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El laborismo se desangra en Londres ante el avance de verdes y los reformistas de Farage

Las encuestas anticipan pérdidas en las elecciones locales del 7 de mayo frente a los ecologistas y Nigel Farage

El laborismo se desangra en Londres ante el avance de verdes y los reformistas de Farage

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, la pasada semana en un acto en el Museo Británico de Londres. | Dinendra Haria (ZP)

Londres afronta el próximo 7 de mayo de 2026 unas elecciones locales decisivas que pueden alterar el equilibrio político de la capital británica. Ese día, cerca de seis millones de votantes elegirán 1.817 concejales en los 32 distritos municipales (boroughs), además de cinco alcaldes ejecutivos con amplios poderes en Croydon, Hackney, Lewisham, Newham y Tower Hamlets.

Se trata de una cita clave porque estos representantes son responsables de decisiones que afectan directamente a la vida cotidiana, vivienda, limpieza urbana, transporte local o servicios sociales, además de fijar el nivel del impuesto municipal (council tax).

Hay una diferencia relevante para entender el alcance de estos comicios: el alcalde de Londres, Sadiq Khan, no forma parte de esta elección, ya que su cargo se decide en una votación distinta, prevista para 2028. Lo que se elige ahora son autoridades con gestión directa sobre cada distrito, con un impacto inmediato sobre los servicios públicos y la política local.

Y, sobre todo, porque Londres es el gran bastión urbano del laborismo. O lo era.

Un dominio que se resquebraja

Actualmente, los laboristas controlan 21 de los 32 distritos municipales y cerca de dos tercios de los escaños, una hegemonía construida durante décadas. Sin embargo, las encuestas más recientes apuntan a un cambio significativo.

Un sondeo de la pasada semana de YouGov sitúa el escenario como extremadamente competitivo: la mitad de los distritos de la capital se encuentran en situación de «empate técnico» o «muy disputados». La misma proyección advierte de que los laboristas podrían perder el control de hasta seis ayuntamientos.

La clave no está en un vuelco masivo, sino en una erosión progresiva y, sobre todo, simultánea en dos direcciones.

Los verdes, por la izquierda

Por un lado, el Partido Verde está consolidando su presencia en las zonas urbanas con alto nivel educativo y fuerte sensibilidad climática. Según las proyecciones, los verdes podrían hacerse con el control de hasta cuatro distritos municipales, algo impensable hace apenas unos años.

Distritos como Hackney, Lambeth o Waltham Forest, históricos bastiones laboristas, emergen como territorios en disputa. En algunos casos, los laboristas mantienen la ventaja, pero con márgenes muy estrechos.

El dato es significativo. Los verdes cuentan actualmente con apenas 49 concejales en toda Inglaterra, pero están logrando concentrar su crecimiento en Londres, multiplicando su impacto político.

Farage también en el tablero

Por otro lado, el Partido Reformista de Nigel Farage también empieza a penetrar en el mapa londinense. Aunque su crecimiento es más irregular, las encuestas señalan que podría obtener avances en distritos periféricos y competir en zonas tradicionalmente laboristas.

En concreto, los reformistas podrían irrumpir con fuerza en lugares como los distritos de Barking y Dagenham, donde el voto obrero ha mostrado señales de desgaste en los últimos años.

Además, el sondeo indica que el partido de Farage podría convertirse en la segunda fuerza en al menos dos distritos, por delante incluso de los conservadores.

Un voto fragmentado

El problema para los laboristas no es solo perder apoyo, sino cómo lo pierden. Como señala Patrick English, analista de YouGov, el voto en Londres se está fragmentando de forma acelerada: «Los partidos se están comiendo entre sí y pequeñas variaciones pueden provocar cambios muy grandes en los resultados».

Ese fenómeno tiene consecuencias claras. En un sistema donde muchos distritos se deciden por márgenes estrechos, la división del voto puede provocar pérdidas de control incluso sin grandes cambios en el apoyo global.

Según las proyecciones, de los 15 distritos donde los laboristas seguirían siendo la primera fuerza, en 12 de ellos, los verdes serían la segunda, lo que refleja un cambio profundo en el equilibrio interno de la izquierda urbana.

Además, en varios distritos, como Brent, Ealing, Enfield, Haringey, Hounslow o Newham, las elecciones se presentan como «muy ajustadas» o «demasiado cercanas para prever un ganador claro».

Por su parte, los conservadores resistirían en algunos de sus feudos tradicionales como Bexley, Bromley o Croydon, pero sin capacidad de disputar el dominio general de la ciudad.

Más allá de Londres

El impacto de estas elecciones va más allá del ámbito local. Tradicionalmente, las elecciones municipales en Reino Unido funcionan como termómetro del clima político nacional.

Para el laborismo, una pérdida significativa de poder en Londres tendría un fuerte componente simbólico. No solo pondría en cuestión su dominio en la capital, sino que reflejaría una dificultad creciente para mantener coaliciones amplias en entornos urbanos.

El escenario planteado no es un colapso inmediato, sino un cambio estructural. Londres podría dejar de ser un bastión incontestable para la izquierda británica y convertirse en un espacio político competitivo y fragmentado. A partir de ahora, cada distrito, cada barrio, será una batalla. Y en ese nuevo tablero, los verdes y los reformistas salen a jugar sin rendirse.

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