The Objective
Entrevista

Mariano Barbacid: «Es un bulo que en el CNIO haya habido una trama de corrupción»

El bioquímico defiende su hallazgo de la triple terapia contra el cáncer de páncreas y denuncia una campaña en su contra

Mariano Barbacid: «Es un bulo que en el CNIO haya habido una trama de corrupción»

El bioquímico Mariano Barbacid en THE OBJECTIVE. | Carmen Suárez


El bioquímico Mariano Barbacid (Madrid, 1949) anunció el pasado enero un hallazgo prometedor: una terapia experimental que cura los tumores de páncreas en ratones de forma definitiva. Un broche para una larga carrera que comenzó en el Instituto Nacional del Cáncer en Maryland (Estados Unidos) y que tuvo como hito el descubrimiento, en 1982, del primer oncogén humano, lo que supuso un avance crucial para el estudio de las bases moleculares del cáncer. Miembro de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, único español perteneciente a la Academia norteamericana de Investigación del Cáncer y Premio Nacional de Investigación, Barbacid regresó a España en 1998 para poner en marcha el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dirigió hasta 2010, cuando decidió centrarse en sus proyectos de investigación como jefe de Oncología Experimental de esa misma institución. Sin embargo, la difusión de la triple terapia se ha visto envuelta en la polémica, suscitada por voces que minimizan el hallazgo y la retirada de un artículo de una revista estadounidense. A eso se une la concatenación de escándalos que viene sacudiendo recientemente al CNIO, en su día una institución puntera a nivel mundial.  

PREGUNTA.- Cualquiera diría que dar una buena noticia en el campo científico en España es como pisar un campo de minas… 

RESPUESTA.- Eso parece. La envidia es un rasgo nacional bastante extendido. Se dice que en España, para que hablen bien de ti, tienes que morirte primero y, la verdad, en este momento es algo que no lo estoy considerando.

P.- Empecemos con su hallazgo. Ha anunciado una triple terapia que elimina en ratones el cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y mortales. ¿En qué consiste?

R.- El concepto de la triple terapia es muy simple. Para que se entienda mejor, pensemos en una batalla de hace un par de siglos, de la época napoleónica, por ejemplo. En estas batallas, la infantería avanza despacito, atacando de frente; por los lados viene la caballería, más rápida, y la artillería permanece detrás, disparando. Esta estrategia ya se ha aplicado en el mundo de la biomedicina. ¿Cómo se curó el sida? Pues atacando con inhibidores contra tres dianas distintas del virus. En esto consiste la triple terapia. Atacamos el tumor desde tres dianas distintas sin darle la opción de desarrollar resistencias. Ahora lo que nos falta es poder llegar a ensayos clínicos e intentar demostrar que esta hipótesis también funciona en pacientes. 

P.- ¿Cuánto tiempo llevan implicados en este proyecto? 

R.- Por lo menos diez años, si no un poco más. Ya digo, lo que hemos hecho es atacar el cáncer de páncreas apuntando a tres dianas distintas, y lo que hemos visto es que no solamente el tumor desaparece, sino que no vuelve.

P.- ¿Cuáles son los próximos pasos?

R.- Están muy bien definidos. La triple terapia se compone de tres inhibidores, y dos de ellos ya están aprobados por la FDA (Food and Drug Administration) de Estados Unidos. Concretamente el daraxonrasib, un inhibidor de las proteínas RAS que acaba de ser aprobado hace unos días y que en monoterapia duplica la supervivencia de los pacientes de cáncer de páncreas, un hito histórico. La supervivencia media con quimioterapia es de siete meses y con daraxonrasib sube a 14 o 15 meses. En términos de tiempo pueden parecer unos resultados poco espectaculares, no es una curación, pero es un resultado muy prometedor. Lo que hemos hecho ha sido combinar ese inhibidor, que es de una empresa de California, con otros dos inhibidores, y eso es lo que nos ha dado el resultado que presentamos en enero.

 P.- ¿Y qué pasa con los otros dos fármacos? 

R.- El segundo, afanitib, es un inhibidor del receptor del factor de crecimiento epidérmico, y ha sido aprobado por la FDA para el tratamiento de tumores de pulmón, inducidos por el mismo oncogén que induce el cáncer de páncreas, con lo no cual no debería ser complicado que lo aprueben. El quid de la cuestión está en el tercero: no es un inhibidor, sino un degradador de STAT3, que es la tercera diana de la que hablaba anteriormente. Se trata de que tenga propiedades farmacológicas adecuadas para que, una vez esté aprobado, podamos iniciar los ensayos clínicos con los otros dos inhibidores. En ello estamos trabajando en la empresa Vega Oncotargets, gracias a una inversión que hizo Gutinver, una empresa de Valladolid. Lo que pasa es que los fondos prácticamente se han acabado.

«Frente a la solidaridad ciudadana, poco puede hacer un grupo de resentidos que prefieren criticar los resultados»

P.- ¿Cómo se financian? Porque ustedes han tenido dos vías de ingresos: por un lado la Fundación Cris para la investigación básica. 

R.- Correcto.

P.- Y la otra, la aportación de Gutinver, destinada a una investigación más complicada, que no puede hacerse en laboratorio. 

R.- Es completamente distinta, sí, porque hacen falta empresas que hagan química médica, farmacología. Es decir, ya no es el resultado en ratones en un laboratorio. La idea es llegar a personas, y los criterios son muchísimo más estrictos. Cuando se trata de llegar a ensayos con pacientes, entonces es imprescindible que pase a través de una empresa. Yo a veces digo si mañana se retiraran de las farmacias todos los fármacos que han tenido que pasar por empresas, y se dejaran solo los que se han hecho en laboratorios académicos, nos quedábamos con las tiritas.

P.- Algunas voces dicen que esta triple terapia apenas ha despertado interés en la comunidad científica, que tiene escasas posibilidades de llegar al paciente y que no es un avance investigativo real, sino un reclamo para solicitar ayuda económica contra el cáncer. Es decir, que tiene finalidad recaudatoria y no tanto científica. 

R.- Mire, llevo 55 años investigando, de ellos 52 en cáncer. De mis logros científicos prefiero que hable mi currículum. Tendríamos que ver el currículum de estas personas. En España tenemos libertad de expresión y cada uno opina lo que quiere. Pero las personas que han dicho eso, su nivel y su valía dentro del campo científico no son, digamos, para tomar en consideración. Lo que sí es triste es que todo esto ha causado un retraso en la investigación. Porque si se fija usted en los comentarios, nadie se ocupa del paciente de páncreas. No les importa. Lo único que hacen es criticar unos resultados científicos. Es muy penoso. Pero lo cierto es que la acogida de nuestros descubrimientos ha sido increíblemente favorable. Cuando anunciamos el hallazgo, casi cien mil personas donaron más de tres millones y medio de euros por bizum en poco más de una semana para poder llevar estos resultados experimentales a la clínica. Como español, es un orgullo. Frente a esta solidaridad, poco puede hacer un grupo de resentidos que prefieren criticar los resultados o simplemente, y por una vía más rápida, difamarme.

Foto: Carmen Suárez

P.- El proyecto ha sufrido otro revés. El pasado diciembre, usted y su equipo publicaron un artículo sobre su hallazgo en la revista PNAS, de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, a la que usted pertenece. En abril, la revista retiró el artículo porque no habían declarado un posible conflicto de intereses: usted y otros colegas firmantes omiten su participación, justamente, en Vega Oncotargets, que usted fundó para el desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer. De esta misma empresa son accionistas, también, la Junta de Castilla y León (24%) y el propio CNIO (5%). ¿Por qué no lo especificó?

R.- Pues mire, fue un error estúpido por mi parte. Aquí no se puede echar la culpa a nadie más que a mí. Le puedo dar una explicación de porqué cometí ese error, pero en ningún momento se debe entender como excusa. Fue un error, y nadie es perfecto. Estábamos tan centrados en las patentes famosas que ni se nos ocurrió. Vega Oncotargets se había formado dos meses antes de que enviáramos el trabajo a publicar por primera vez. Era una empresa que no tenía entonces ni acciones ni empleados. Sigue sin tener empleados.

P.- ¿Qué va a pasar ahora con el artículo?

R-. Como no es un problema de los datos, o de ciencia, lo que nos sugirieron fue volverlo a mandar como si yo no fuera miembro de la Academia, sino externo. Es lo que hemos hecho, con la deficiencia subsanada. Y se volverá a publicar como «direct submission», presentación directa, en unos días.

P.- ¿Qué actividad desarrolla Vega Oncotargets? 

R.- No es una empresa al uso: no hace cremas solares ni crecepelos. No tiene una actividad empresarial más allá de llevar la triple terapia a ensayos clínicos. Es decir, sólamente tiene un proyecto, que es este. En el momento en que el proyecto llegue a buen puerto, que esperemos que así sea, Vega Oncotargets termina su actividad. Todavía nos queda muchísimo por investigar. 

«Me he desvinculado de Vega Oncotargets para acallar unas voces odiadoras que estaban diciendo barbaridades»

P.- Usted acaba de desvincularse de la empresa. Ha devuelto sus acciones que están valoradas en 750 euros…

R.- Lo cual demuestra que estaba haciéndome rico…

P.- … y la titularidad de dos solicitudes de patentes pertenecientes al CNIO. ¿Por qué ha tomado esta decisión? 

R.- Pues muy sencillamente para acallar estas voces odiadoras que estaban diciendo barbaridades y mentiras. Vega Oncotargets no se ha constituido para hacer negocio, sino para beneficiar a los pacientes de cáncer de páncreas. No tengo el más mínimo interés en esto.

P.- La Fundación Cris recaudó 3,6 millones de euros tras el anuncio del hallazgo de la triple terapia. ¿Qué va a pasar con este dinero? 

R.- La Fundacion CRIS me ha pedido que no hable de ella ni de los 3,6 millones. Le agradecería mucho que así fuera.

«El declive del CNIO comenzó con el nombramiento de María Blasco. Después se cometieron muchísimos errores»

P.- Usted puso en marcha el CNIO en 1998, siguiendo el modelo estadounidense. Cuando dejó la dirección, en 2010, era uno de los diez mejores centros de investigación oncológica del mundo y tenía un superávit de 20,1 millones de euros. Hoy tiene un déficit de 4,5 millones, está infradotado, con equipamiento obsoleto, baja productividad, enchufismo, desánimo. ¿Qué ha pasado en estos años?

R.- ¿Cuántas horas tenemos? Sería muy largo de explicar. Pero le diré que hay dos hitos significativos. El primero fue el nombramiento de María Blasco como directora científica. Se presentaron diez candidatos. Yo conocí a los dos primeros; uno, profesor de Harvard y el otro, profesor de Cambridge. María Blasco quedó clasificada la última. Y sin embargo, por motivos con los que no voy a especular, la ministra Cristina Garmendia dijo que se contratara a María Blasco.

P.- Hablamos de la ministra de Ciencia del Gobierno de Rodríguez Zapatero, en el año 2011. 

R.- En la primavera de 2011. Entonces, el Comité Científico Asesor se quedó… con que esto era de país bananero. Y se marcharon todos despavoridos. Hubo que hacer otra convocatoria, que ya no fue pública siquiera. Yo siempre he dicho que María Blasco se presentó sola, pero me han corregido ahora, porque también se presentó el director de Biotecnología, pero vamos, para que pareciera que había competición. Lo cierto es que el cargo ya estaba dado a María Blasco. Y luego se cometieron muchísimos errores, pero que no vienen al caso.

P.- Bueno, ella fue destituida después de una serie de acusaciones de maltrato, de nepotismo y un problema de desvío de fondos a un programa de arte. Pero la salida de María Blasco no cierra la crisis porque después destituyen al que era director gerente, Juan Arroyo.  

R.- Lo destituyen al mismo tiempo. Mire, en este periodo de 12 años hay un evento que ha sido crítico para el declive del CNIO. Cuando me llamaron para dirigir el centro yo puse dos condiciones: la primera, que la subvención nominativa, que pasa a través del Instituto Carlos III, viniera directamente a nosotros, algo que prácticamente se ha respetado. Y la segunda, que nosotros gestionáramos nuestros ingresos, ya fuera el dinero público, o sea, la subvención nominativa, o los proyectos de investigación. Y eso se destruyó con María Blasco: ya no podíamos contratar, porque estábamos sometidos a las mismas normas que el resto de los ministerios.

P.- ¿Más burocracia?

 R.- Yo no estoy criticando la norma del ministerio de que no se pudiera contratar. Lo que estoy diciendo es que el CNIO tiene unas características únicas y que nos tendríamos que gestionar nosotros. Recuerdo, por ejemplo, cuando Elena Salgado era ministra de Sanidad, que se nos programó el gasto de la subvención nominativa: tanto para equipamiento, tanto para personal, tanto para… Y yo le dije: ‘ministra, si hacemos esto, vamos a llenar el sótano de equipamiento sin abrir’, porque hacía poco que habíamos comprado mucho equipamiento. Y Salgado lo entendió, y no hubo ni el más mínimo problema, nos dejó seguir gestionando,  siempre con la supervisión del Tribunal de Cuentas y la Intervención General de la Administración del Estados (IGAE), pero nosotros decidíamos si se compra equipamiento, si se gasta en cloruro sódico o si contratamos más personal. Entonces de ahí viene una de las grandes razones del declive del CNIO. Y de ahí parten estos bulos de la corrupción. Hubo que crear empresas para poder contratar por fuera, porque por dentro no se podía. Y ahora se ha dicho que se llevaban contratos millonarios. Cuando se ha visto el contrato, por ejemplo, con una empresa llamada Gedosol, se ha comprobado que era más barata que Ineco, la empresa pública a la cual nos obliga a contratar el Ministerio. Si hubiera que contratar por Ineco a las nueve secretarias que se han tenido que ir ahora, solo se podrían contratar seis o siete, porque porque sale más caro.

Foto: Carmen Suárez

P.- El caso es que se ha destituido al anterior gerente, Juan Arroyo, que había trabajado con usted, y se le acusa de corrupción. 

R.- Corrupción en nada. No, en la destitución no se le acusa de nada. Es más, son bulos. La palabra bulo aquí ya tiene que estar en mayúsculas. El señor Arroyo fue despedido por «reestructuración administrativa». La palabra corrupción no aparece en ningún sitio. La destitución del señor Arroyo fue para tapar la destitución de María Blasco y presentarla como un cambio del equipo directivo. Queda mucho más bonito, hay que reconocerlo. Y se diluye que la salida de Blasco fue la consecuencia directa de las acusaciones contra ella, como el escándalo del programa CNIO-Arte y la malversación de dinero público destinado a investigar el cáncer. La salida de Arroyo ha sido la causa directa de muchos, si no de todos, los problemas actuales.

P.- Pero contra Juan Arroyo se han presentado acusaciones de corrupción. La primera vez en el año 2020. 

R.- Hay dos sentencias absolutorias sobre esa querella del año 2020 y otra sobre una petición de reapertura de la querella en noviembre del año pasado. En ambos casos el juzgado ha dicho que no hay ninguna evidencia de corrupción.

P.- El año pasado el ex director de Operaciones del CNIO interpuso una nueva denuncia contra Arroyo y su equipo por el supuesto desvío de casi 25 millones de euros. 

R.- Existe todavía una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción, pero ninguno de los casos presentados ha podido probar la existencia de corrupción alguna, e incluso el juez recientemente pidió a las partes denunciantes que fueran un poco más serias con las supuestas «evidencias». Lo que yo espero es que las personas que se están quedando ahora en la calle y los trabajadores del CNIO se estén replanteando si alimentar el bulo de la corrupción les está mereciendo la pena. El señor Arroyo ha sido la persona que más dinero ha traído al CNIO, y sin él no hubiera sido posible llevar el organismo a donde se llevó.

P.- Habla de bulo de una forma muy categórica. ¿Tan seguro está de que la gestión del anterior equipo de gerencia fue impoluta?

R.- Como dicen los americanos, solo hay dos cosas seguras: «death and taxes» (la muerte y los impuestos). Lo demás no es seguro. Entonces yo me remito a las dos sentencias del Juzgado de Primera Instancia número 22 de Madrid y a todos los informes de la IGAE y del Tribunal de Cuentas. Eso lo pone usted en el lado derecho de la balanza. En el lado izquierdo pone usted las afirmaciones de una señora que lleva liberada diez años en el CNIO, poniendo querellas, y la declaración de un empleado que se siente despechado porque no se le nombró gerente. Cada uno que piense hacia qué lado se va a inclinar la balanza. Yo me fio más de dos sentencias judiciales y de las auditorías anuales de la IGAE y del Tribunal de Cuentas, que de lo que dicen estas personas. 

P.- Usted viene denunciando una campaña de desprestigio. ¿Quién está detrás? 

R.- Es una excelente pregunta, pero no estoy en condiciones de responder porque no haría más que especular. Pero  igual que se dice siempre en una investigación que se siga el rastro del dinero, aquí habría que seguir el rastro de los que pueden ayudar al CNIO y no lo hacen. No puedo decir más en este momento.

P.- Con todo, como le decía antes, la salida de María Blasco, no cerró la crisis: el antiguo gerente Arroyo está denunciado, y el sucesor, José Manuel Bernabé, tuvo que dimitir por un presunto acoso laboral y sexual. El CNIO parece una película de terror.  

R.- Ya le he dicho que una de las razones claves para el declive del CNIO fue el nombramiento de María Blasco en la forma que se produjo, siendo la peor valorada de diez candidatos excelentes. La segunda ha sido la destitución del señor Arroyo, que siguió inicialmente funcionando como gerente, porque no había nadie mejor que él, y la llegada del nuevo gerente, el señor Bernabé. Que vino con cuatro instrucciones muy claras: la primera, echar al señor Arroyo, cosa que consiguió. A él, a su segundo de abordo y a la pobre señora que fue acosada, que además era subordinada directa suya. La segunda, dejar empantanado el CNIO. Ahora «gracias» a la «gestion» del señor Bernabé, nos tenemos que lavar y esterilizar el material, no tenemos informático… en fin, lo ha dejado hecho unos zorros, como se dice vulgarmente. La tercera fue buscar evidencia de la corrupción, y no pudo encontrar nada. Y la cuarta, echarme a mí. Esa parte la tuvo un poquito más cruda.

P.- El CNIO se acaba de quedar sin los patronos privados: la Fundación BBVA, la Fundación CRIS y la Asociación Española contra el Cáncer se han retirado del patronato. ¿Qué implicaciones tiene esto? 

R.- Es más que nada un problema de imagen. Funcionalmente no tiene ninguna consecuencia relevante. El Patronato del CNIO tiene suficientes cargos natos para que no peligre la ya característica toma de decisiones a la búlgara. Tenga en cuenta que, sin menospreciar en lo absoluto a los patronos, estas personas vienen por ocupar cargos, natos no por sus conocimientos de oncología. Vienen, votan lo que les propone la presidencia y se vuelven a sus quehaceres, que seguro son muchos. Por lo tanto, que se vayan los patronos privados es un desprestigio, pero no va a cambiar nada: todo seguirá aprobándose por unanimidad. 

P.- Ahora espera la llegada de un nuevo director científico, el bioinformático y físico Raúl Rabadán, que viene de la Universidad de Columbia. ¿Qué opinión tiene de él?

 R.- Como científico es excelente y tiene muchísimo prestigio. Pero también va a tener que gestionar. Por un lado está la gestión administrativa, los sueldos, los puestos, y luego la gestión científica. Traer a Erwin Wagner, a Manuel Serrano, a Alfonso Valencia o a Manuel Hidalgo me llevó muchísimo trabajo. Eso es lo que tendría que hacer Raúl: fichar gente puntera no solamente por el prestigio, sino también por la financiación, porque traen muchos más proyectos.

P.- ¿Qué más puede hacer el nuevo director científico para que el CNIO vuelva a ser la institución que una vez fue? 

R.- Lo más que yo puedo hacer es decirle, mira, si quieres te cuento cómo lo hice yo, pero para que yo lo cuente me lo tienen que preguntar, y a mí nadie me ha preguntado nunca nada.

P.- ¿Piensa seguir como jefe de Oncología Experimental del CNIO, a pesar del mal clima que se ha creado?

R.- Pues mire, llevo 52 años trabajando en cáncer. Mi nombre es reconocido sobre todo por haber descubierto, aislado y determinado el mecanismo de activación del primer oncogén humano. Eso fue un descubrimiento importante, porque aunque pueda parecer mentira, en el año 1981 ni los grandes oncólogos del mundo sabían cómo se generaba un cáncer, cómo se iniciaba un cáncer. Después ha habido otras cosas buenas y otras cosas regulares. Pero ahora, al final de mi carrera, hemos descubierto una triple terapia que elimina el cáncer de páncreas experimental y evita que se reproduzca. Entonces, ¿cómo voy a dejar de seguir trabajando ahora, cuando tengo en mi mano algo que es tan bonito? Después de tantos años, poder llegar a enfermos de cáncer y que, con un poco de suerte, esta terapia les produzca un cierto beneficio… Por supuesto que voy a seguir trabajando.

 

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