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La lección de Robin Sharma (61), escritor, sobre errores cometidos: «El pasado no es una cárcel donde quedarse a vivir, sino una escuela donde aprender; la felicidad depende de ti»

Todos cargamos heridas y decepciones. La clave es si esas experiencias nos frenan o nos impulsan a seguir adelante

La lección de Robin Sharma (61), escritor, sobre errores cometidos: «El pasado no es una cárcel donde quedarse a vivir, sino una escuela donde aprender; la felicidad depende de ti»

Robin Sharma | Instagram

A lo largo de la vida, todos acumulamos errores, decepciones y heridas que, en muchas ocasiones, terminan condicionando nuestra forma de pensar y de actuar. Sin embargo, para el escritor y experto en liderazgo Robin Sharma, quedarse atrapado en el pasado es uno de los mayores obstáculos para alcanzar la felicidad. Así lo explicó durante una conversación con Aprendemos Juntos de BBVA, donde dejó una reflexión que ha resonado entre miles de personas: «El pasado no es una cárcel donde quedarse a vivir, sino una escuela donde aprender».

La felicidad no depende de los demás

El autor de El monje que vendió su Ferrari defendió una idea tan sencilla como poderosa, la felicidad no depende de los demás, sino de uno mismo. «Nadie es responsable de nuestra felicidad, solo nosotros», aseguró durante la entrevista. En un momento en el que muchas personas buscan fuera aquello que les falta por dentro, Sharma cuestiona esa necesidad constante de depositar en otros el peso de nuestro bienestar emocional.

El monje que vendió su Ferrari

Según explica, es habitual escuchar frases como «mi pareja debería hacerme feliz» o «necesito que los demás me valoren para sentirme bien», pero considera que esa mentalidad conduce inevitablemente a la frustración. Para el escritor, esperar que otras personas llenen vacíos emocionales propios supone renunciar al control sobre la propia vida. Por eso insiste en que la felicidad empieza cuando cada individuo asume la responsabilidad de su bienestar.

«Quejarse, culpar y justificarse»

Durante la conversación, Sharma utilizó dos conceptos para explicar las diferentes formas de afrontar la vida. Por un lado, habló del «QCJ», siglas de «quejarse, culpar y justificarse», una actitud que, según él, suele caracterizar a quienes viven instalados en el papel de víctimas. Y es que el escritor considera que muchas personas recurren constantemente a excusas externas para explicar sus problemas. Culpan a la pareja, al trabajo, a la suerte o al pasado de todo aquello que no funciona en sus vidas. Frente a ello, propuso el concepto de «RPA», o «responsabilidad personal absoluta». Una filosofía basada en aceptar que, aunque no siempre se puedan controlar las circunstancias, sí es posible decidir cómo reaccionar ante ellas.

El pasado como aprendizaje

Las palabras de Sharma conectan especialmente con una realidad universal: el sufrimiento forma parte de la vida. «Todos hemos pasado por una ruptura, todos hemos sufrido dolor, todos hemos sentido decepción», recordó durante la entrevista. Sin embargo, insiste en que esas experiencias no deberían convertirse en un lugar permanente desde el que vivir. De ahí surge una de las frases más contundentes de su reflexión: «El pasado no es una cárcel donde quedarse a vivir, sino una escuela donde aprender».

Lejos de negar el dolor, el escritor propone utilizarlo como una herramienta de crecimiento personal. Para él, las dificultades pueden ayudar a desarrollar fortaleza emocional, madurez y autoconocimiento si se afrontan desde el aprendizaje y no desde el resentimiento.

La importancia de asumir la responsabilidad emocional

La reflexión del autor también pone el foco en una idea cada vez más presente en el ámbito del desarrollo personal, la madurez emocional implica dejar de esperar que otros solucionen nuestras carencias internas. Sharma lo resume de manera clara cuando afirma que «no somos niños, somos adultos».

En una sociedad marcada por la dependencia de la validación externa y la búsqueda constante de aprobación, sus palabras funcionan como un recordatorio incómodo pero necesario. La felicidad no aparece automáticamente cuando cambian las circunstancias externas, sino cuando cada persona decide construirla desde dentro. Este mensaje no promete una vida libre de problemas ni ofrece soluciones rápidas. Al contrario, parte de aceptar que las dificultades son inevitables. La diferencia, según explica, está en decidir qué hacer con ellas.

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