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Política

Sumar prevé un acelerón presupuestario del Gobierno tras las elecciones en Andalucía

Los socios creen que se votará a finales de mayo para ocultar el fracaso de la izquierda en las autonómicas

Sumar prevé un acelerón presupuestario del Gobierno tras las elecciones en Andalucía

El ministro Ernest Urtasun y el vicepresidente Carlos Cuerpo. | EP

Algo se mueve en el Ministerio de Hacienda tras la salida de María Jesús Montero y sobre todo en el Gobierno después del nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero. Ese algo es un acelerón presupuestario que la plana mayor de Sumar empieza a poner en el calendario después de tres largos años sin cuentas públicas. Fuentes del bloque de Yolanda Díaz sostienen que los presupuestos podrían presentarse «a finales de mayo, poco después de las andaluzas», con el objetivo de Pedro Sánchez de encauzar el cierre de legislatura hasta 2027. Según los socios del PSOE, la Moncloa baraja esas fechas como respuesta al previsible batacazo electoral en Andalucía, y ante un escenario económico incierto, que sin embargo creen que se normalizará en las próximas semanas.

Todas las piezas encajan. Y lo hacen ante una fragilidad de la economía por el conflicto en Irán que, sin embargo, el Gobierno confía en que no durará demasiado tiempo. Esta es la apuesta de los estrategas de Sánchez, según fuentes consultadas entre sus socios, que recuerdan que la Casa Blanca habló de «dos meses» de conflictos, y que ese plazo está a punto de agotarse.

Sánchez, en definitiva, cree que cuando Donald Trump se vea obligado a recular (en el Gobierno hablan de «retirada»), es decir, a llegar a un acuerdo con los iraníes para no condicionar las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, donde se decidirán los nuevos equilibrios parlamentarios, habrá una recuperación. Si la situación no descarrila, Moncloa considera que los datos de la economía volverán a ser alentadores.

Unas cuentas «de legislatura»

Según esta reflexión, la principal intención del Ejecutivo será avanzar hacia un pacto presupuestario, que se entenderá como unas cuentas «de legislatura». Cabe recordar que el Ejecutivo gobierna con cuentas aprobadas en la pasada legislatura, una anomalía constitucional y democrática que debilita la imagen de Sánchez en Europa, y que, aunque el presidente declaró que ha perdido «urgencia» por el conflicto, lo cierto es que sus socios creen que está moviendo ficha en la sombra.

Arcadi España (i) y Carlos Cuerpo (d) posan con sus carteras antes del Consejo de Ministros. | Europa Press
Arcadi España (i) y Carlos Cuerpo (d) posan con sus carteras antes del Consejo de Ministros. | Europa Press

Sumar lleva años presionando al líder socialista para que presente las cuentas, aunque pierda la votación. Consideran que una legislatura de cuatro años sin presupuestos es inviable (incluso simbólicamente), y que después de las andaluzas Sánchez activará ese proceso. La cuestión, esgrimen desde la alianza que capitanea -aunque sea sobre el papel- Yolanda Díaz, es que Sánchez da por hecho el batacazo en Andalucía, y que, al igual que ocurrió en 2023 cuando adelantó las generales para frenar el debate sobre su liderazgo tras la victoria del PP en las autonómicas, subirá la apuesta. Esa operación pasará por presentar finalmente los presupuestos, obligando a los socios de investidura a medirse con su borrador.

La amenaza política sería, una vez más, «yo o el caos», entendido como la llegada al gobierno de una coalición de PP y Vox en el caso de un fracaso presupuestario. Sumar está convencido de que todos los socios pasarán por ese aro, cada uno por sus razones, coyunturales o tácticas. En el caso, por ejemplo, de Junts per Catalunya, su miedo a una derrota frente a los competidores de Aliança Catalana acabaría moviendo a los de Carles Puigdemont hacia una aprobación. Silvia Orriols, la líder de Aliança Catalana, asegura que no entrará en la contienda nacional, pero Junts considera que necesita ganar tiempo, esperando que su luna de miel con la opinión pública decaiga por su propio peso. De ahí que acepte la conveniencia de que el Gobierno aguante hasta 2027.

Finales de mayo

Otros actores, como ERC y el PNV, estarían asustados y preocupados de ver a Santiago Abascal en el Gobierno. Así que nadie impediría a Sánchez tener sus cuentas, aunque eso signifique certificar que agotaría la legislatura. Para Sumar, por otro lado, la aprobación de unas cuentas expansivas desactivaría las voces internas que piden una desconexión del PSOE. Aunque haya sectores de IU y Más Madrid que lo deseen, si Sánchez lleva al Congreso unos presupuestos de legislatura, desmarcarse de ellos sería impracticable.

Este cálculo de Sumar se añade a las reflexiones sobre el nombramiento de Carlos Cuerpo como vicepresidente primero tras la salida de María Jesús Montero. Los socios de Sánchez que se sientan en el Consejo de Ministros creen que esa decisión revela la intención de encauzar lo que queda de legislatura centrándose en la economía. Es decir, que quiere llegar a la recta final de las generales presumiendo de datos que, a pesar de cuestiones como la vivienda o el coste de la vida, están muy lejos de los escenarios apocalípticos de la crisis de 2008.

El cálculo de Moncloa implica una apuesta decidida por que Irán y Estados Unidos acaben llegando a un acuerdo que, aunque sea parcial, permitirá a la economía recuperar fuelle. Pero si sigue el conflicto, también en el equipo de estrategas de Sánchez se podría abrir una ventana de oportunidad, que consiste en presentar las cuentas como medida defensiva ante una guerra que el presidente ha criticado con vehemencia.

«La clave es y sigue siendo el trabajo», repiten desde ambos sectores de la coalición. Y entre datos alentadores en ese ámbito, y una figura de Sánchez al alza en la izquierda europea y mundial por sus posiciones críticas con Estados Unidos e Israel, sería casi imposible frenar sus ambiciones de cerrar la legislatura. Hace una semana, el presidente se hizo fotografiar con la camiseta (la segunda) de la selección española, y en el dorsal un número: el 22. Ese mismo día, la Moncloa ordenó a sus ministros celebrar el «hito» de haber llegado a los 22 millones de empleos. Sumar está convencido: después de las andaluzas habrá presupuestos. «Lo tienen apañados», aseguran.

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