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La Economía Gig, oportunidades y obstáculos para los millennials

Redacción TO

Foto: Gabrielle Lurie
Reuters

La Economía Gig es un término relativamente nuevo que define un modelo de empleo basado en trabajos cortos, esporádicos, y directamente relacionado con el desarrollo de la tecnología de la comunicación.  Los empleados Gig, entre los que hay cada vez más millennials, aportan sus conocimientos a empresas y negocios por horas o días sin que medie un contrato. Así dicho parece que el trabajador Gig es el autónomo de toda la vida. Sí y no. Es, efectivamente un autónomo, pero con la diferencia de que este grupo de personas altamente cualificados trabaja para uno o varios empleadores durante periodos de tiempo cortos y específicos; se trata, en definitiva, de un modelo de economía que utiliza startups, plataformas que ponen en contacto a empleados freelance y empleadores, con el objetivo de realizar un intercambio colaborativo aprovechando el desarrollo de internet.

“El término fue acuñado por la periodistas estadounidense Tina Brown para definir los trabajos puntuales”, explica el diario Expansión. “Se podría traducir como ‘economía de los pequeños encargos’, donde los trabajadores saltan de un empleo a otro” y “a cambio perciben un sueldo, pero un porcentaje de ese salario se lo tienen que entregar a la empresa mediadora (en su mayoría, startups)”.

La Economía Gig describe el estado actual del mercado, según la revista Forbes que, en un reciente artículo, mantiene que este creciente modelo económico representa un importante potencial para los millennials pero, al mismo tiempo, implica cada vez menos oportunidades para ellos.

Ventajas e inconvenientes de la Economía Gig para los millennials 1
Un ciclista lleva una entrega para Deliveroo, un ejemplo de Economía Gig. | Foto: Charles Platiau / Reuters

De unos años a esta parte, la tendencia en el mundo de los negocios se basa en contratar los servicios de empleados cualificados por un corto espacio de tiempo, con un aumento de trabajadores disponibles para realizar encargos de duración limitada. Esto se debe, por una parte, a la popularidad de internet y las opciones que la red ofrece para trabajar en remoto, y por otro lado, tiene que ver con la naturaleza de nuevas apps entre las que están algunas tan conocidas como Deliveroo, Uber o Airbnb.

Lo cierto es que la Economía Gig se ha extendido en los últimos años y está cada vez más presente, y la crisis económica mundial ha tenido mucho que ver con ello.

Recesión económica

La crisis económica mundial estalló en 2008, cuando los millennials estaban aún en el colegio o empezaban a entrar por primera vez en el mercado laboral. Esto tuvo un profundo efecto sobre el desarrollo de las carreras de los menores de 30 años; para los millennials que encontraron una trayectoria profesional segura antes de que estallara la recesión, la crisis no fue un gran desafío, pero para los millennials que intentaron encontrar trabajo después de que las empresas dejaran de realizar contrataciones y redujesen los salarios de sus empleados, el mercado de trabajo entró en un periodo de sequía. Este hecho creó una enorme división entre los millennials, a muchos de los cuales les va muy bien porque tienen estabilidad profesional, pero otros muchos están desempleados.

Para estos últimos, la Economía Gig representa tanto una oportunidad como un reto porque hay muchos trabajos pequeños a tiempo parcial disponibles; incluso para los empleados que no trabajan a tiempo completo, la Economía Gig es una oportunidad para llegar a fin de mes.

Para los millennials desempleados, la Economía Gig representa tanto una oportunidad como un reto

Sin embargo, como los contratos y los trabajadores Gig son más asequibles para los empleadores, es también más difícil encontrar el trabajo a tiempo completo que anhelan. Y es que a pesar de amar internet y estar abiertos a oportunidades profesionales no tradicionales, los millennials siguen teniendo una mente tradicional, y un 91% quiere un trabajo a tiempo completo, según un estudio de HRdive, citado por Forbes.

Experiencia y Oportunidades

Los millennials tienen fama de saltar de un trabajo a otro, de estar dispuestos a abandonar una oportunidad por otra en cualquier momento, pero esto es sólo una verdad a medias. No cabe duda de que los millennials en la actualidad permanecen, de media, menos tiempo en sus trabajos que sus compañeros de la generación anterior, pero según un estudio de Pew Research esto es atribuible en gran parte a una cuestión de edad. La conclusión del estudio afirma que los millennials no son más inquietos a la hora de cambiar de trabajo que lo que fue la Generación X cuando sus miembros tenían la misma edad.

Ventajas e inconvenientes de la Economía Gig para los millennials 2
Trabajar en remoto es otro factor que define a los trabajadores Gig. | Foto: Charles Platiau / Reuters

Los jóvenes, en general, buscan y desean nuevas experiencias y oportunidades, especialmente cuando no están seguros de lo que quieren hacer. La Economía Gig les da esa oportunidad sin exigirles demasiados sacrificios o riesgos. En una economía que funciona principalmente con trabajos a tiempo parcial y contratos temporales, se espera una rotación, y la lealtad no es una garantía. Esto hace que sea más fácil para los millennials experimentar, obtener más experiencias y construir sus red de contactos laborales a un ritmo más rápido.

Valores e independencia

Los millennials son conocidos por su deseo de independencia en el lugar de trabajo, optando por horarios flexibles y oportunidades de trabajar en remoto siempre que sea posible.

También quieren trabajar para los empleadores cuyos valores estén en consonancia con los suyos, y para ellos es prioritario el sueldo a la hora de elegir un nuevo trabajo.

Convertirse en contratadores independientes en una Economía Gig les da más control sobre el trabajo que realizan, y sobre el conjunto de sus carreras, ayudándolos a construir una trayectoria profesional independiente, y simultáneamente les permite elegir a sus socios en los negocios, a los clientes y a los vendedores cuyos valores procuran que coincidan con los suyos. Y parece obvio que trabajar por cuenta ajena no permite conseguir ese nivel de autonomía.

Convertirse en contratadores independientes en una Economía Gig les da a los millennials más control sobre el trabajo que realizan y un valioso nivel de autonomía

Queda por saber si la Economía Gig es buena o mala para el desarrollo económico en general, pero está claro que para los millennials es ambas cosas, según Forbes. Para los jóvenes trabajadores con problemas de liquidez que luchan por encontrar un buen trabajo a tiempo completo, la Economía Gig puede ser frustrante, pero para los millennials con más estabilidad o para aquellos que quieren experiencias variadas, la Economía Gig es la oportunidad perfecta para lograr esos objetivos.

Todo apunta que la Economía Gig está aquí para quedarse y los expertos auguran que experimentará un mayor crecimiento, así que lo mejor, según Forbes, es aprender a sacarle partido.

Continúa leyendo: Cómo (y cómo no) hacer efectivas las reivindicaciones políticas

Cómo (y cómo no) hacer efectivas las reivindicaciones políticas

Josu de Miguel

Foto: Francisco Seco
AP

Alexandre Kojève nació en Rusia, aprendió filosofía en Alemania, y terminó sus días como alto funcionario en Francia preparando las condiciones para la realización de un mercado común en Europa. Su modestia intelectual no le impidió descubrirnos el intríngulis de la Fenomenología del espíritu de Hegel: el despliegue de la historia no era sino un largo proceso donde el deseo de reconocimiento de los postergados jugaba un papel esencial, como era el caso de la lucha entre el amo y el esclavo. La importancia que tuvo esta lógica en la formulación del marxismo y en todos los movimientos que desde el siglo XIX han intentado la liberación de personas y grupos que veían negados sus derechos, resulta indudable y ha sido muchas veces puesta de manifiesto.

En el éxito de las causas de liberación juega un papel muy importante que el conjunto de la sociedad haga suyas las reivindicaciones de justicia a las que normalmente se apela. La clase obrera consiguió tempranamente este objetivo, no solo por su gran inteligencia organizativa, sino porque convenció a la burguesía de la necesidad de incorporar al sistema de poder mecanismos para reducir el conflicto entre los que tenían y no tenían. El tercer mundo fue capaz de persuadir a las potencias victoriosas de la II Guerra Mundial, de la importancia de integrar en la Carta de Naciones Unidas fórmulas jurídicas para desmantelar el régimen colonial. Estos ejemplos nos deben hacer reflexionar sobre el fracaso parcial de otras causas, como la racial, la feminista o la nacional, que aún no han sido capaces de tener un éxito pleno en la consecución de objetivos que a priori pueden considerarse como razonables.

La mayor parte de los análisis entienden que los motivos del fracaso de estos movimientos se debe a las condiciones de las estructuras sociales y a los intereses de los grupos dominantes. De ahí se derivarían, además, obstáculos jurídicos insalvables. Este argumento es en parte cierto. Sin embargo, también considero que el fracaso parcial se debe a que han adoptado una filosofía del reconocimiento que ha sido incapaz de aunar lo universal con lo particular. Me sorprende que en el actual debate sobre los males de la izquierda, casi nadie advierta este asunto: el problema estaría en el descuido de los problemas de los desfavorecidos. Pero fue Sartre quien dijo que el éxito revolucionario de la burguesía fue hacer suyo el programa del conjunto de la humanidad. Y fue Azaña quien afirmó que el problema radical de su tiempo no era preguntarse por cómo se debía ser español, sino por cómo se debía ser hombre (lo que en aquel tiempo incluía a toda la humanidad).

Naturalmente, nada impide que la búsqueda de un reconocimiento se incorpore a las reivindicaciones partidistas. Pero estas debieran hacer hincapié en su encaje en una moral compartida que las avale y evitar la lesión de los principios constitucionales sobre las que se asientan las demandas. Ya hace unos meses Podemos sorprendió con una proposición de ley contra la discriminación por orientación sexual que reproducía el aparato sancionador instaurado en la famosa “ley mordaza”. El PSOE propone una reforma de la Ley de la Memoria Histórica para castigar penalmente opiniones que justifiquen el franquismo, la misma semana en la que se aprueba una norma en Polonia que impide vincular al país con el Holocausto judío. Igualdad y dignidad son nociones susceptibles de traducción jurídica concreta, pero su éxito depende de una comprensión participada de los motivos que se invoquen al exteriorizar el sentimiento de humillación. Poca comprensión puede haber si se angostan los límites de la conversación democrática: menos si se dicta el lenguaje en el que ésta tiene que discurrir.

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Saturno

Daniel Capó

Foto: Christophe Ena
AP Foto

Pascal Quignard, al hablar de la melancolía, cita a Homero. Leemos en la Ilíada: “Objeto de odio para los dioses, solo en la llanura de Alea, yerra un hombre cuyo corazón devora la tristeza y que evita la huella de todos los demás”. El melancólico, el solitario, es el hombre apartado por los dioses, desechado por la sociedad. Dante lo sitúa en el infierno, al igual que John Milton. Es el mundo perdurable de los solitarios, hechizados por belleza frágil contenida en el tiempo, que se empeñan en reducir a cenizas el instinto continuo de la pasión. “Memento, homo, quia pulvis es et in pulverem reverteris“, reza el calendario litúrgico; es decir, “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. He aquí el acta fundacional de la melancolía: una especie de maldición que llena de lágrimas la mirada humana y pone a prueba a la sociedad con su juicio. Por definición, el hombre libre es el solitario que no se ajusta a la opinión de la mayoría ni a los dogmas severos de la inteligencia mundana. El hombre libre lee porque, al llegar la noche, dialoga con sus amigos y hermanos los muertos. El hombre libre respeta las leyes escrupulosamente, pero no las obedece en su fuero interno. La maldición de la melancolía se resume en una libertad conciente de sus límites: en ocasiones, hasta la enfermedad; en ocasiones, hasta el aislamiento y la muerte.

Objeto de odio para los dioses, el arte –en cambio– ha reivindicado la bondad de la melancolía que se levanta contra los falsos ídolos que recorren la Historia. Emerson nos recuerda que el sentido de la amistad es prepararnos para la soledad. Pienso que es así: sólo desde el interior se puede iluminar la vida. La melancolía, la introversión, nos permite conocer mejor la fragilidad propia y la ajena. Nos ayuda a descreer de los supuestos valores de la normalidad. En última instancia, nos muestra, con una insistencia obsesiva, el revés del tapiz de las cuestiones humanas, que son las preguntas de los verdaderos dioses: ¿por qué el amor y la bondad?, ¿por qué el mal y la injusticia?, ¿por qué la vida?, ¿por qué la muerte? Aún más, ¿qué sería de un país y de una sociedad sin sus grandes solitarios?

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Valientes guerreros

Pilar Cernuda

Foto: Virginia Mayo
AP

Da gusto con algunos líderes independentistas: en cuanto vienen mal dadas, toman las de Villadiego y se marchan al extranjero para escapar de la acción de la Justicia, sin tener en consideración que, con su huida, dejan a su guardia pretoriana bajo las patas de los caballos. Con los jefes fugados en paraísos seguros –o aparentemente seguros-, sus colaboradores han recibido en su trasero las patadas judiciales que debían propinarse a los huidos, de manera que han acabado en prisión preventiva, con fianzas de cinco o seis cifras, los pasaportes retirados y comparecencias periódicas ante el juez para demostrar que seguían en España. Algunos de ellos incluso han tenido que sufrir la humillación de retractarse públicamente de sus ideas para sortear la cárcel, un oprobio que les perseguirá de por vida.

Sin embargo, esos líderes de Junts y -y ahora de la CUP- que distribuyen vídeos paseando por amplias avenidas en Bélgica o en Suiza, mientras sus compañeros no tienen más recurso que el rancho y el monótono recorrido por el patio, siguen contando con el respaldo de un porcentaje alto de independentistas. Incomprensible, aunque siempre es difícil interpretar las actitudes de los fanáticos, sean de derechas o de izquierdas. O independentistas, como es el caso. Cualquier persona con dos dedos de frente consideraría cobardes a los fugados, pero los fundamentalistas del independentismo siguen viendo como héroes a los huidos, e incluso dan por buena esa patraña en la que hacen paralelismo entre su actitud y la de Mandela o Gandhi.

Allá los independentistas con su estrategia, sus luchas por el liderazgo, su empecinamiento en separarse de España y sus pintorescas ideas para investir como presidente de la Generalitat a Puigdemont. Con su pan se lo coman. Lo que no es de recibo es que después de cien días desde la Gran Escapada, continúen presentando a figuras del independentismo como valientes guerreros dispuestos a jugarse la vida por sus ideas. De eso nada. Ni valientes ni guerreros: simplemente, hombres y mujeres de medio pelo que salen corriendo en cuanto hay peligro, dejando atrás en difícil situación a sus más próximos colaboradores.

Continúa leyendo: 4 consejos para evitar que se propague la gripe en tu oficina

4 consejos para evitar que se propague la gripe en tu oficina

Redacción TO

Foto: Kelly Sikkema
Unsplash

Si sientes que tú puedes ser el siguiente, será mejor que sigas leyendo con atención. Las oficinas y las aulas son nidos de virus, un lugar perfecto para el contagio de enfermedades, y este año la gripe ha llegado con una fuerza inusual. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) señaló a mediados de enero que la mutación del virus de la gripe este año ha reducido la eficacia de la vacuna hasta un 25% y, desde el comienzo de la temporada, al menos 157 personas han fallecido por gripe en España.

La higienista estadounidense Nellie Brown, directora del Programas de Salud y Seguridad en el Trabajo de la Universidad de Cornell, ofrece cuatro consejos fundamentales para mantenernos a salvo del contagio o, en caso de ser nosotros los enfermos, evitar que otros contraigan nuestra enfermedad, tal y como recoge la revista especializada Futurity.

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Foto: Elizabeth Lies/Unsplash

1. Mantén la oficina limpia (y también tus manos)

Desinfecta a fondo la oficina. Ocúpate de que las superficies de las mesas y de que los objetos estén limpios con los productos germicidas adecuados. Recuerda lavarte las manos concienzudamente y con frecuencia. No emplees pañuelos de papel más de una vez.

2. Aleja tus manos de los objetos comunes

No es necesario caer en un caso de abierta paranoia, pero debemos tomar ciertas precauciones si no queremos ser los siguientes en caer. Sobre todo si has visto que la persona enferma ha cogido o utilizado el objeto anteriormente, evita emplearlo. Y si eres el portador del virus, por favor, piensa en tus compañeros a la hora de tocar el mobiliario. Eso nos conduce al siguiente consejo.

3. Evita acudir al trabajo si estás enfermo

Quédate en casa. En serio. No vayas a la oficina o a clase. Si tienes gripe, es mejor que no expongas al resto al contagio. Además, es lo que necesita tu organismo pare recuperarse. Si estás dolorido y con fiebre y tu cuerpo te pide descanso, será mejor que se lo proporciones.

4. Si eres el jefe, no penalices a quien se ausente por enfermedad

Dile al empleado que se quede en casa. Que no acuda a la oficina. Que vaya a trabajar no le conviene a nadie, ni a la empresa ni al mismo trabajador. Porque, además del sufrimiento del paciente, te expones a que otros trabajadores se contagien. Y eso es un peligro –también– para el negocio.

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