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Menos condones y muchos más contagios: ¿por qué le hemos perdido el miedo a las ITS?

¿Cuáles son las ITS más frecuentes? ¿Por qué nos preocupan menos ahora? Hablamos con dos expertos sobre el aumento de contagios de este tipo de infecciones

Menos condones y muchos más contagios: ¿por qué le hemos perdido el miedo a las ITS?

Dainis Graveris | Unsplash

Desde el año 2000, aunque en mayor medida desde 2010, el número de infecciones de transmisión sexual (ITS) no ha dejado de crecer, según los datos del Ministerio de Sanidad. Esto puede deberse a un mayor diagnóstico de estas enfermedades, sí, pero los expertos coinciden en que hay una mayor sensación de relajación, especialmente entre los jóvenes, a la hora de usar métodos de barrera en las relaciones sexuales.

Hablamos con Norma Ageitos, sexóloga y técnica de Igualdad de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (Aeps) y con Juan González, vocal de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) sobre esta situación, sus causas y sus consecuencias.

¿Hay realmente un aumento de contagios?

«Aquí hay dos posibilidades de interpretación de la cifra. Por un lado, puede ser que haya una mayor conciencia, en el sentido de que la gente vaya voluntariamente a verificar si ha transmitido o si le han transmitido algún tipo de ITS, y por otro lado está la posibilidad de que haya un aumento», dice Norma Ageitos. Sin embargo, señala que «cuando se hacen algunas investigaciones de tipo más cualitativo sí que a veces se ve que hay un desuso o una falta de costumbre de utilizar algunos de los medios» de protección.

Respecto al aumento que se ha notado desde el año 2010, desde cuando «se ha disparado», Juan González no cree «que sea atribuible solamente a que se diagnostica más y se comunica más, porque este es un registro que se hace por vigilancia activa», sino que considera que «realmente sí que hay más, desde 2010 para acá mi impresión es que claramente ha aumentado y yo por lo menos también es lo que noto en las consultas».

¿Qué ITS son más habituales?

Aunque cuando pensamos en infecciones de transmisión sexual (ITS) es muy común que se nos vengan a la cabeza las más graves, como el VIH, lo cierto es que son otras las que ponen en peligro nuestra salud sexual de una manera más habitual. «Las ITS más frecuentes son las de siempre, la sífilis, el gonococo, las clamidias, los herpes», señala Juan González, que añade que «ahora sí que está aumentando bastante, o por lo menos se diagnostica más, el virus del papiloma humano (VPH), que quizá sí que tenga más relevancia que en años anteriores».

Lo mismo señala la sexóloga, que apunta al «aumento de la incidencia de sífilis» y del virus del papiloma humano.

Eso sí, no nos podemos olvidar del VIH que, aunque los contagios hayan bajado, «sigue existiendo una incidencia importante», advierte Juan González, jefe de Sección de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

¿Por qué hemos dejado de usar preservativo?

El aumento de los contagios se debe a un menor uso de protección frente a las infecciones de transmisión sexual, es decir, al uso de preservativo, pues el resto de métodos anticonceptivos no protegen contra ellas. ¿A qué se debe esto?

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Foto: Reproductive Health Supplies Coalition | Unsplash

«Creemos que estas infecciones son, por regla general, más leves», señala Ageitos como uno de los motivos para haberles perdido el miedo. «Yo creo que cada vez se protege menos la gente probablemente porque como las ITS no son unas enfermedades mortales, quitando la única que había con un pronóstico más infausto, que era el VIH, ha dejado de tener ese mal pronóstico, se han relajado las medidas de protección», añade González. «Quizá lo que más asusta a la gente es la posibilidad de coger una infección que pueda ser intratable».

De la misma forma, influye la falta de campañas de concienciación, apuntan los dos expertos. «Ha ayudado también que tampoco hay grandes campañas de prevención como había en la época de la pandemia de VIH, cuando estaba tan descontrolada que hubo muchas campañas de protección», dice González. «En los años 80-90 hizo falta poner una señal de aviso sobre el VIH por la aparición y el aumento repentino de transmisiones, pero ahora nos olvidamos igual de hacer énfasis en qué pasa con cualquiera de las otras ITS y que suponen a corto, medio y largo plazo», añade Ageitos.

¿Por qué son los jóvenes los que más se han relajado?

Este aumento de contagios se ha notado especialmente en las generaciones más jóvenes, señalan los expertos. «Es como si la población joven no fuese consciente de la información existente. Estamos hablando de generaciones relativamente jóvenes que igual han pasado por todo el proceso educativo, aunque sea el mínimo, sin haber recibido ni una sola hora de educación sexual», lamenta Ageitos.

Más allá de la educación, que generaciones anteriores quizá tampoco tuvieron, está el cambio en el estilo de vida. «Hoy en día estamos en una sociedad con relativa libertad para encuentros puntuales, pero que no ha tenido el debido acompañamiento y la información necesaria», señala la sexóloga.

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Foto: Daniele Colucci | Unsplash

«Yo creo que hay una conducta sexual entre los jóvenes que ha variado en las últimas épocas, en el contexto de relaciones mucho más casuales, más esporádicamente asociadas a viajes, a fiestas, incluso al consumo de sustancias desinhibidoras, que yo creo que facilita el no protegerse», apunta en este sentido González.

Otro motivo que señala la sexóloga es que «hay cierta relajación porque incluso socialmente, aunque suene muy fuerte, seguimos teniendo la idea subyacente de que es peor un embarazo a una enfermedad, seguimos teniendo la idea de que lo peor que puede pasar es un embarazo no planificado». «No hay una valoración social de que realmente estás poniendo en juego tu salud», añade.

¿Qué medidas deberíamos tomar?

Está claro que la medida más eficiente para no contraer una infección de transmisión sexual es usar un método de barrera como el preservativo. Sin embargo, para concienciar de nuevo de que su uso es necesario y muy importante, hay una serie de medidas que se pueden tomar.

La primera de ellas es la educación sexual. «Si no acompañamos la educación reglada con una educación sexual integral, transversal y que esté todos los años, no se puede complementar bien este tipo de información», opina Ageitos.

Pero la educación de este tipo solo se da en la etapa escolar y las ITS afectan a toda la población, no solo a los adolescentes. Por eso, son necesarios otros métodos como las campañas de prevención, que ya demostraron su utilidad en la pandemia de VIH. ¿Quién no recuerda el «póntelo, pónselo»? Eso sí, los tiempos han cambiado y quizá sea necesario también cambiar el formato de estas campañas. «Los adolescentes, igual que la población en general, pero sobre todo ellos, hoy en día reciben la información por muchos otros medios como son las comunicaciones sociales, y yo creo que ahí es donde deberían de implementarse las campañas de prevención, utilizar los mismos medios que utilizan los adolescentes para difundir la información», dice González. «El colegio está muy bien, pero no creo que la base de la educación sexual de los adolescentes para combatir esto sea en los colegios», añade.

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Por último, es muy importante realizar un cribado para detectar contagios de manera precoz y evitar así su propagación. «Yo creo que la mejor herramienta que tenemos con las ITS es hacer un diagnóstico muy precoz y tratar muy precozmente, porque los tratamientos son muy eficaces y por tanto, si cortamos la cadena epidemiológica, evitaremos muchísimos contagios», dice González.

Por eso, es importante que el cribado se haga «tanto para gente que tiene síntomas mínimos o manifestaciones de otro tipo, como para gente que es asintomática pero que reconoce que ha tenido relaciones en las que no se ha protegido adecuadamente», porque «si no haces un cribado incluso en gente simplemente por haber tenido potencial riesgo de transmisión de ITS, no la vas a detectar y esto es una fuente continua de nuevas infecciones».

Además, en este sentido «hay que tener en cuenta que una gran parte de las ITS, en concreto la clamidia, que está hoy en día adquiriendo un protagonismo muy importante, son asintomáticas, es decir, que los pacientes pueden no tener síntomas pero estar transmitiendo la enfermedad».

Ageitos también considera que «sería interesante que toda persona que tenga una erótica activa o tenga encuentros puede hacerse chequeos o preguntarse qué pasa con su salud sexual». Pero para ello, apunta, es necesario «que se pierda el estigma» y además, que el personal sanitario «se siga actualizando y se siga formando» para que no deniegue el acceso a este tipo de pruebas por motivos como tener una relación monógama.

González añade también que hay «medidas que todavía no están muy implementadas en España pero que podrían tener muchísimo interés como es la PrEP», así como que se deberían promover «algunas de las vacunas como las vacunas del VPH, que ya se está promoviendo bastante entre adolescentes, o la vacuna de la hepatitis B y la hepatitis A». 

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