The Objective
Política

El futuro de Yolanda Díaz agita Sumar: «Puede hacer una política de tierra quemada»

Descartada la vuelta al Congreso, quedan las opciones de una candidatura en Galicia o el Consejo de Estado

El futuro de Yolanda Díaz agita Sumar: «Puede hacer una política de tierra quemada»

La vicepresidenta segunda Yolanda Díaz. | EP

El futuro de la vicepresidenta segunda y excandidata de Sumar, Yolanda Díaz, agita su coalición. A lo largo de los últimos días, la dirigente gallega ha desfilado por varios medios de comunicación y comentado los asuntos principales de la agenda pública en declaraciones a la prensa que han enojado y siguen enojando a algunos líderes de los partidos coaligados con Sumar. Ese protagonismo no está bien visto en este sector, como ya adelantó THE OBJECTIVE. Los ataques, por ejemplo, a Junts per Catalunya en la víspera del debate parlamentario sobre el decreto de vivienda, han vuelto a enfriar las relaciones entre Díaz y sus socios. Pero la clave sigue siendo la misma, según este sector: Díaz lucha para aclarar cuál será su futuro, y todavía no tiene nada amarrado. «Entonces tiene que hacer ruido», afirman.

Este diario ya publicó que la figura de Yolanda Díaz estaba en la cuerda floja días antes de su renuncia a la candidatura de Sumar. La cuestión, dijo Díaz en una entrevista en la Cadena Ser, no fue algo extemporáneo, sino que fue el resultado de una reflexión de hace un año, que confirma otra información de este diario que apuntó a que su futuro se decidió en el pasado verano. ¿Cuál era el problema para que no se anunciara antes? Básicamente, las reticencias de la propia Díaz. Hasta entrado el otoño, no tenía intención de tirar la toalla. Así lo aseguraban, por ejemplo, los dirigentes de su partido, el Movimiento Sumar, nacido tras la creación de la coalición Sumar.

Unos sondeos decepcionantes y los fracasos en las elecciones autonómicas aceleraron el proceso. Después de verse señalada por todos los actores de Sumar, Díaz aceptó liberar el camino para el nombramiento de un sustituto. IU presiona para que se elija en el menor tiempo posible. Pero lo cierto es que, al menos de momento, no existe un candidato in pectore. Una mayoría de dirigentes y partidos señalan a Pablo Bustinduy como relevo, aunque el aludido sigue deshojando la margarita. Dijo que estaría dispuesto a ocupar el segundo puesto de la lista, pero Sumar (entendida como coalición de partidos de la izquierda alternativa al PSOE) quiere que sea el candidato.

Viajes polémicos

En ese impasse, Díaz mantiene intacta su visibilidad y relevancia. Ejerce de vicepresidenta segunda, y esta es una ventaja a la hora de acaparar focos y atenciones mediáticas. Pero protagoniza polémicas que los dirigentes del espacio creen que están dañando su oferta política. El viaje a Los Ángeles para asistir a los Óscar en pleno fin de semana electoral en Castilla y León (donde Sumar no sacó escaño) ha enervado a los partidos aliados. Otro viaje a México también molestó. La semana pasada, Díaz atacó a Junts. Dijo que es «un partido clasista y racista» y eso ha permitido a los posconvergentes tener una excusa para decretar la muerte del decreto sobre vivienda.

Este decreto tiene importancia para Sumar por dos razones. En primer lugar, porque su aprobación fue el resultado de una línea estratégica propuesta por Mónica García, de Más Madrid. Ante las presiones internas para salir del Ejecutivo, propuso una tercera vía: elevar los tonos dentro del Gobierno, centrando los esfuerzos en la vivienda. Y en segundo lugar, porque este decreto lleva la firma política de Bustinduy, quien se encargó de negociarlo con el PSOE hasta la salida del grupo de un Consejo de Ministros extraordinario. Mucho ruido y pocas nueces, en realidad. Pero ahora queda por debatirlo en el Congreso, y las declaraciones de Díaz no ayudan.

Ese protagonismo y los patinazos de Díaz preocupan en el espacio de Sumar. La coalición se juega su futuro en las elecciones andaluzas de mayo. Son elecciones clave, porque otro fracaso obligaría a replantear sus actuales enfoques políticos. Sobre todo, qué hacer con el gobierno de coalición. Así que se va difundiendo la tesis de que Díaz lanza mensajes a navegantes, que consistirían en avisar que «puede hacer una política de tierra quemada» si no le aseguran una salida digna. Y en Sumar alertan: «El mensaje es también para el PSOE». «No tiene atada la salida, entonces tiene que hacer ruido», resumen las fuentes consultadas.

Vuelta a Galicia o Consejo de Estado

Díaz no tiene intención de dejar el Gobierno. Pero puede tensar la cuerda con los socios, dificultando así acuerdos que servirían para llegar al cierre de la legislatura. En Sumar, algunos apuntan a que, después de las andaluzas, para maquillar el mal resultado de la izquierda, se intentarán aprobar los Presupuestos Generales del Estado. En ese sentido, elevar la tensión con Junts no parece lo más adecuado.

El problema es que Díaz tiene delante dos escenarios plausibles. Descartada su inclusión en la lista de las generales (internamente dicen que se le ha ofrecido tener un papel secundario), quedaría una disyuntiva: volver a su tierra natal, Galicia, para encabezar una candidatura como la de la alcaldía de La Coruña, o firmar una salida digna (simbólica y económicamente) en el Consejo de Estado.

Esta segunda opción es la que más se menciona en los círculos de Sumar, aunque todos saben que para ello es necesario tener el apoyo del PSOE. Así que las miradas se dirigen hacia Sánchez, para que resuelva la salida de Díaz sin complicar el proceso de concentración de todas las fuerzas a su izquierda. Sánchez necesita ese rassemblement, porque de ir todos divididos, las esperanzas de revalidar el Gobierno caerían en picado. Así que, con esa esperanza, los de Sumar confían en que el presidente haga su oferta cuanto antes a Díaz, y que ella la acepte para ir resolviendo el problema abierto tras su salida de la candidatura y, al mismo tiempo, el ejercicio de portavocía que ejerce, porque controla todavía la vicepresidencia del Gobierno.

Publicidad