Afganistán

Cómplices por omisión
Imagine que tiene un hijo y en el colegio todos le hacen el vacío y lo tratan como un bicho raro. No tiene ninguna enfermedad, ni sufre de ninguna anomalía física ni psicológica. Simplemente no se comporta como los demás y la masa le presiona para que sea igual a todos.







La elección
Zarmina prefirió entregarse a la policía antes que cometer un ataque suicida al que la obligaba su padre. ¿A qué le temería más: a morir o a ver como a su familia le daba igual que se inmolara?

Muera la inteligencia
Cuidado que estamos ya habituados a los sucesos de terrorismo, pero este nos estremece… desborda la imaginación. Los terroristas ?sabiéndose suicidas? entran en una escuela y empiezan a ametrallar a estudiantes y profesores.

Dolor a pellizquitos
Sientan ese dolor. Esos abrazos en la profundidad de la desesperación. Esos ojos que ya no ven. Ese cuerpo que ya no se sostiene. ¿Los notan? ¿Les duelen la piel, el estómago y el corazón?

Los nuevos santos inocentes
Me temo que, lamentablemente, aún no lo hemo visto todo. Pero el corazón del hombre, cuando está podrido o narcotizado, es capaz de las mayores fechorías y atrocidades.

Tu tristeza me traspasa
¿Quién no quiere para su hijo el mejor de los futuros? Incluso el mejor de los presentes. Yo no tengo hijos pero no me resulta difícil imaginar todo lo que unos padres y madres luchan por ofrecer lo mejor posible a sus pequeños.










Capital mundial del sobre: radiografía de la corrupción
Somalia, Corea del Norte y Afganistán tienen algo en común. Son los tres países más corruptos del planeta, según recoge un informe de Transparencia Internacional. Se trata de sistemas que funcionan bajo la ley del soborno y la extorsión o sometidos a la férrea figura de un líder totalitario y arbitrario.



Derechos humanos ¿universales?
Hace apenas unos días era noticia la muerte de un niño tras ser violado en grupo, una práctica habitual que se realiza especialmente en el norte del país. Human Rights Watch denunció la situación de desamparo en la que se encuentran los niños, pues demostrar una violación en Afganistán no es sencillo.



Vuelta de tuerca a la paranoia
El otro día acompañaba a una persona al aeropuerto de Madrid porque tenía que coger un vuelo, y mientras esperábamos junto al control para darle el último adiós vimos cómo la persona volvía con un bote de crema apresuradamente. Quédatelo, no me han dejado pasarlo.



















