
La apropiación interesada de los agravios ajenos
Hacer propia la causa justa de otros es un ejercicio de empatía irreprochable, y termómetro del progreso y la civilización. Los problemas nos sobran y toda solidaridad parece poca: “Quien salva una vida, salva el mundo entero”, dice la sentencia talmúdica. Sin embargo, las quejas por la celebración del 12 de Octubre muestran bien hasta qué punto el uso interesado de la solidaridad la pervierte y la banaliza. No se me ocurre nada más dañino contra la causa del progreso. ¿Son las acusaciones de genocidio que hace Ada Colau una muestra de solidaridad con el indígena? ¿O se busca rédito político en Cataluña sumándose al discurso socialmente extendido contra España de parte de su electorado? Aquellos que apoyan con su discurso o su presencia la mencionada Diada o el Aberri Eguna pero rechazan el 12 de Octubre porque “el patriotismo se demuestra, no se celebra”, ignoran no sólo su visible contradicción, sino también que, con esa lógica, no te presentas ni en tu boda.































