La churrería de Nacho, el hijo de Emilio Aragón, en Madrid: «La música está bien y el café es de especialidad»
El joven es dueño de su marca de ropa que ha evolucionado a varias cafeterías-bar en distintos barrios de la capital

Nacho Aragón junto a su mujer Bea Gimeno. | Gtres
Nacho Aragón, el hijo de Emilio Aragón, ha emprendido en varios negocios en Madrid. Una de sus primeras creaciones fue Casa Neutrale, una marca de ropa que luego evolucionó a una cafetería-bar que ya cuenta con varios establecimientos repartidos por la capital. Una de sus aperturas más especiales ha sido la churrería Manosanta, un proyecto que él mismo define como «de amigos» y con la que querían demostrar que «podíamos crear algo desde cero que fuera rentable y que aportara algo nuevo a la ciudad».
«Queremos que venir a por churros sea una experiencia completa. Que la música esté bien, que el café sea de especialidad y que te apetezca quedarte. Es llevar el churro al mundo de las cafeterías de especialidad», ha contado. Además, en su momento, resaltó que le daban mucha importancia al producto. «En Manosanta hacemos la masa a diario, usamos aceite de oliva virgen y el chocolate es de primera calidad. No queríamos ser una ‘churrería de diseño’ donde el churro no supiera a nada; queríamos el mejor churro de Madrid en el local más bonito», explicó.
Manosanta, la churrería de Nacho Aragón en Madrid

Y es que querían darle una vuelta a algo «tan nuestro» como los churros. «Pero sin tocar la receta de siempre. La idea era profesionalizar el sector y darle una imagen contemporánea, cuidando desde el packaging hasta el diseño del local», apostilló. «Queremos que venir a por churros sea una experiencia completa. Que la música esté bien, que el café sea de especialidad y que te apetezca quedarte. Es llevar el churro al mundo de las cafeterías de especialidad», aclaró, afirmando que abrir una churrería es algo que «parece sencillo» pero que, luego, entraña más complicaciones. «Mantener la calidad cada mañana a las 7 de la madrugada es un reto logístico brutal. El éxito ha sido tratar al churro con el mismo respeto con el que se trata a la alta repostería», contó.
Lo cierto es que buscar la estética siempre ha sido una máxima en todos los negocios de Nacho. Algo que comenzó con Neutrale, que se ha consolidado como su proyecto más mimado y por el que se posicionó en el mundo empresarial. Lo fundó junto a dos amigos —Rodrigo Fernández y Jaime Gil—. Se basa en el slow fashion. Ropa de altísima calidad, de colores neutros, producida de forma sostenible en España y Portugal. No creen en las temporadas, sino en prendas que duren toda la vida. Lo que empezó como una marca nativa digital —solo online— ha crecido hasta tener una presencia física muy potente. Su tienda insignia en Madrid es más que una tienda; es un espacio de diseño que refleja su filosofía de vida.
«Queremos que venir a por churros sea una experiencia completa; que la música esté bien, que el café sea de especialidad»
Manosanta se ha convertido, con el paso del tiempo, en su negocio más mediático y con el que ha democratizado su faceta de empresario. Nacho detectó que el churro estaba asociado a locales antiguos o industriales. Con Manosanta, lo elevó a la categoría de cafetería de especialidad. Empezó en la calle Hermosilla —en el barrio de Salamanca— y su éxito ha sido tal que ha expandido el concepto. Es el lugar donde la generación Z va a comer churros porque es moderno y con una estética muy cuidada. Han introducido productos como el Sándwich Manosanta —un helado artesanal entre churros— que se volvió viral en redes.
Desde hace unos años, Nacho ha sabido hibridar sus dos pasiones. Casa Neutrale es la extensión gastronómica de su marca de ropa. Se trata de cafeterías con una estética mediterránea y minimalista donde el producto es el protagonista: buen café, buen pan y buena repostería. Es el lugar de reunión para el público más creativo de Madrid. Ha logrado crear una comunidad que viste su ropa y desayuna en sus locales, cerrando el círculo del estilo de vida Neutrale. Más allá de sus empresas propias, Nacho actúa como un inversor y conector en el ecosistema emprendedor joven de Madrid.
Se mueve en un círculo de jóvenes empresarios —como los fundadores de Blue Banana o Scalpers— que están cambiando la forma de consumir en España. Su valor no es solo el capital, sino su visión estética y de marketing, muy influenciada por su estancia en Estados Unidos durante su etapa universitaria. Nacho ha declarado textualmente en varias entrevistas que su objetivo no es la expansión loca, sino la coherencia. «Prefiero tener tres locales que funcionen perfectos y donde se cuide cada detalle, que treinta donde se pierda la esencia», ha comentado.
Un ‘holding’ familiar, varias cafeterías-bar y una marca de ropa
Además, afirma que sus negocios son «un reflejo de lo que yo consumo. No sé vender algo en lo que no creo o que yo mismo no compraría». En los últimos años, Nacho se ha integrado plenamente en la gestión del holding familiar, participando en la toma de decisiones de las sociedades que administran el inmenso patrimonio y los proyectos de su padre, Emilio Aragón, y su madre, Aruca Fernández-Vega. Caribe Grupo Itaca Sl es la sociedad matriz o el cerebro de los negocios familiares. Nacho figura en puestos de responsabilidad —como apoderado o consejero en diversas etapas— junto a sus hermanos, Icíar y Macarena.
Mientras que Icíar está más enfocada en el marketing y el mundo digital, y Macarena en la moda y el diseño, Nacho aporta esa visión de negocio híbrido —mezclando estilo de vida y rentabilidad— que ha demostrado en sus propias empresas. Emilio Aragón siempre ha sido muy cuidadoso con la privacidad, pero también con la profesionalización de su legado. Es por eso que, además de sus negocios, está centrado en la gestión de propiedades e inversiones del grupo. Nacho es quien suele otear el mercado, buscando startups o proyectos más jóvenes donde el holding pueda entrar como inversión.
Nacho vino al mundo a mediados de los años 90. Y no siguió los pasos de su padre. Se formó en Business Administration en la Universidad de Florida. Es el único de los tres hijos que figura activamente en los órganos de gestión de las empresas matrices de su padre —como Estudio Caribe—. Se encarga de profesionalizar la gestión de los derechos de propiedad intelectual y los activos artísticos del legado de Emilio Aragón. Desde hace más de una década mantiene una relación con Bea Gimeno, creadora de contenido, con quien selló su amor con una bonita boda en 2024. En este 2026, la pareja ha compartido recientemente su experiencia como padres primerizos. Nacho ha declarado que están intentando adaptar la vida del bebé a su ritmo activo de empresarios, y no al revés.
