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Fugas del erario

Moncloa gasta 3,5 millones en «cocinas limpias para una gastronomía sostenible» en África

El programa tiene una financiación total de 17 millones de euros aportados por países de la Unión Europea

Moncloa gasta 3,5 millones en «cocinas limpias para una gastronomía sostenible» en África

Sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación anunció a bombo y platillo la semana pasada las cantidades globales destinadas a cooperación internacional para el desarrollo durante el año 2025. La friolera de más de 4.500 millones de euros públicos fueron destinados el año pasado a este menester.

Es evidente que la cooperación internacional para el desarrollo ha gozado de una buena salud reputacional desde que se creó. La solidaridad entre naciones es la coartada perfecta para hacer el bien, pero, claro, sin los controles precisos también ha servido para hacer impunemente negocios más turbios. Me atrevo a aseverar esto por la multitud de casos que han sido judicializados en cuanto a la gestión del dinero público destinado a este —en principio— loable objetivo.

Desde luego, me he ganado el derecho a sospechar, pues en más de cinco años no he podido obtener información que me conduzca hacia una certeza de utilidad solidaria del dinero público que supuestamente sale al extranjero con ese objetivo.

Hoy les hablaré de un curioso proyecto de la Unión Europea y Holanda llamado «Cocinas limpias para una gastronomía sostenible en África occidental». Este programa cuenta con un presupuesto de 12 millones de euros de la Unión Europea y 5 millones de euros de los Países Bajos, de los cuales Aecid ejecutará alrededor de 3,5 millones de euros. Esta es literalmente la información que comparte Aecid en su web promocionando esta supuesta actividad.

En la web destinada a publicar subvenciones públicas del Ministerio de Hacienda aparece publicada en febrero de 2026 una partida de exactamente 2.839.779 euros con destino al ente llamado «Ecowas Centre for Renewable Energy and Energy Efficiency (Ecreee)». Este ente, según su propia información, se dedica al desarrollo y promoción de las energías renovables en la Comisión de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao). ¿Cómo lo hace? Pues, según su propia web, se ha establecido un observatorio (que es algo muy habitual en los entes que reciben dinero público), hacen un informe anual y montan un foro de energía como evento en el que se va gran parte del dinero público que reciben.

Intentando buscar proyectos concretos en su web, he podido ver que las actividades que dicen ejecutar se limitan a, y cito literalmente, elaborar planes de acción nacionales en materia de bioenergía, identificar y desarrollar instrumentos políticos pragmáticos que promuevan el desarrollo rural, la igualdad de género y la agricultura sostenible; establecer objetivos y plazos nacionales/regionales para el desarrollo de la bioenergía; establecer marcos legales y regulatorios; establecer principios rectores claros para el uso y la tenencia de la tierra. ¿Ven algo palpable ahí?, ¿detectan alguna utilidad concreta para justificar la recepción de esta millonada de dinero público? Yo, sinceramente, no.

Es evidente que las ayudas de cooperación internacional para el desarrollo se asemejan mucho a las políticas internas que ejecuta el Gobierno de turno. Cuando un ejecutivo abraza los postulados de una agenda ideológica que pretende el control social a través del miedo a apocalipsis etéreos que no terminan de concretarse, es evidente que va a usar el poder que le otorga la gestión de lo público para extender el virus ideológico que le ha hecho llegar al poder. Así está sucediendo con el dinero público que se gasta dentro y, sobre todo, fuera del país, donde los controles, en el mejor de los casos, escasean.

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