegado en Eslovaquia, más de veinte compañías nacionales y la colaboración de empresas de Ucrania y Alemania. El proyecto se ha integrado en el ejercicio Strong Lineage, en el que España ha liderado el incremento de su contingente militar en el país hasta entidad brigada.
La principal novedad del ejercicio militar ha sido la puesta en práctica del concepto de «franja robótica», una capa avanzada de sistemas no tripulados y sensores desplegados varios kilómetros por delante de las tropas para detectar, identificar y neutralizar amenazas antes de que alcancen las posiciones propias.
Este modelo responde a una de las principales lecciones extraídas de la guerra de Ucrania: la creciente importancia de los drones, la vigilancia permanente del campo de batalla y la necesidad de reducir la exposición de los soldados a las primeras líneas de combate y aumentar los sistemas de protección frente a amenazas no tripuladas.
La combinación de sensores, sistemas autónomos, medios de guerra electrónica y plataformas antidron permite crear un entorno en el que las máquinas asumen las tareas de mayor riesgo, mientras que los efectivos humanos operan desde posiciones más seguras situadas en retaguardia.

El Ejército considera que el proyecto supone un paso adelante respecto a las anteriores campañas de experimentación desarrolladas en España. Si hasta ahora muchas de estas tecnologías habían sido evaluadas en entornos controlados, el despliegue en Eslovaquia ha permitido comprobar su comportamiento en un escenario operativo integrado en una misión real de la OTAN.
El programa forma parte del proceso de transformación impulsado por el Centro de Fuerza Futura del Estado Mayor del Ejército, que busca adaptar las capacidades militares españolas a los nuevos escenarios de conflicto dominados por la automatización, la inteligencia artificial y la proliferación de sistemas no tripulados.
La industria española gana protagonismo
Uno de los aspectos más relevantes del ejercicio ha sido la participación directa de la industria. Las empresas han podido recibir información y evaluación en tiempo real por parte de los militares que han operado sus sistemas sobre el terreno, acelerando así la adaptación de los desarrollos tecnológicos a las necesidades reales de las unidades de combate.
El Ejército subraya además que España se ha convertido en el primer país aliado en liderar un Pilot Project fuera de sus propias fronteras, una iniciativa con la que busca reforzar su papel dentro de la OTAN y consolidar el peso de la industria nacional en los programas de modernización militar europeos.
La experiencia de Ucrania ha acelerado el interés de los ejércitos occidentales por este tipo de capacidades. La integración de drones, guerra electrónica, inteligencia de sensores y sistemas autónomos se ha convertido en una prioridad para las fuerzas armadas europeas, inmersas en un proceso de rearme y adaptación tecnológica sin precedentes desde el final de la Guerra Fría.
