Javier Ambrossi se sincera sobre su relación actual con Javi Calvo: «Contra todo pronóstico, ha funcionado»
El director revela cómo está viviendo la ruptura con su expareja, haciendo lo contrario a lo que dicen los manuales

Javier Calvo y Javier Ambrossi | Gtres
Javier Ambrossi ha publicado una columna de opinión en El País en la que narra, con una precisión casi literaria, el primer regalo que le hizo a Javier Calvo tras convertirse en su expareja. Una camiseta negra con letras blancas. Sin estampado, sin adorno aparente. Una pieza de Vetements de aquella etapa en que la firma, bajo la dirección creativa de Demna —antes de asumir ese mismo rol en Gucci—, transformó la tipografía industrial y las referencias subculturales en alta costura. El texto impreso rezaba: FICKEN 3000. SHARE THE BLAME. Ficken es follar en alemán. Ficken 3000 es el nombre de un conocido club gay de Berlín. Nadie comprendió el significado del obsequio porque, en apariencia, no había nada que descifrar. Pero para Ambrossi, aquella camiseta era la clave de una noche concreta. Una historia que solo existía entre ellos.
Berlín, los premios del Cine Europeo y una discoteca sin camiseta
El relato de Ambrossi sitúa el origen del regalo en una velada en Berlín, con motivo de los premios del Cine Europeo. Esa noche, él y Calvo entregaron el galardón al mejor director a Joachim Trier por su película Valor sentimental. Era su primer posado público conjunto tras la ruptura. Dos personas que habían formado una pareja volvían a aparecer juntas ante el mundo, sin dramatizar lo que ya habían dejado de ser.
Horas después de la gala, acabaron en el Ficken 3000. El club abrió sus puertas en los años noventa, cuando Berlín aún recomponía su identidad tras la caída del Muro. Fue uno de los espacios donde el sexo dejó de ser clandestinidad para convertirse en algo más cercano a una arquitectura social. Era la primera vez que ambos entraban juntos en una discoteca siendo ya ex.
En la planta baja del local, entre cuerpos anónimos y techno berlinés, Ambrossi vio a Calvo quitarse la camiseta y hablar con unos chicos con total naturalidad. Sin provocación ni ajuste de cuentas. Solo alguien ocupando su espacio. «Lo miré y pensé: yo también», escribe. Se quitó la camiseta. Bailó. Se mezcló. El gesto fue pequeño pero cargado de significado: los dos entendieron a la vez que aquella libertad compartida los volvía a unir de otra manera.
«La forma menos ortodoxa de ser ex»
Ambrossi define así, con sus propias palabras, la relación que mantiene con Calvo desde que se separaron: la forma menos ortodoxa de ser ex. Porque desde que lo dejaron, han hecho exactamente lo contrario de lo que aconsejan los manuales de ruptura. Verse casi todos los días. Posar juntos en photocalls. Sacar adelante su película, La bola negra. Llorar y reír juntos cuando recibieron la noticia de que la cinta estrenaría en la sección oficial del Festival de Cannes. Han pasado de pareja a amigos sin periodo de vacío emocional. Y, según escribe Ambrossi, contra todo pronóstico, ha funcionado.
Por eso nadie entendió la camiseta. Porque no hablaba de moda, ni de sexo, ni de Berlín. Hablaba de ese instante en que dos personas dejan de ser pareja sin dejar de quererse. Al igual que Vetements en su mejor momento, la prenda no explicaba nada: solo señalaba que compartir la culpa, la vergüenza, el dolor o el éxito no es una provocación, sino una forma sofisticada de intimidad.
El trasfondo de una ruptura que ya lleva meses de vida pública
La separación de Los Javis se confirmó públicamente en noviembre de 2025, aunque diversas fuentes apuntaban a que la decisión se había tomado meses antes, probablemente durante el verano. Tras quince años juntos —como pareja sentimental, mejores amigos, socios creativos y responsables de la productora Suma Content—, la ruptura llegó sin dramatismos. Ambos insistieron desde el principio en que su vínculo profesional permanecería intacto.
Fue el propio Ambrossi quien ofreció más detalles en una entrevista en La revuelta. Allí habló de la crisis de los 40, de un ataque de ansiedad durante el cumpleaños de Calvo y de una sensación que se fue acumulando en silencio: «No sabía dónde acababa él y dónde empezaba yo». El cuerpo le habló antes que la cabeza. Y cuando abrió esa puerta, confesó, ya no hubo marcha atrás. Sin embargo, subrayó que Calvo es su mejor amigo y compañero de trabajo para toda la vida. Su mensaje final en aquella entrevista fue claro: animó a quienes no son felices en una relación a que la dejen.
Juntos en Cannes, en Málaga y en los proyectos que vienen
Desde la ruptura, Los Javis han seguido apareciendo juntos en actos públicos. Estuvieron en los European Film Awards en Berlín. Celebraron juntos la llegada de 2026. Y en el Festival de Málaga presentaron Mi querida señorita, el remake de la cinta clásica de Jaime de Armiñán que producen para Netflix y que dirige Fernando González Molina, con guion de Alana S. Portero. Allí, ante los micrófonos, Calvo afirmó que se llevan de maravilla y que siempre serán amigos. Ambrossi, entre risas, añadió que están juntos queriéndose muchísimo.
El proyecto más esperado sigue siendo La bola negra, su película basada en un escrito inédito de Federico García Lorca, rodada en 2025 y cuyo estreno está previsto para el 2 de octubre. La cinta llega avalada por su selección en la sección oficial del Festival de Cannes, una noticia que, según relata Ambrossi en su artículo de El País, vivieron juntos entre lágrimas y risas. Además, la serie que producen, Mariliendre, acaba de recibir el prestigioso premio americano GLAAD a la mejor serie en español.
Lo que el artículo de ‘El País’ revela más allá de la ruptura
El texto de Ambrossi tiene la textura de un ensayo personal. No es una declaración pública al uso ni una gestión de imagen. Es una reflexión sobre lo que significa querer a alguien cuando ya no se es su pareja, sobre la libertad que se recupera y sobre los gestos mínimos que pueden tener un significado enorme.
Usa la camiseta como metáfora. Usa Berlín como escenario. Y usa la marca Vetements —que, en palabras del propio director, entendió antes que nadie que lo contemporáneo no era provocar, sino no traducir— para hablar de algo mucho más íntimo: la posibilidad de construir una nueva forma de intimidad cuando el amor de pareja se transforma, pero no desaparece. Share the blame. Comparte la culpa. O quizá también: comparte el dolor, el éxito, el miedo, la libertad. Todo eso, concluye Ambrossi, puede ser una forma sofisticada de intimidad. Y Los Javis, con su manera de seguir adelante juntos, lo están demostrando.
