Marian Rojas (42), psiquiatra: «Si se te hincha la tripa puede ser que vivas con estrés. El cortisol altera tu microbiota y eso provoca inflamación e intolerancias»
No hay que confundir una vida ocupada con una vida exitosa, porque llenarse la agenda a veces refleja falta de salud

Marian Rojas Estapé | Gtres
La psiquiatra Marian Rojas Estapé describe el estrés prolongado como un estado en el que el organismo permanece activado de forma constante, con niveles elevados de cortisol que acaban teniendo impacto no solo psicológico, sino también físico. Durante una de sus muchas intervenciones sobre salud y estrésr, distingue tres tipos de síntomas, físicos, psicológicos y de conducta.
En el plano corporal, señala que pueden aparecer señales bastante reconocibles, caída del cabello, temblor del párpado, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos, hinchazón abdominal y problemas digestivos como gastritis. Lo resume así en sus intervenciones divulgativas: «Anivel físico se me cae el pelo, me tiembla el parpado, se me duerme la mano, se me hincha la tripa, empieza la gastritis y se modifica la microbiota»
Qué es la microbiota y por qué es clave para tener salud
Rojas define la microbiota como el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino, incluyendo bacterias, virus, hongos y protozoos. Explica que no se trata de algo fijo, sino de un ecosistema vivo que cambia en función del estilo de vida y del estado emocional.
«La microbiota es el conjunto de microorganismos que se encuentran dentro de la luz del intestino, virus, bacterias, hongos, protozoos. Cuando yo vivo en estrés se modifica» Según su planteamiento, ese equilibrio intestinal está estrechamente vinculado con el sistema inmunitario, los procesos inflamatorios y el bienestar general.
¿Qué pasa cuando el cortisol se mantiene alto?
La especialista emplea la expresión «intoxicación de cortisol» para describir un estado de estrés sostenido en el tiempo en el que el organismo se mantiene en alerta de forma continua. En ese contexto, empiezan a hacerse más visibles síntomas persistentes, especialmente los relacionados con el aparato digestivo.
En su planteamiento, el equilibrio de la microbiota intestinal estaría estrechamente vinculado con el sistema inmunitario, los procesos inflamatorios y la salud en general. Y es que cuando mantenemos el cortisol en niveles muy altos en nuestro cuerpo, la microbiota se altera y podrían aparecer molestias como hinchazón abdominal, dolor de estómago, intolerancias alimentarias o reflujo, hasta urticaría en el cuerpo.
También apunta que pueden aparecer otros problemas digestivos, como infecciones o molestias con ciertos alimentos, aunque siempre explica que no hay una sola causa, sino que influyen varios factores al mismo tiempo. Por eso insiste en que estos síntomas deben entenderse de forma global y no como algo aislado.
Rojas advierte de un fenómeno cada vez más habitual, la tendencia a eliminar alimentos como el gluten o la lactosa sin una causa médica clara. En su lectura, en muchos casos el origen no está en el alimento, sino en un intestino alterado por el estrés prolongado. «Puede aparecer Helicobacter pylori o incluso una celiaquía. Por eso hay muchas personas que siguen la tendencia de eliminar el gluten o la lactosa, pero lo que se plantea es que ese estado de estrés mantenido está alterando el intestino, la microbiota, y haciendo que ciertos alimentos no se toleren bien».

En conjunto, la idea que plantea Rojas se enmarca en una visión cada vez más extendida en la divulgación médica, la de un organismo en el que lo emocional y lo físico están profundamente conectados. Y es que nos queda claro que el estrés prolongado no se limita a generar malestar psicológico, sino que puede dejar huella en el cuerpo, especialmente en sistemas tan sensibles como el digestivo.
Bajo esta perspectiva, cuidarnos de forma consciente y aprender a decidir qué sí y qué no podemos hacer resulta fundamental, porque no siempre es realista asumir que podemos con todo. Es necesario parar, respirar y ajustar el ritmo de vida a los tiempos reales de cada uno, entendiendo que no todo es urgente ni todo es importante. También conviene no confundir una vida ajetreada con una vida exitosa, ya que el exceso de actividad no siempre es sinónimo de bienestar ni de logro, sino de no tener salud.
