El Supremo de EEUU tumba el mapa electoral de Luisiana por basarse en criterios raciales
La mayor parte del electorado afroamericano quedaba concentrado en un único distrito de Luisiana

El Tribunal Supremo de Estados Unidos. | Reuters
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha anulado este miércoles el mapa electoral del estado de Luisiana al considerar que su diseño se basó de forma excesiva en criterios raciales, lo que ha sido considerado como un éxito para el partido de Donald Trump y supone una derrota para organizaciones de derechos civiles en EEUU. Esto, en el marco de las presiones políticas para rediseñar distritos de cara a las próximas elecciones.
La mayoría conservadora del tribunal concluye que la Ley de Derechos Electorales no obligaba a Luisiana a crear un segundo distrito de mayoría afroamericana, lo que invalida el rediseño aprobado tras el censo de 2020. «Ningún interés apremiante justificó el uso de la raza por parte del estado», recoge la sentencia, que limita el uso de este tipo de criterios en la configuración de mapas electorales.
El caso se remonta al mapa impulsado por el Gobierno republicano de Luisiana, en el que la mayor parte del electorado afroamericano quedaba concentrado en un único distrito. Tras las impugnaciones judiciales, el estado aprobó una nueva distribución con dos distritos de mayoría negra, ahora anulada por el Supremo al considerar que su trazado respondía principalmente a factores raciales.
El fallo supone un golpe a la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, una herramienta clave durante décadas para combatir la discriminación racial en los procesos electorales y garantizar la representación de minorías. La decisión, adoptada en una votación dividida, contó con la oposición de los jueces progresistas, que advirtieron de sus posibles consecuencias. La magistrada Elena Kagan alertó de que la resolución puede tener efectos «de gran alcance», al debilitar las protecciones contra la discriminación en la redistribución de distritos. La decisión se produce en un momento clave del calendario político estadounidense. A pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre, el rediseño de distritos se ha convertido en uno de los principales frentes de batalla entre republicanos y demócratas.
El presidente Trump ha instado a los estados gobernados por el Partido Republicano a revisar sus mapas electorales con el objetivo de reforzar su posición en la Cámara de Representantes. Aunque el Supremo no vincula directamente su fallo con estas presiones políticas, la coincidencia temporal sitúa la decisión en el centro de la disputa por el control del Congreso.
Expertos en derecho electoral señalan que la nueva interpretación del tribunal podría facilitar cambios en otros estados y alterar el equilibrio actual en la Cámara Baja, donde los republicanos mantienen una mayoría ajustada. Al mismo tiempo, estados controlados por los demócratas han impulsado movimientos similares para favorecer a sus candidatos, intensificando una dinámica de creciente polarización en torno a los mapas electorales.
El distrito anulado en Luisiana había sido especialmente controvertido por su trazado, que conectaba zonas alejadas del estado para agrupar votantes afroamericanos en una misma circunscripción. Para la mayoría del tribunal, este tipo de diseño constituye un ejemplo de gerrymandering basado en la raza, incompatible con el principio de igualdad ante la ley. Con esta decisión, el Supremo no solo resuelve un caso concreto, sino que redefine los límites legales del uso de criterios raciales en la política electoral estadounidense, en un momento en el que la lucha por el control del Congreso se intensifica y el mapa político del país vuelve a estar en juego.
