Fundación Ingenio y SOS Rural avisan al MAPA del impacto de las plagas en los precios
Ambas organizaciones se reúnen con el Ministerio para exigirle más control en las fronteras

Miembros de la Fundación Ingenio y de SOS Rural | Fundación Ingenio y SOS Rural
La Fundación Ingenio (FI) y SOS Rural han trasladado este martes al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en una reunión en la sede ministerial con la Subdirección General de Planificación de Políticas Agrarias, que el precio de los alimentos frescos —sobre todo los hortícolas— se dispararán ante la ausencia de sistemas de control eficaces contra las plagas y enfermedades. «Hemos transmitido al MAPA, en un encuentro muy fructífero, que el impacto de las plagas, unido al rechazo de productos por motivos comerciales, limita la cantidad de productos frescos que acceden de forma afectiva al mercado y dispara el coste de la cesta de la compra», lamenta Natalia Corbalán, portavoz nacional de SOS Rural.
Esta advertencia llega en un momento límite para el campo español, ante la amenaza de que 108 especies exóticas con alto riesgo de impacto ambiental entren en España en la próxima década —según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, Especies en España (EFSA, por sus siglas en inglés) y la ineficacia de los sistemas de control de plagas y enfermedades.
De este modo, ambas organizaciones han reclamado al Gobierno de España que lidere una estrategia que englobe el control físico, cultural, biológico y biotecnológico —mediante potentes modelos predictivos de evolución de plagas y enfermedades—, que refuerce el sistema de control en las fronteras europeas —cuya debilidad queda patente, por ejemplo, con los productos procedentes del Mercosur— y que sustituya las rígidas autorizaciones excepcionales. «El pulgón que arrasa ya 20.000 hectáreas en Murcia, Andalucía y Comunidad Valenciana, el nuevo virus de la clorosis nervial amarilla o la amenaza del HLB, que ya ha devastado la producción de cítricos en algunos estados en Brasil, México y EE. UU., demuestran la vulnerabilidad de nuestro sistema productivo», resalta Corbalán.
Casi 6.000 firmas registradas
Así, la UE tiene el mecanismo de la autorización excepcional para situaciones excepcionales mediante la activación del artículo 53 del Reglamento (CE) nº 1107/2009, que permite a los Estados miembros a autorizar de forma temporal —máximo por 120 días— la comercialización y uso de productos fitosanitarios no autorizados, o para usos no autorizados, ante situaciones de emergencia fitosanitaria que no pueden controlarse por otros medios razonables.
Sin embargo, el problema es que se hace de la excepcionalidad una rutina diaria, creando un mecanismo que nace viciado porque exige estar prorrogando o dando nuevas autorizaciones excepcionales en fechas distintas. En este punto, FI y SOS Rural han registrado en el MAPA casi 6.000 firmas exigiendo al Gobierno de España que active el Artículo 53 para proteger a sus agricultores y que les permita usar plaguicidas eficaces de forma excepcional frente a la actual plaga de pulgones, algo a lo que el MAPA se niega —argumentando que no se dan las condiciones— y que ya han hecho países de nuestro entorno como Francia e Italia.
En este contexto, desde FI y SOS Rural resaltan la contradicción de la UE, que justifica la prohibición de las herramientas de control de plagas y enfermedades por el bienestar, la salud de los ciudadanos europeos y la mejora del medio ambiente, mientras firma acuerdos comerciales con terceros países como los del Mercosur, que sí permiten el uso de materias activas no autorizadas para los productores europeos siempre que respeten los límites máximos de residuos (LMR) aplicables en frontera. «El agricultor español afronta una doble presión, con restricciones internas más severas y una competencia exterior sometida a exigencias productivas mucho más laxas», protesta Corbalán.

Escenario dantesco
Esta realidad, unida a la tensión en el Estrecho de Ormuz —único paso marítimo desde el Golfo Pérsico hasta el océano abierto—, que dibuja un escenario de escasez y de subida de los precios de los fertilizantes, genera un caldo de cultivo perfecto para acabar con el actual modelo productivo. «Si reduces los fertilizantes y el control de las plagas y las enfermedades, se pone fin a la soberanía alimentaria y se abre un escenario dantesco», argumenta Corbalán.
En paralelo a la petición de encuentro con el MAPA, FI y SOS Rural han enviado sendas cartas conjuntas a Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura y Alimentación, y a Olivér Várhelyi, comisario europeo de Salud y Bienestar Animal, reclamando una reunión que permita abordar la actual política fitosanitaria de la UE.
