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Política

La secretaria de Zapatero calla en el Senado: «No debe interpretarse como un desaire»

Alcázar justifica su decisión porque está imputada, mientras el PP critica su negativa a responder las preguntas

La secretaria de Zapatero calla en el Senado: «No debe interpretarse como un desaire»

Gertrudis Alcázar este lunes en el Senado. | Marta Fernández (EP)

Gertrudis Alcázar calla en el Senado. La secretaria de José Luis Rodríguez Zapatero se ha excusado en su condición de investigada para guardar silencio este lunes en la comisión de investigación sobre las presuntas irregularidades en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) de la Cámara alta. La compareciente ha indicado que toma esta decisión por recomendación de sus abogados. «Mi silencio no debe interpretarse como un desaire a esta comisión, sino coherente con mi condición procesal y con el ejercicio de mis derechos fundamentales en el procedimiento penal que se tramita» en la Audiencia Nacional.

La secretaria de Zapatero ha llegado a la sala Clara Campoamor escoltada por el portavoz del PSOE en el Senado, Alfonso Gil, y el senador José Manuel Franco. Mientras los periodistas gráficos le hacían fotos, la compareciente ha realizado un aparte con los miembros de la Mesa y ha solicitado a la presidenta, la popular Ana Beltrán, realizar una breve introducción. Durante su intervención, Alcázar, que lleva 26 años trabajando para el expresidente del Gobierno, ha anunciado que iba a guardar silencio por recomendación de su defensa.

Una decisión que ha lamentado la portavoz del PP, Rocío Dívar, porque muchas de sus cuestiones «no tienen nada que ver» con su derecho a la defensa. La senadora popular de hecho la ha preguntado por quién paga a su abogado, ya que en otras ocasiones el PSOE ha intentado controlar procedimientos judiciales de esa manera. Dívar ha preguntado a Alcázar si se siente traicionada por Zapatero, quien en su opinión no ha asumido su responsabilidad y la señaló a ella.

El papel de Gertru

«Durante su declaración ante el juez dijo que era un inútil tecnológico, que no sabía nada de aquello y quien se ocupaba de todo era usted. En el momento más decisivo dijo que eran cosas de Gertru», ha subrayado Dívar. La secretaria de Zapatero ha permanecido impasible, casi sin pestañear. La portavoz del PP le ha recordado que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama apunta que ella «constituía un nodo central de comunicación y gestión documental de la organización». Y ha insistido: «Usted no se habría limitado a ejecutar tareas mecánicas, sino que conocía, coordinaba y conocía qué estaba ocurriendo».

Calama imputó el pasado 18 de junio a Alcázar. El magistrado sostiene que existen indicios de la participación directa de la secretaria de Zapatero en los hechos por los que se le investiga. En el auto del pasado 19 de mayo atribuyó al expresidente del Gobierno el liderazgo de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias». En un segundo nivel se desempeñarían Manuel Aarón Fajardo, hijo de un senador del PSOE, y Julio Martínez Martínez. En un tercer eslabón se situarían la compareciente y Cristóbal Cano.

Alcázar es la persona que se encontraba cuando la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional registró el pasado 19 de mayo el despacho de Zapatero en la madrileña calle de Ferraz, frente a la sede del PSOE (de hecho, el inmueble es de su propiedad). Los agentes requisaron sus dispositivos móviles y las agendas del expresidente del Gobierno, que estas últimas semanas han protagonizado los titulares de prensa. Calama, que instruye el caso Plus Ultraemitió el pasado jueves un auto en el que acuerda investigar la filtración de los mensajes tras las quejas del expresidente del Gobierno.

Cuando los agentes encontraron un centenar de joyas en una caja fuerte del despacho, Alcázar se limitó a decir que eran regalos de viajes y parte de una herencia. Un portavoz de Zapatero valoró inicialmente las alhajas en un máximo de 50.000 euros, pero la tasación judicial reveló que su valor alcanzaba 1,3 millones de euros, por lo que Calama también imputó al expresidente del Gobierno un delito fiscal y de contrabando. El exdirigente socialista se comprometió durante su declaración el pasado 17 de junio a dar explicaciones en un plazo de diez días, una vez que reuniera la documentación.

El valor de las joyas

«El plazo ha expirado y no ha entregado documentación. ¿Existe? ¿Le consta? O está intentando ganar tiempo», ha espetado Dívar. La portavoz del PP le ha preguntado sin éxito si la compra de billetes de avión y las reuniones con ministros las agendaba por iniciativa propia o por instrucciones de Zapatero. También le ha recordado que preguntó a Cano por el importe de una factura porque «cuando se presta un servicio real no debe preguntarse por el montante, ya se sabe». Le ha reprochado que su función era «dar apariencia documental a ciertos movimientos económicos».

Dívar ha afeado a la compareciente que preparaba reuniones con ministros y con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Le ha preguntado específicamente por la agendada la tarde del 30 de noviembre del año pasado. «¿Qué justificación tiene hacer una reunión así en Moncloa un domingo por la tarde? Se parece a un gabinete de crisis». La senadora del PP también le ha reprochado que su jefe le dejara un papel «muy confidencial» y luego le pidiera que lo rompiera. También ha señalado sus maniobras tras la detención de Julio Martínez Martínez, presunto testaferro de Zapatero.

La portavoz popular le ha recordado que el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán informara a Zapatero de las reuniones con Leire Díez y que este preparara apuntes para la comparecencia en la que abandonó la militancia e junio del año pasado. Dívar ha finalizado su intervención asegurando que su oficina no se limitaba a gestionar una agenda, sino que «se inmiscuía en asuntos de Estado, incluso de política internacional».

«Todos los correos son de Gertru, una frase que la incrimina de principio a fin», ha subrayado Paloma Gómez, senadora de Vox. En su opinión, la secretaria de Zapatero «lo sabía todo, lo tapó y se calló». María del Mar Caballero, de UPN, ha reprochado a Alcázar que se haya prestado «mucho más de lo que exige un puesto de secretaria». La representante socialista, María Amparo Marco, ha disparado contra el PP, al que acusa de usar esta comisión como «altavoz de rumores, bulos, mentiras y medias verdades». A continuación se ha dedicado a alabar datos macroeconómicos del Gobierno de Sánchez.

Como avanzó este diario, tras abandonar Moncloa, Zapatero trasladó documentación de actividades lucrativas y gestiones económicas al domicilio personal de su secretaria en el distrito madrileño de Ciudad Lineal. Un auténtico búnker improvisado al que fueron a parar cajas de cartón repletas de material confidencial. El expresidente del Gobierno también utilizó la vivienda de Alcázar, que vive sola, para mantener reuniones privadas con el objetivo de que fueran lo más discretas posibles. También le han preguntado por ello, aunque sin éxito.

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