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Díaz Ayuso reinventa el traje de chaqueta en su despedida al Papa: tonos oscuros y pelo recogido

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha estado en el aeropuerto con León XIV y recordarle que Madrid es su casa

Díaz Ayuso reinventa el traje de chaqueta en su despedida al Papa: tonos oscuros y pelo recogido

Isabel Díaz Ayuso | Gtres

Madrid dijo adiós este martes al Papa León XIV en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, acompañando al Sumo Pontífice por una alfombra roja, caminando juntos entre sonrisas cómplices hasta el pie de las escaleras del Airbus de Iberia que lo esperaba para trasladarlo a Barcelona. Allí, en ese instante íntimo y solemne a la vez, se produjo la despedida oficial del Papa de la primera etapa de su histórico viaje apostólico por España.

León XIV había llegado a Madrid el seis de junio y durante cuatro días intensos recorrió la capital en un baño de masas sin precedentes en el país desde hace más de década y media. Actos institucionales, encuentros con fieles, discursos en espacios emblemáticos y una conexión emocional con los madrileños que dejó una huella difícil de borrar. Todo eso quedó atrás en el momento en que el Pontífice subió al avión con destino a la Ciudad Condal, donde tenía prevista su llegada al aeropuerto de El Prat a las 12.25 horas, y donde permanecerá hasta el miércoles 10 de junio.

Las palabras de Ayuso al Pontífice

Antes de que León XIV pusiera el pie en la escalerilla, la presidenta autonómica tuvo la oportunidad de cruzar unas palabras con él. Con un apretón de manos y la emoción contenida del momento, Ayuso le transmitió un mensaje que resumía el sentir de toda una ciudad: «Hasta siempre. Esta es su casa, le esperamos siempre, gracias por tanto». Una frase breve pero cargada de afecto, que la presidenta dirigió al Pontífice justo en el umbral del avión, cerrando así cuatro días de visita que la capital no olvidará fácilmente.

La jefa del Ejecutivo autonómico no fue la única figura política presente en el aeropuerto para dar el último adiós al Papa. La despedida congregó a varias autoridades de primer nivel, que quisieron estar presentes en ese momento de cierre de la etapa madrileña de la visita apostólica.

Las autoridades que acudieron a despedir al Papa

Junto a Ayuso, en el aeropuerto de Barajas se encontraban el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; la ministra de Defensa, Margarita Robles; el secretario de Estado en Madrid, Francisco Martín; y la embajadora de España ante la Santa Sede, Isabel Celaá. Cada uno tuvo su momento para intercambiar unas palabras con el Pontífice antes de la partida.

Fue precisamente el alcalde Martínez-Almeida quien aprovechó esos instantes para agradecerle personalmente al Papa su visita a la ciudad. Por su parte, la embajadora Celaá no dudó en recordarle al Pontífice que volvería a verle pronto, esta vez en Barcelona, donde la agenda apostólica de León XIV continuaba su curso. La imagen de todas estas autoridades reunidas a pie de pista, bajo el símbolo del avión de Iberia que aguardaba al Papa, subrayó la dimensión histórica del momento y el peso institucional que España otorgó a esta visita desde el primer al último minuto.

El look de Ayuso para despedir al Papa

La presidenta de la Comunidad de Madrid ha elegido un traje de tonos oscuros conformado de una chaqueta con las mangas recogidas, unos pantalones de traje del mismo tono y unos tacones negros que formaban su vestimenta. En cuanto al pelo, este lo llevaba recogido y debajo de la chaqueta se podía ver una camiseta blanca.

El «ejército silencioso» de voluntarios, último acto en Madrid

Antes de trasladarse al aeropuerto, León XIV tuvo tiempo para una última cita madrileña: un acto de agradecimiento con los más de 12.000 voluntarios que hicieron posible su visita a la capital, celebrado en el Pabellón tres de Ifema Madrid. Los propios organizadores lo describieron previamente como «un fiestón de agradecimiento», y los voluntarios —de entre 20 y 65 años— fueron definidos por el miembro del equipo de contenido, Javier Chimeno, como “los verdaderos protagonistas” del encuentro junto al Pontífice.

Ese colectivo de colaboradores, apodado el «ejército silencioso», trabajó de forma discreta pero indispensable durante toda la estancia del Papa en Madrid, garantizando el buen desarrollo de cada uno de los actos. El encuentro en Ifema fue, por tanto, un gesto de reconocimiento hacia quienes permanecieron entre bambalinas durante los cuatro días más intensos que la capital ha vivido en materia religiosa e institucional en los últimos tres lustros.

Un viaje apostólico que ya hace historia

La estancia de León XIV en Madrid ha dejado momentos que pasarán a los libros de historia. El más singular, quizás, fue su discurso ante el Congreso de los Diputados, el primero que un Sumo Pontífice ha pronunciado en la Cámara Baja española. Desde esa tribuna, el Papa hizo un llamamiento expreso al diálogo y cuestionó abiertamente lo que denominó la «descalificación permanente», en una línea coherente con su mensaje del primer día, cuando ante los Reyes en el Palacio Real abogó por superar la polarización y apostar por el encuentro entre las personas.

A lo largo de su visita, el Pontífice también lanzó un mensaje de fondo sobre la identidad religiosa del país: pidió que la histórica religiosidad española no se convirtiera en un simple «museo del pasado», sino en una auténtica «escuela de fe» viva y activa. Reivindicó además la huella del cristianismo en la construcción de Europa y se dirigió de manera especial a los jóvenes, instándoles a ser «protagonistas del cambio» y a actuar como «chispa de una humanidad nueva».

Con ese legado de palabras y gestos, León XIV cerró su paso por Madrid y puso rumbo a Barcelona para continuar con la segunda etapa de su primer viaje apostólico por España. La Ciudad Condal le esperaba con la misma expectación y emoción con la que la capital lo había recibido días atrás. Para Madrid, sin embargo, el saldo de estos cuatro días es el de una visita irrepetible, sellada con un apretón de manos y las palabras que Ayuso le dedicó en el umbral del avión: esta es su casa.

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