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VIDEO | Las lágrimas de Susana Díaz: «¡Ya está bien!»

La urna habilitada «de tapadillo» en un cuartucho trasero a la sala Ramón Rubial de Ferraz fue definitiva. A partir de ese momento, los ánimos se caldearon: de la rabia de Juan Cornejo, que se enfrentó a la organización del partido por el intento de «pucherazo», a las lágrimas de Susana Díaz, adalid de los críticos, y cuyos constantes llamamientos al orden fueron clave para suspender la votación secreta y permitir que se realizara una votación nominal por llamamiento de los 252 miembros del Comité Federal del PSOE.