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Leopoldo López Gil, exeurodiputado: «España ha estado a la altura con el pueblo venezolano»

El político venezolano ha presentado su nuevo libro junto a Paula Quinteros, García-Margallo y Pérez Herrero en Madrid

Leopoldo López Gil, exeurodiputado: «España ha estado a la altura con el pueblo venezolano»

De izquierda a derecha: Vidal Pérez Herrero, Paula Quinteros, José Manuel García-Margallo y Leopoldo López Gil.

La Biblioteca del Ateneo de Madrid acogió este viernes la presentación de La vida sigue, la lucha continúa, el libro del exeurodiputado venezolano Leopoldo López Gil. El acto contó con la participación de la editora y consejera delegada de THE OBJECTIVE, Paula Quinteros; del exministro de Asuntos Exteriores y exeurodiputado José Manuel García-Margallo; y del editor de la obra, Vidal Pérez Herrero, que acompañaron al autor en una jornada repleta de reflexiones sobre la democracia, la libertad, la educación y el futuro de Venezuela.

La obra recorre la trayectoria vital, profesional y política de López Gil, desde sus años de servicio público en Venezuela hasta su etapa en el Parlamento Europeo, y plantea una reflexión sobre el compromiso cívico, la formación de nuevas generaciones y la defensa de los valores democráticos. A lo largo del acto, los intervinientes reivindicaron la importancia de las instituciones, la educación como motor de progreso y la necesidad de mantener viva la causa de la libertad en Venezuela.

La presentación la abrió el editor Vidal Pérez Herrero, que destacó el orgullo que supone haber publicado una obra dedicada a «un amigo y un luchador». Pérez Herrero subrayó la trayectoria de López Gil y de toda su familia en defensa de una «mejor Venezuela» y cerró su intervención con un «¡Viva España y viva Venezuela!», recibido con aplausos por el público.

Paula Quinteros evocó su relación personal con López Gil y su vinculación con Venezuela desde hace décadas. Quinteros definió el libro como una obra que trasciende la autobiografía para convertirse en una reflexión sobre el compromiso, la educación y la defensa de la libertad.

Durante su intervención, la editora recordó la Venezuela que conoció antes de la consolidación del chavismo. «Teníamos problemas, preocupaciones, pero teníamos una vida normal», señaló, antes de lamentar la degradación institucional, económica y moral que ha vivido el país en las últimas décadas.

«Cuando hay banderas rojas, míralas»

Quinteros dijo que el libro también contiene enseñanzas que pueden servir más allá de las fronteras venezolanas y advirtió de la importancia de identificar a tiempo los síntomas de deterioro democrático. «Cuando hay señales, cuando hay banderas rojas, míralas». Asimismo, destacó la educación como principal garantía de las libertades democráticas. «La libertad no se defiende solamente por las leyes, sino a través de la educación de los ciudadanos para defender esas leyes», aseguró, en una de las intervenciones más aplaudidas de la tarde.

La CEO de este periódico también puso en valor el legado educativo impulsado por López Gil a través del programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho, que permitió a decenas de miles de jóvenes venezolanos formarse en algunas de las mejores universidades del mundo. A su juicio, esa apuesta por el talento y el mérito constituye una de las contribuciones más relevantes de las que se recogen en el libro.

A continuación tomó la palabra José Manuel García-Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y compañero de López Gil durante su etapa en el Parlamento Europeo. El dirigente popular comenzó con una anécdota que despertó las primeras risas entre los asistentes y definió al autor como «un amigo de verdad», algo que, según reconoció, no esperaba encontrar en la política.

Margallo centró buena parte de su intervención en la situación de Venezuela. El exministro lamentó que la comunidad internacional no preste suficiente atención a la crisis que atraviesa el país y recordó las consecuencias que han tenido años de deterioro político, económico e institucional.

«No se presta demasiada atención a lo que en Venezuela está pasando», dijo, y mencionó el éxodo de millones de venezolanos, la pérdida de libertades y la destrucción progresiva de las instituciones democráticas. «Las instituciones que se destruyen son muy difíciles de recuperar», señaló, al tiempo que defendió la necesidad de reconstruir las garantías democráticas para facilitar una futura transición.

El protagonista de la tarde, Leopoldo López Gil, explicó que el libro nace de la voluntad de transmitir «no solamente una historia familiar», sino también una forma de entender el compromiso con el país, la sociedad y el servicio público. Por ello, defendió la educación como uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia sólida. «La educación nunca fue solamente un instrumento académico. Fue y sigue siendo el basamento principal sobre el cual se construye un mejor país».

La importancia del programa de becas

López Gil recordó especialmente su experiencia al frente del programa de becas Gran Mariscal de Ayacucho y el impacto que tuvo en miles de jóvenes venezolanos procedentes de todos los rincones del país. «Cuando un país le da una oportunidad a un joven prometedor, está sembrando con él el mejor futuro colectivo».

También dedicó parte de su intervención a repasar su experiencia en el Parlamento Europeo y a defender la importancia de fortalecer los vínculos entre España e Hispanoamérica. Pidió que la situación venezolana no quede relegada en la agenda internacional e insistió en que la recuperación de la democracia sigue siendo una tarea pendiente.

La intervención estuvo marcada por un tono cercano y familiar. El autor arrancó sonrisas entre los asistentes al dirigirse a varios familiares que seguían el acto a distancia y bromear con ellos. También dedicó palabras de agradecimiento a su esposa, a sus hijos y a sus nietos, presentes en la sala.

El momento más emotivo de la presentación llegó en la recta final de su discurso. López Gil quiso agradecer públicamente el apoyo que España ha brindado a los venezolanos durante los últimos años y recordó que cerca de un millón de ciudadanos de ese país han encontrado aquí una oportunidad para rehacer sus vidas.

«España ha estado a la altura»

«Venezuela no puede ni debe quedar sola en estos momentos», afirmó. «España me acogió, Madrid me hizo un sitio». Visiblemente emocionado, agradeció «a todos los españoles» haber tendido la mano a quienes abandonaron Venezuela en busca de un futuro mejor y ha asegurado que el país «ha estado a la altura».

Sus palabras fueron recibidas con una larga ovación por parte de los asistentes. El acto concluyó entre aplausos, con el público puesto en pie y con el abrazo de su esposa y de su hijo, el opositor venezolano Leopoldo López, al término de la presentación.

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