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Economía

El fracaso del nuevo caza europeo deja en el aire 2.500 millones comprometidos por España

España busca dar salida a estas inversiones mediante dos proyectos que puedan cubrir las necesidades del Ejército

El fracaso del nuevo caza europeo deja en el aire 2.500 millones comprometidos por España

Maqueta del FCAS. | Reuters

La cancelación del programa Future Combat Air System (FCAS) para desarrollar un avión de combate de sexta generación entre Alemania, Francia y España en el horizonte de 2040, deja en el aire los 2.500 millones de euros comprometidos por el Ministerio de Defensa al proyecto. Desde España se busca ahora una salida para no perder capacidades aéreas en el futuro.

El desarrollo del FCAS, que llevaba meses paralizado por las diferencias políticas e industriales entre Berlín y París, llegaba a su fin esta semana después de que fuentes del Gobierno alemán afirmaran que Friedrich Merz y Emmanuel Macron habían llegado a la conclusión de que el conglomerado francés Dassault Aviation y el fabricante aeronáutico europeo Airbus no lograrían ponerse de acuerdo sobre quién debía liderar el programa.

Esta decisión afecta al Next Generation Fighter (NGF), el avión tripulado que iba a ser uno de los elementos principales del proyecto junto a otros pilares como la nube de combate de drones no tripulados (NGWS), que a priori se prevé que siga en desarrollo bajo el liderazgo de Indra.

España, que participaba en el proyecto en igualdad de condiciones junto a Francia y Alemania, autorizó en 2021 dar comienzo a la fase 1B del programa para la fabricación de demostradores e investigación y desarrollo, donde se comprometió a invertir 2.500 millones divididos en anualidades hasta el año 2027.

En septiembre de 2025, el Boletín Oficial del Estado (BOE) autorizó la concesión de préstamos a Indra y Airbus Defence por un valor de 350 millones repartidos hasta 2029: 270 a la tecnológica española para el desarrollo del NGWS y 80 millones al grupo aeronáutico para el estudio del FCAS nacional. En noviembre de ese mismo año, el Consejo de Ministros aprobó dos contratos ligados al programa conocido en España como Sistema Integral Aéreo de Última Generación (Siagen) por un valor de 700 millones de euros, 540 para el Contrato Tecnológico Nacional (CTN) y 160 para el futuro caza de combate.

La participación española en el programa, formada por Indra, la división de defensa y espacio de Airbus, ITP Aero y Santus, un consorcio empresarial formado por GMV, Sener y Tecnobit, se ha visto afectada en mayor o menor medida por la cancelación del proyecto. La tecnológica presidida por Ángel Simón y el grupo aeronáutico siguen trabajando en sus respectivos proyectos gracias a la continuidad del desarrollo de la nube de combate y drones no tripulados. Por otro lado, con la decisión de parar el desarrollo de la aeronave de sexta generación, la compañía española especializada en motores ITP ve frustrado uno de sus principales proyectos de futuro.

Varias posibles salidas

El programa FCAS fue concebido para sustituir los actuales Eurofighter que opera el Ejército del Aire y del Espacio, pero tras la negativa de comprar los F35 estadounidenses, la Armada preveía que el nuevo caza de combate sirviese también para reemplazar a los ya vetustos Harrier que operan en el portaaeronaves Juan Carlos I.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, lamentó el pasado martes la cancelación del proyecto por las discrepancias entre Alemania y Francia, y explicó que el Gobierno buscará alternativas para que España pueda tener el avión de sexta generación que necesita en el futuro.

El fracaso del programa europeo sitúa a España en una situación complicada, donde debe estudiar las posibles salidas para poder cubrir las necesidades de las Fuerzas Armadas. Dentro de las principales opciones, está la posibilidad de colaborar con Alemania y Suecia, quien en varias ocasiones se ha abierto a colaborar para desarrollar una aeronave de última generación, o unirse al programa GCAP, conformado por Reino Unido, Japón e Italia.

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