Las tres razones indiscutibles por las que Manuela Villena es la mejor vestida de la Feria de Abril
La mujer de Juanma Moreno Bonilla ha vuelto a pisar El Real con dos bonitos trajes de gitana de Rocío Peralta

Manuela Villena junto a Juanma Moreno Bonilla. | Gtres
La Feria de Abril dio su pistoletazo de salida hace unos días. Estas jornadas, que para los sevillanos es un total homenaje a su cultura y sus raíces, ha atraído a infinidad de famosos alrededor del mundo. Aunque eso sí, las celebrities patrias no se han querido perder esta festividad, que este año dura una semana, y se han puesto sus mejores galas para dar paso a noches de rebujitos, pescaíto frito y mucho arte. Muchos de ellos, se ha enfundado su traje de gitana para, también, tener un guiño con esa tierra con la que se identifican o le ha acogido en un momento de la vida. Este ha sido el caso de Manuela Villena, la mujer de Moreno-Bonilla, quien se ha enfundado tres estupendos looks que le han convertido en la mejor vestida de la Feria de Sevilla, sin lugar a dudas.
Después del primer día de la Feria, el lunes de Pescaíto, Villena se enfundó un bonito y elegante diseño firmado por Rocío Peralta. Así, el traje de gitana estaba confeccionado en colores claros, en el que se combinaban unas flores en rojo y unos lunares en color negro. Además, para esa jornada de martes, la mujer de Juanma Moreno añadió un mantoncillo en color crema y unas flores en rojo y rosa, combinando con los demás accesorios.
Manuela Villena, la mejor vestida de la Feria de Abril
Además, al contrario que otra de las opciones que hemos visto este año en la Feria, Manuela se decantó por colocarse el mantón de la forma original. Y es que, en estos días, hemos podido observar como muchas famosas han decidido colocarse este accesorio como si fuera una especie de babero, con las puntas por la espalda, dándole un toque más original. Para su tercera jornada, la politóloga se decantó por un vestido original de lunares blancos y en color negro que ya incorporaba un mantoncillo en la zona del cuello. Además, volvió decantarse por accesorios —como un gran collar o las flores— en una tonalidad rojiza. Además, de la zona del pecho, el diseño también ha llamado la atención por la parte baja, donde cuenta con varios volantes pero de color blanco y con los topos en negro —al revés que el resto del vestido—.
En todos estos años, Manuela lleva dando buena cuenta de su estilo y, por eso, se ha convertido en una de las mejores vestidas de nuestro país. La mujer del presidente de la Junta de Andalucía es, además, una embajadora silenciosa de la moda andaluza. Si algo caracteriza a Manuela Villena es su compromiso político y estético con la industria de su tierra. Rara vez luce firmas internacionales; su armario es un escaparate de diseñadores andaluces. Así, es fiel a distintos nombres como Vogana —una marca sevillana que también viste la princesa Leonor—, José Hidalgo, Antonio García, Rocío Peralta o Fernando Claro.
Dónde reside su secreto
Al igual que sucede, por ejemplo, con la reina Letizia, prenda que luce Manuela, prenda que se agota o pone el foco sobre un taller artesano de Sevilla, Córdoba o Granada. Su estilo se mueve en una línea clásica y sofisticada, pero siempre incorpora elementos que remiten a la tradición del sur. Es muy común que luzca bordados, flecos de mantón de Manila que están aplicados a vestidos modernos o mangas con cierto volumen que evocan el traje de flamenca de forma sutil. El corte midi es de sus predilectos. Los vestidos de corte evasé o de tubo por debajo de la rodilla son su uniforme para actos oficiales, aportando una imagen esbelta y profesional. A diferencia de otras figuras políticas que optan por la sobriedad del azul marino o el gris, Villena no teme al color.
Es más, suele decantarse por los tonos tierra, tejas, verdes oliva y rojos intensos. Y sabe jugar con la luz de Andalucía, eligiendo tejidos con movimiento —como crepes, linos y sedas— que fotografían excepcionalmente bien en eventos exteriores. Una de las máximas que rige su vida es que «menos es más». Suele optar por salones clásicos en tonos nude o metalizados para no restar protagonismo al diseño del vestido. Prefiere piezas minimalistas o de joyería artesana andaluza, evitando las grandes ostentaciones. Casi siempre luce una melena natural con ondas suaves o recogidos muy sencillos, y un maquillaje que resalta su mirada sin resultar excesivo.

Su estilo alcanza su máxima expresión en eventos donde la identidad andaluza es protagonista. El primero de ellos es el 28 de febrero, el Día de Andalucía. En esa fecha suele estrenar piezas de alta costura local, convirtiendo la alfombra roja institucional en una pasarela de apoyo al sector textil. También, como hemos visto, se luce en la Feria de Abril. Pero ¿por qué es considerada una de las más elegantes de esta festividad?
Las tres razones por las que nunca defrauda
Y es que Manuela Villena ha conseguido algo muy difícil en el Real: ser la favorita de los expertos en moda y, a la vez, de las flamencas más tradicionales. Su éxito no es casualidad y se basa en tres pilares estratégicos que la sitúan siempre un paso por delante en la Feria de Abril. Como decíamos, uno de sus éxitos reside en sus elecciones made in Spain. Mientras otras figuras públicas recurren a grandes firmas internacionales o marcas de consumo masivo, Manuela utiliza su visibilidad como un acto de apoyo político y económico al sector textil andaluz. Apuesta por diseñadores locales —como José Hidalgo, Rocío Peralta o Enrique Rodríguez— que dominan el corte artesanal. No solo lleva el traje; suele lucir complementos —como pendientes, flores o mantoncillos— de talleres pequeños, poniendo en valor el oficio de los artesanos de la tierra.

Otra de las razones pasa por su equilibrio entre tradición y vanguardia. Manuela sabe que la Feria tiene un protocolo no escrito muy estricto, pero ella consigue actualizar el traje de flamenca sin perder la esencia. En todos estos años ha introducido tejidos inusuales, cortes de manga innovadores o paletas de colores que huyen del clásico rojo y negro, pero respetando siempre los cánones —como el largo, el volumen de los volantes y la colocación del mantoncillo—.
Y, también, su éxito reside en el uso del mantoncillo, un elemento que define a toda mujer que pone un pie en la Feria. Siempre lo lleva perfectamente cruzado o sujeto, realzando la silueta y combinando los colores de los flecos con el estampado de forma magistral. A menudo elige trajes de líneas sencillas para que sea la artesanía del mantoncillo —con bordados a mano o seda de calidad— la que eleve el look a la categoría de alta costura.
