Una concejal se marcha de Vox tras denunciar el acoso de un miembro de la cúpula
María Guerrero Cano abandona el grupo en el Ayuntamiento de Murcia por el trato que le dispensa Luis Gestoso

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Murcia, Luis Gestoso, acompañado de concejales de su grupo, en una rueda de prensa. | Vox Murcia
Una concejal de Vox en el Ayuntamiento de Murcia, María Guerrero Cano, anuncia este miércoles que sale del Grupo Municipal y pasa al grupo de no adscritos por culpa del mal trato que ha recibido del portavoz, Luis Gestoso, que es también miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), y el hombre de confianza de Santiago Abascal en la Región de Murcia. En su carta de renuncia, a la que ha tenido acceso por adelantado THE OBJECTIVE, Guerrero asevera que «desde hace meses la situación en el grupo municipal era insostenible» por el «trato recibido por parte del portavoz, carente de la más mínima educación y respeto hacia mi persona».
La concejal de Vox había informado a la dirección nacional del mal trato que le proporcionaba el dirigente, «en aras de obtener respuesta y buscar una solución de forma interna sin perjudicar al partido en ningún momento», pero «lamentablemente no fue así, no contactaron conmigo hasta que no estuve de baja médica por ansiedad». Quizá porque Luis Gestoso es un hombre de confianza de Santiago Abascal; un político profesional que, al contrario que José Ángel Antelo, informa a la cúpula de todo lo que sucede en la región, por lo que se le considera un «espía» al servicio de la dirección.
El pasado mes de febrero, La Opinión de Murcia adelantó que Guerrero estaba de baja por culpa de Gestoso, quien le sometía, según el citado diario, a un «acoso y derribo». Para más inri, Gestoso tiene colocada a su pareja en el Ayuntamiento de Murcia, a razón de 60.000 euros anuales, y juntos han instaurado en el grupo un «régimen del terror». De hecho, su novia, Nerea Alzola, ha sido demandada con anterioridad por algún extrabajador. En obvia referencia a Alzola, la concejal Guerrero Cano señala en su carta de despedida que la «meritocracia» se ha abandonado y «ahora se contrata a familiares y parejas de cargos, en contra del ideario del propio partido».
«Estamos perdiendo perfiles muy válidos y queridos, y manteniendo algunos perfiles que se han dedicado a la política toda la vida y que sin la misma, desconozco si tendrían cabida en otra profesión», lamenta la concejal de Vox en Murcia, que ve cómo «el partido construido con el esfuerzo de numerosos afiliados y simpatizantes que han forjado los cimientos con su trabajo completamente voluntario y desinteresado —y a los que agradezco su esfuerzo y valentía— se han visto envueltos en guerras internas innecesarias y carentes del más mínimo sentido, salvo egos e intereses personales de algunos miembros que no han pensado en el proyecto sino en ellos mismos».
«Esta deriva está generando una imagen de difícil recuperación de no se producen grandes cambios y volver al Vox que éramos, el partido que venía a servir a España. Con mucha tristeza escribo este comunicado, pues actualmente no reconozco a mi partido y continuar en él sería avalar unos comportamientos que no comparto. Es por ello que he tomado la decisión de dejar el grupo municipal Vox y pasar al grupo de no adscritos hasta el final del mandato, continuando desde allí el encargo que me encomendaron los murcianos en las urnas: mejorar nuestra Murcia y España», dice la concejal.
Fuga de talentos
Continúa así la fuga de talentos en Vox Murcia después de que su líder, José Ángel Antelo, fuera apartado el pasado mes de marzo por motivos que no se han entendido internamente. En Totana, los 12 integrantes del grupo municipal abandonaron al completo el partido tras la crisis abierta por la expulsión de Antelo, el mismo motivo que llevó a la diputada autonómica Virginia Martínez, al vicealcalde de Cartagena, Diego José Salinas Hernández, y a José Francisco Garre, exvicepresidente nacional del Comité de Garantías, junto a dos concejales de Torre Pacheco, a darse de baja.
El goteo es incesante, y existe cierta preocupación en el partido por cómo esto puede afectar a las expectativas electorales en la región, que eran francamente buenas antes de la guerra interna. Luis Gestoso ha tratado públicamente de minimizar estas salidas cargando contra los ex, criticándolos de forma directa y sarcástica, acusándolos de actuar «a espaldas» de la dirección y el grupo parlamentario, de «pasteleos» con el PP, y de ser «indeseables», «tóxicos» o «sinvergüenzas».
Internamente, Gestoso tiene una mala consideración por ser, al mismo tiempo, el «lamebotas de Abascal» y «despiadado con los que, por un motivo u otro, caen en desgracia» en Vox. Fuerte con los débiles y débil con los poderosos, en definitiva.
