Lorenzo Milá, sobre su vida en Madrid: «Tener un sitio fijo donde están mis libros y mis hijos es un lujo»
El que fuera corresponsal en Roma y Washington reside en la capital junto a su mujer, Sagrario, y sus tres hijos

Lorenzo Milá junto a Jesús Álvarez. | Gtres
Lorenzo Milá, a sus 65 años, se ha convertido en todo un referente en el mundo de la comunicación. El periodista vivió una etapa en Estados Unidos y, luego, volvió a la capital para poder estar junto a sus hijos y su familia. Y es que una de las cosas que más valora en su día a día tiene que ver con su estabilidad, tanto laboral como personal. Es por eso que establecer su residencia en Madrid fue un salto hacia adelante, sobre todo en lo referente a la conciliación. «Madrid es una ciudad que te atrapa por su energía, pero a veces te agota por su ruido. Yo aquí vivo muy bien, pero necesito saber que tengo la salida abierta hacia el norte o hacia el mar», ha confesado, poniendo en valor la oportunidad, también, de disfrutar del sol lejos del asfalto.
Lo que más le gusta de la capital, sin lugar a dudas, es que puede ser «uno más». «Vivir en Madrid te permite el lujo del anonimato; puedes ir en el metro o pasear por el Retiro y la gente te respeta, te deja ser tú mismo», relató hace un tiempo. De esta manera, su casa en Madrid es su «refugio de verdad». «Después de tantos años de corresponsalías, de maletas y de hoteles, tener un sitio fijo en Madrid donde están mis libros y mis hijos es el verdadero lujo», apostilló.
La vida de Lorenzo Milá entre Washington y Roma
Después de una etapa entre Estados Unidos e Italia, volver a España supuso un golpe de aire fresco en su vida. Es en Madrid donde tienen sus amigos, su lengua y su familia. Es más, la ciudad es «el lugar donde he dejado de ser un observador de fuera para volver a ser parte de la realidad». Sobre su vida en la capital, tan solo tiene una queja; le falta el olor a sal. «Por eso, cada vez que puedo, escapo. Madrid es fantástica para trabajar y para la cultura, pero el horizonte aquí siempre está un poco más cerca que en el Ampurdán», ha contado.
Lorenzo nació en 1960 en una de las familias más influyentes de la burguesía catalana. Su padre fue un prestigioso abogado y creció en un ambiente culto y liberal. De los seis hermanos Milá, dos se convirtieron en iconos de la comunicación: él y su hermana Mercedes, con quien se lleva 9 años. A pesar de su origen aristocrático, Lorenzo siempre ha hecho gala de una humildad y una sencillez casi revolucionarias para su estatus. En los años 90, Lorenzo revolucionó la forma de contar las noticias en TVE. Creó un lenguaje nuevo; sin corbata, apoyado en la mesa, hablando de tú a tú al espectador y dando prioridad a la cultura y al medio ambiente.
Su rutina en Madrid junto a sus tres hijos y su mujer

Fue el informativo de autor que marcó a toda una generación y lo convirtió en el periodista más valorado de España. Su vida dio un giro personal y profesional cuando conoció a Sagrario, también periodista de RTVE. Se casaron en 1998 y desde entonces han sido inseparables. Han sido el ejemplo perfecto de conciliación en la élite: cuando a él lo nombraron corresponsal en Washington, ella se fue con él —también como periodista—, y lo mismo ocurrió en Roma. Han sabido rotar sus carreras para que ninguno tuviera que renunciar a su familia ni a su ambición profesional. Su vida ha sido una maleta constante, pero siempre con un propósito.
Vivió los años de George W. Bush y el ascenso de Obama desde Washington. Sus hijos crecieron en EEUU, lo que les dio una visión del mundo muy abierta. En Roma disfrutó de una vida más mediterránea, cubriendo la etapa del papa Francisco y la política italiana, siempre con su estilo pausado. Entre medias, fue el rostro del TD2 —el informativo estrella—, donde demostró que se podía ser riguroso sin ser rígido. Fuera de las cámaras, la vida de Lorenzo es muy poco televisiva. Su verdadera vía de escape es el mar. Es un experto patrón de barco y, siempre que puede, se refugia en la costa catalana o en Menorca para navegar. Odia los photocalls y las fiestas de la alta sociedad. Prefiere una cena tranquila con sus tres hijos y su mujer o una charla profunda con su hermana Mercedes en su casa del campo.

Además, también se le conoce por su sencillez. Ha confesado que le gusta envejecer sin pasar por el quirófano ni usar tintes, aceptando sus canas y sus arrugas como parte de su historia vital. Lorenzo Milá y Sagrario Ruiz de Apodaca siempre han sido extremadamente celosos de su intimidad, pero se sabe que viven en la zona norte de Madrid, concretamente en un entorno residencial tranquilo y familiar. Eligieron esta zona especialmente cuando regresaron de sus corresponsalías en Washington y Roma, buscando un entorno donde sus tres hijos pudieran tener una vida normal, cerca de buenos colegios y con parques para pasear.
Es muy común ver a Lorenzo haciendo una vida totalmente normal por los alrededores: haciendo la compra, paseando o incluso practicando deporte. Su estrategia para no ser molestado siempre ha sido la naturalidad: si tú no te comportas como una estrella, la gente no te trata como tal.
