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Motor

El gigante chino Geely inicia su ofensiva en España con dos apetecibles SUV electrificados

Llega con tecnología abundante, equipamientos muy completos y precios ajustados para agitar el mercado europeo

El gigante chino Geely inicia su ofensiva en España con dos apetecibles SUV electrificados

Dos coches SUV. | Gelly

El símil bien podría encontrarse en Pamplona. Tras el chupinazo y una rápida carrera con paso por la calle de la Estafeta, la taurina manada entra en tropel y arrasa a una montonera de mozos que fueron más lentos. Es lo que está pasando en la automoción occidental, en especial la europea. Los últimos astados en unirse a la fiesta son dos coches del gigante Geely: el EX5 y el Starray EM-i.

Durante años, en Europa hemos convivido con marcas chinas que llegaban con nombres exóticos, modelos experimentales o proyectos de buenas intenciones y escaso recorrido. Pero lo de Geely es otra historia. No se trata de una marca desconocida que aparece de la nada, sino de uno de los pilares de la industria china, y propietario de Volvo, Polestar, Lotus o parte de Smart.

Geely E5

A esta panoplia motorizada hay que añadir que son socios industriales de Renault en el desarrollo de propulsores. La última jugada es venir al viejo continente con modelos de su marca matriz, en un movimiento que no es menor. Geely lleva décadas construyendo una red global que hoy alcanza decenas de mercados, más de mil concesionarios y millones de vehículos vendidos cada año.

Su crecimiento ha sido metódico. Primero compró marcas europeas con historia para barnizarse de prestigio. Más tarde desarrolló tecnología propia. Su jugada final fue lanzar una ofensiva global basada en la electrificación. Lo de España se lo han tomado con calma. Es el escenario número 89 en el que despliegan su bandera, y lo hacen en un momento en el que el mercado vive una transformación profunda.

Geely llega con dos SUV electrificados que responden al gusto actual del público europeo. Uno, eléctrico por completo, pensado para quienes ya han abrazado el cambio tecnológico, y otro híbrido enchufable, dirigido a quienes aún prefieren mantener un pie en el mundo del combustible de toda la vida. El primero se llama EX5 y será el encargado de demostrar que el gigante chino puede plantar cara a los eléctricos consolidados. El segundo responde al nombre de Starray EM-i y representa una transición lógica hacia la electrificación.

El Geely EX5 será quizá el modelo que más miradas concentre. No solo porque es eléctrico, sino porque se sitúa en el corazón del mercado europeo. Con 4,61 metros de longitud, entra de lleno en el segmento C-SUV, ese territorio donde conviven algunos de los coches más vendidos del continente. Su silueta encaja con lo que se espera hoy de un todocamino familiar: proporciones robustas, una carrocería elevada y un interior amplio pensado para el uso cotidiano.

La distancia entre ejes de 2,75 metros permite aprovechar bien el espacio interior. Cinco ocupantes pueden viajar con cierta holgura y el maletero ofrece 461 litros de capacidad, una cifra correcta dentro de su segmento. No es un coche pensado para exhibir extravagancias, sino para resolver el día a día. Esa filosofía se aprecia también en el habitáculo, donde predominan las superficies limpias y un planteamiento tecnológico dominado por dos pantallas: una instrumentación digital de diez pulgadas y una central de 15,4 que gestiona la mayor parte de las funciones.

El equipamiento no es nada rácano. Desde su versión básica incluye elementos que hace apenas una década eran patrimonio de coches bastante más caros: cámara de visión de 360 grados, control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, detector de punto ciego o frenado automático de emergencia. A partir de ahí, los niveles superiores añaden elementos como techo panorámico, sistema de sonido premium, iluminación ambiental con un número de combinaciones equiparable al menú de Netflix y asientos con ventilación, calefacción e incluso masaje.

Pero en un eléctrico la clave siempre acaba siendo la misma: cuántos kilómetros se pueden recorrer antes de buscar un enchufe. El EX5 utiliza un único motor situado en el eje delantero que desarrolla 160 kilovatios (kW), equivalentes a 218 caballos. No son cifras espectaculares, pero sí suficientes para mover con solvencia un SUV de su tamaño.

La energía procede de una batería LFP de 60,22 kilovatios hora (kWh) que permite homologar una autonomía de alrededor de 430 kilómetros en ciclo WLTP. Es una cifra razonable dentro de su categoría, suficiente para cubrir trayectos diarios sin preocupación y afrontar viajes largos con alguna parada planificada. La aceleración de 0 a 100 km/h se completa en 6,9 segundos y la velocidad máxima alcanza los 175 km/h. Además, el sistema admite carga rápida capaz de recuperar del 30 al 80 % de la batería en unos veinte minutos.

El invitado híbrido

Junto a este eléctrico puro aparece el segundo protagonista de la ofensiva de Geely en España: el Starray EM-i. Aquí la marca adopta una estrategia diferente, dirigida a quienes desean electrificación sin renunciar del todo al motor térmico. El sistema híbrido enchufable combina un propulsor de gasolina muy eficiente con un motor eléctrico de 160 kW, lo que permite alcanzar una potencia conjunta de 262 caballos.

Starray EM-i

El planteamiento mecánico responde a una lógica muy habitual: eficiencia eléctrica en el uso cotidiano sin perder la autonomía y la flexibilidad del combustible de toda la vida. En este caso, el Starray EM-i dispone de dos opciones de batería, de 18,4 y 29,8 kWh, que permiten ampliar su autonomía eléctrica y, sobre todo, lograr una cifra total cercana a los 943 kilómetros en ciclo WLTP.

Ese equilibrio entre rendimiento y eficiencia ha sido uno de los argumentos que han impulsado su éxito en otros mercados. De hecho, el modelo ha llegado a establecer un récord Guinness al consumo más bajo registrado por un SUV híbrido enchufable en la ruta costera entre Sídney y Melbourne, con apenas 3,83 litros cada cien kilómetros. Más allá del dato anecdótico, ilustra la intención del coche: ofrecer una transición suave hacia la electrificación sin exigir cambios radicales al conductor.

En buena lógica, la potencia eléctrica tiene un papel predominante en la conducción diaria, mientras que el motor térmico actúa como respaldo en viajes largos. Esta combinación permite disfrutar de aceleraciones ágiles, consumos reducidos y una versatilidad difícil de igualar por los eléctricos puros. Además, el desarrollo del sistema híbrido cuenta con un vínculo industrial curioso: el motor de combustión nace de Horse Powertrain, la empresa conjunta que Geely comparte con Renault y que tiene sede en Valladolid.

En la boca del lobo de los concesionarios

Ambos Geely aterrizan en un escenario en especial competitivo. El EX5 se enfrentará de forma directa a SUV eléctricos consolidados como el Volkswagen ID.4, el Skoda Enyaq o el Citroën ë-C5 Aircross, modelos que han dominado el segmento durante los últimos años. El Starray EM-i, por su parte, se mueve en el terreno de los híbridos enchufables familiares, donde compiten propuestas como el Kia Sorento PHEV, el Peugeot 5008 híbrido o el Hyundai Santa Fe enchufable.

La ventaja con la que el gigante chino intenta irrumpir en este territorio es una combinación que ya empieza a ser habitual en la industria oriental: mucha tecnología, equipamientos generosos y precios ajustados. Si esa fórmula funciona en Europa como lo ha hecho en otros mercados, la competencia tendrá que reaccionar con rapidez.

En cuanto a precios, el Geely EX5 parte en España desde 37.490 euros en su versión Pro. El acabado intermedio Pro+ asciende a 39.490 euros, mientras que el tope de gama Max+ alcanza los 41.490 euros antes de ayudas o promociones. Son cifras que lo sitúan en línea con sus rivales europeos, aunque con una dotación tecnológica bastante generosa desde la versión básica.

El Starray EM-i, cuyo posicionamiento definitivo se conocerá cuando arranque su comercialización en nuestro país, apunta a una franja similar dentro del mercado de los híbridos enchufables de tamaño medio. En conjunto, la estrategia de Geely parece clara: entrar con productos competitivos, equipados hasta la bandera y con un precio que obligue a los fabricantes tradicionales a revisar dos veces sus tarifas. Estos vienen con el cuchillo en los dientes y los directivos de todas las marcas están agitándose en sus asientos.

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