El extraño fenómeno Xavier Becerra: cómo un candidato residual puede gobernar California
El ex secretario de Salud con Biden se perfila como favorito a gobernador en la elección estatal más cara de la historia

Xavier Becerra en su último mitin de campaña, el pasado 1 de junio. | Brian Cahn / Zuma Press
Hace apenas unos meses, Xavier Becerra era considerado un candidato secundario, sin opciones reales de alcanzar la dirección política del estado de California en EEUU. Sus niveles de apoyo apenas superaban el 5% y algunos dirigentes demócratas le sugerían discretamente abandonar la carrera mientras su campaña parecía condenada a quedar eclipsada por rivales más mediáticos y mejor financiados. Hoy, sin embargo, el ex secretario de Salud de la Administración Biden se encuentra en posición de convertirse en el próximo gobernador del estado más poblado del país.
La transformación ha sido tan sorprendente que incluso ha terminado arrastrando a California al centro de la batalla política nacional. Mientras Becerra consolida su ventaja, Donald Trump ya denuncia un supuesto fraude electoral y acusa a los demócratas de intentar «robar» las elecciones, pese a no haber presentado prueba alguna que respalde sus afirmaciones.
Una campaña que parecía acabada
La trayectoria de Becerra está lejos de corresponderse con la de un recién llegado a la política. Hijo de inmigrantes mexicanos, fue congresista durante más de dos décadas, fiscal general de California y, posteriormente, secretario de Salud durante la presidencia de Joe Biden.
Sin embargo, su experiencia no parecía traducirse en entusiasmo electoral. Durante buena parte de la campaña quedó relegado a un segundo plano frente a figuras demócratas más conocidas por el gran público, como el excongresista Eric Swalwell, el multimillonario Tom Steyer o el exalcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa.
A principios de primavera, varios observadores políticos consideraban incluso que Becerra podría verse obligado a retirarse. Las encuestas lo situaban sistemáticamente en la parte baja de la clasificación, con un 3% de respaldo y una capacidad de recaudación lejos de la de sus principales competidores.
La caída de Swalwell lo cambió todo
Sin embargo, el punto de inflexión llegó en abril. Eric Swalwell, entonces el favorito de los demócratas, abandonó la carrera tras verse envuelto en un escándalo sexual. La retirada del principal aspirante dejó huérfano a un amplio segmento del electorado demócrata moderado y abrió una inesperada lucha por la sucesión.
Becerra supo ocupar ese espacio. Mientras otros candidatos despertaban entusiasmo en sectores concretos, el ex secretario de Salud aparecía como una figura relativamente conocida, con experiencia institucional y bajos niveles de rechazo. En una campaña marcada por las divisiones internas del Partido Demócrata, terminó beneficiándose de ser el candidato con menos enemigos.
La elección más cara de la historia
El ascenso de Becerra resulta todavía más llamativo si se tiene en cuenta el volumen económico de la contienda. Según los registros recopilados por diversas firmas especializadas, la carrera política por California ya se ha convertido en la elección estatal más costosa de la historia de Estados Unidos, con más de 300 millones de dólares recaudados o gastados.
La mayor parte de esa cifra procede de Tom Steyer, antiguo gestor de fondos de inversión y activista político, que ha invertido más de 216 millones de dólares de su propio patrimonio para financiar su candidatura. Pese a ello, el multimillonario no ha logrado monopolizar el voto demócrata, mientras que Becerra ha conseguido construir una ventaja sostenida sin disponer de recursos comparables.
La paradoja es evidente: en una campaña dominada por enormes inversiones publicitarias, el candidato mejor posicionado es precisamente quien comenzó la carrera con menos expectativas.
El misterio de las redes sociales
La espectacular remontada también ha generado algunas dudas. Durante las últimas semanas, algunos rivales de Becerra denunciaron la existencia de una intensa actividad digital favorable a su candidatura. Algunos informes encargados por los equipos de campaña de sus rivales señalaron la posible presencia de miles de cuentas falsas que difundían mensajes de apoyo al ex secretario de Salud y críticas contra otros aspirantes.
Las acusaciones no han ido acompañadas de pruebas que vinculen directamente a la campaña de Becerra con dichas actividades, pero han contribuido a alimentar el debate sobre la influencia de las redes sociales en las elecciones estadounidenses. Para sus detractores, resulta difícil explicar cómo un candidato gris hace apenas unos meses ha conseguido generar semejante impulso político.
Sus partidarios ofrecen una interpretación mucho más sencilla: los votantes habrían terminado premiando la experiencia y la estabilidad frente al ruido mediático.
Trump entra en escena
La lentitud del escrutinio ha terminado añadiendo un nuevo ingrediente a la historia. California depende en gran medida del voto por correo, un sistema que permite seguir recibiendo papeletas durante varios días después de la jornada electoral, siempre que hayan sido enviadas dentro del plazo legal. Como consecuencia, los resultados definitivos pueden tardar días e incluso semanas en conocerse.
Trump ha aprovechado esta circunstancia para lanzar una nueva ofensiva contra el sistema electoral. «Los demócratas, ante nuestros ojos, están robando el voto», afirmó el presidente estadounidense en redes sociales hace unos días. Posteriormente, aseguró que Estados Unidos tiene «las elecciones más deshonestas de cualquier país del mundo» y sostuvo que California representa un ejemplo de un proceso electoral «igual de malo o peor que cualquier país tercermundista».
Las acusaciones provocaron una respuesta inmediata del gobernador saliente, Gavin Newsom, que acusó a Trump de mentir sobre el sistema electoral californiano.
La lucha por el segundo puesto
La intervención del presidente no es casual. El principal aspirante republicano a acompañar a Becerra en la batalla política final de noviembre es Steve Hilton, antiguo asesor del ex primer ministro británico David Cameron, comentarista de Fox News y el candidato de Trump.
El panorama de cara a la segunda y definitiva vuelta de noviembre cambia según quién logre acompañar a Becerra en las papeletas. Según la proyección de Associated Press, con aproximadamente el 71% de los votos escrutados (este domingo), el principal candidato demócrata encabeza la carrera con 1,8 millones de votos (27%), un resultado que ya le garantiza el pase a las elecciones generales de noviembre. Por detrás se mantiene una ajustada pugna por la segunda plaza entre el republicano Steve Hilton, que suma 1,7 millones de votos (26,1%), y el multimillonario demócrata Tom Steyer, que acumula 1,4 millones de sufragios (21,3%). Aunque el recuento continúa, Hilton parte con ventaja para convertirse en el rival de Becerra en la batalla definitiva por la gobernación de California.
No obstante, los números siguen favoreciendo claramente a los demócratas. Los votantes registrados del partido superan ampliamente a los republicanos y Trump continúa siendo una figura profundamente impopular entre gran parte del electorado californiano.
Primer gobernador latino en más de un siglo
Si confirma su victoria en noviembre, Becerra hará historia. Se convertiría en el primer gobernador latino de California desde finales del siglo XIX, un hito especialmente significativo en un estado donde la población hispana representa una parte fundamental de la sociedad y del electorado.
Pero quizá su mayor logro político ya se haya producido. Hace apenas unas semanas era un candidato al que muchos daban por amortizado. Hoy lidera la carrera para gobernar la quinta economía del mundo, ha obligado a Trump a intervenir en la campaña y se ha convertido en una de las figuras más inesperadas del panorama político estadounidense.
En una época dominada por redes sociales, multimillonarios y campañas de cientos de millones de dólares, Xavier Becerra ha demostrado que la política todavía conserva una de sus viejas reglas: nunca conviene dar por muerto a un candidato antes de tiempo.
El recuento no concluirá oficialmente hasta el 10 de julio. Tras esa fecha, los dos aspirantes más votados obtendrán el billete para las elecciones del 3 de noviembre, donde se decidirá quién sucederá a Gavin Newsom al frente de California.
