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Por qué NO donar ropa, comida y trastos a países en desarrollo

Clara Paolini

Foto: Bill Wegener
Unsplash

En el primer mundo se piensa: los niños de Zimbabwe apenas tienen juguetes, los jóvenes de Burundi no llevan zapatos y  en los países del Cuerno de África, sacudidos por incesantes hambrunas, toda donación en especie podría servir de ayuda. Mientras tanto, los trastos inservibles se acumulan en el desván, haces espacio en el armario porque las zapatillas de la última temporada, que ya no están de moda, ocupan el espacio reservado para nuevas adquisiciones y buena parte de los alimentos que compras acaban en la basura porque sencillamente, sobran.

Entonces, llega el engañoso momento de iluminación: “Si tengo cosas que otras personas necesitan, ¿por qué no donarlas? Así, además de deshacerme de ellas, llevaré a cabo una acción solidaria”. Se trata de un autoengaño común pero más peligroso de lo que imaginas. Lo cierto es que en la mayoría de los casos, enviando ropa usada, trastos y comida a países en vías de desarrollo no sólo no ayudas a nadie, sino que podrías acabar perjudicando.

Querer ayudar no es excusa para desconocer las consecuencias de lo que estás haciendo, así que antes de empezar, con toda la buena intención, a repartir tus desperdicios, ten en cuenta lo siguiente.

Las donaciones pueden ralentizar el crecimiento de la economía local

Un artículo publicado en la revista Time, ya lo advertía hace algunos años: “No es tan difícil conseguir camisetas en África, e inundar el mercado de productos gratuitos podría arruinar a las personas que ya las venden”. Donar ropa es un tema sensible en África porque las industrias textiles de muchos países se derrumbaron bajo el peso de las importaciones de ropa de segunda mano que se introdujeron en los años setenta y ochenta y conviene actuar para eliminar esa lacra. Como apuntaba James Shikwati, director Inter Region Economic Network de Nairobi, “primero destruyes la capacidad de producción textil de estos lugares y luego dices: ‘¿Puedo darte una camiseta y celebrarlo?’. Es como ofrecer veneno recubierto de azúcar”.

Vanesa Anaya, responsable de comunicación de la Fundación Agua de Coco, apunta que parte del problema radica en la imagen estereotipada que se tiene de África como continente empobrecido, lleno de niños hambrientos y falto de recursos: “Aunque en muchas ocasiones la dureza de la situación es real, esto contribuye a tener una visión paternalista. La gente, con toda su buena intención, quiere contribuir a mejorar la vida de las personas en países empobrecidos, pero lo primero que proponen es siempre enviar cosas, incluso trastitos que allí son inservibles”.

Por qué NO donar ropa, comida y trastos a países en desarrollo
Mercado en Mali | Imagen: Kraig Peel / Flickr creative commons

Desde su punto de vista “el problema es dar por hecho que unas camisetas viejas que tienes por casa van a servir allí, ese concepto de enviar cosas sobrantes. En el caso de la comida, por un lado, muchas las organizaciones no disponen de recursos para hacerlas llegar, y por otro, te aseguro que es posible comprar arroz, leche y harina allí mismo, contribuyendo así a fomentar el mercado local”.

La cultura de la recogida de alimentos y objetos proviene de la época en la que las ONGs basaban su trabajo en la caridad de la ayuda humanitaria, pero a estas alturas cada vez son más las organizaciones que sientan sus bases en la ayuda al desarrollo. Este cambio de actitud se resume en una frase algo manida pero irrebatible: “Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñalo a pescar y comerá siempre”.

África no es un vertedero

Rasna Warah, conocida periodista keniata y autora del libro Missionaries, Mercenaries and Misfits, declama alto y claro la triste realidad: “África es el mayor vertedero del planeta, todo lo que sobra se trae aquí y lo triste es que los gobiernos africanos no dicen que no, de hecho, dicen: ‘Por favor, envíenos más’. Abdican de la responsabilidad de sus propios ciudadanos (…) La solución a largo plazo no es este tipo de ayuda”

Tal y como apunta Vanesa Anaya, existe un grave problema en la gestión de la basura en muchos países africanos, y en muchos casos, bienes enviados desde aquí con buenas intenciones, acaban en vertederos contaminando el medioambiente y generando dinámicas sociales muy peligrosas como la explotación laboral infantil. Según su opinión, el caso de las nuevas tecnologías es especialmente grave: “porque hay una tendencia a enviar ordenadores viejos que casi no funcionan. Al cabo de un par de años estos ordenadores no sirven para nada y acaban allí”.

A veces es mejor no enviar nada que enviar un trasto inservible que acabe en un área de basuras donde reciclar o remodelar resulte inviable, y “lo mismo ocurre con otros objetos y materiales con una vida útil corta que acaban abandonados en el río, lago o ciudad en lugares que no tienen una adecuada gestión de los residuos”. Ya bastante grave es la situación de los vertedores de residuos tecnológicos en África como para que además, contribuyamos a su perpetuación sin ser conscientes de ello.

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Partes de equipos electrónicos en los vertedoros de residuos en Ghana | Imagen vía EFE/Jane Hahn

Se pueden enviar cosas más útiles

Aunque te guste pensar que tus juguetes de infancia cobrarán una nueva vida en manos de un huérfano africano, el dinero que es necesario invertir para enviar un cargamento de osos de peluche a países empobrecidos podría utilizarse en cubrir necesidades más apremiantes, como medicamentos o personal que lleve a cabo proyectos sociales o de economía sostenible desde el terreno.

Desde la Fundación Agua de Coco explican que en su caso sólo se limitan a llevar productos bajo ciertas condiciones: que los haya demandado su equipo desde los lugares en los que trabajan; que sean difíciles o imposibles de conseguir en el país; y que no puedan ser sustituidos por otro producto local.

Por supuesto esto no quiere decir que en todos los casos debamos limitarnos a donar medicamentos, pero sí conviene ser consciente de qué se necesita y qué no. Por ejemplo, si una ONG tiene un proyecto para incentivar la inclusividad mediante el deporte, la donación por parte de una empresa de un cargamento de botas de fútbol, será útil. Por el contrario, si tienes unas zapatillas viejas en casa y pretendes entregárselas a una asociación con pocos recursos que trabaja en el ámbito de la salud, allí también son basura.

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Una niña se sostiene de la cinta de la ropa que ha tendido en la barriada de Kangemi en las afueras de Nairobi | Imagen vía
REUTERS/Darrin Zammit Lupi

Perpetúas un modelo de consumo dañino

Si tienes montañas de ropa de la que quieres deshacerte pero sientes la necesidad de comprar prendas nuevas, posees trastos inservibles porque eres incapaz de darles una nueva vida por ti mismo y en tu nevera la comida caduca antes de que la toques, algo estás haciendo mal. Puede que la clave no sea donar tus desperdicios a un país empobrecido, sino consumir menos y hacerlo de forma más consciente.

Estamos lejos de alcanzar un sistema económico igualitario y resulta difícil escapar de las garras del consumismo, pero cada acción cuenta. Si en lugar de comprar diez camisetas de 4€ fabricadas con mano de obra barata adquiriéramos una con garantías de comercio justo proveniente de un país en vías de desarrollo, entonces sí, la solidaridad tendría otra cara.

Continúa leyendo: La ‘salvaje’ historia de Lawrence Anthony, El hombre que susurraba a los elefantes

La ‘salvaje’ historia de Lawrence Anthony, El hombre que susurraba a los elefantes

Beatriz García

Cuando el conservacionista sudafricano Lawrence Anthony salvó de la muerte a un clan de elefantes problemáticos jamás imaginó que acabarían convirtiéndose en su familia.

En África está la partida de nacimiento del mundo. He estado dos veces en la sabana y, pese a lo guiri que pueda resultar un safari, siempre tengo la sensación de regresar a casa. Pienso con las tripas y no con la mente, viviendo en el momento como los animales. Y no hay nada más importante que eso, que la vida salvaje, o el sol sumergiéndose en las aguas del río Zambeze que, según los nativos, encarna el espíritu de un dios serpiente. Conforme te acercas a las cataratas Victoria, en Zambia, oyes el rumor del humo que truena, tal cual las bautizaron los makololo, y te haces una idea de lo que debió sentir Livingstone cuando las vio por primera vez, y por qué su corazón fue enterrado en África. Porque siempre estuvo allí. En un continente donde se vive y se muere, pero, sobre todo, se es. Por eso, el conservacionista Lawrence Anthony escribió en ‘El hombre que susurraba a los elefantes’ (ed. Capitán Swing): “Así es África, el continente imperfecto, hermoso, magnífico, fascinante, místico, único, capaz de cambiar nuestras vidas… Con su carisma y su seductor encanto, y su sabiduría ancestral tan a menudo salpicada de inconmensurables espasmos de sangre”.

La ‘salvaje’ historia de Lawrence Anthony, El hombre que susurraba a los elefantes 1

La vida de este sudafricano, que abandonó su trabajo en una inmobiliaria para fundar una reserva natural en Zuzulandia, en las antiguas tierras de caza del legendario rey Shaka, fundador de la nación zulú, cambió radicalmente el día en que un grupo de elefantes salvajes llegó a Thula Thula. Cinco hooligans gigantes con una única obsesión: escapar de la reserva natural derribando con sus embestidas la valla electrificada.
Los zulúes, que no habían visto un elefante en su vida (ni siquiera en la época post-apartheid) y consideraban las reservas una excusa de los blancos para robarles la tierra, veían en esos paquidermos furiosos una amenaza; los furtivos, una mina de oro, y para Anthony eran el majestuoso símbolo de África. Por eso se comprometió a protegerlos, llegando a forjar una estrecha relación con su brillante matriarca, Nana, que pasó de desear matarlo a acariciarle con la trompa húmeda como a un miembro más de la manada.

“Comprendí que la esencia de la comunicación animal, se trate de nuestro perro o de un elefante salvaje, no es tanto lo que nos comunican, sino el reconocimiento de la comunicación” – Lawrence Anthony

Los elefantes son afectuosos entre ellos, tienen una dignidad y sentido de la familia difícil de encontrar en otras especies, sin ir más lejos, el hombre. Cuando los solteros abandonan la manada para perseguir a las jóvenes hembras, reciben las enseñanzas de un elefante adulto al que acompañan a las zonas pantanosas al envejecer para que se alimente de plantas más blandas y le protegen de hienas, cocodrilos y otros depredadores. Las madres cuidan a sus crías con la propia vida, hasta extremos realmente emocionantes. Cuenta Lawrence Anthony en ‘El hombre que susurraba a los elefantes’ que en una ocasión una hembra de la manada dio a luz a un pequeño elefante enfermo que ni siquiera podía caminar, Thula. La hembra se quedó junto a su hija rodeada de su familia y cuando los demás desaparecieron entre las arboledas,  el conservacionista y su equipo lograron distraerla para llevarse a Thula y darle los cuidados necesarios. Luego los elefantes volvieron a por ella, iban a casa de ese susurrador en quien la matriarca tanto confiaban para ver a la cría. Finalmente, Thula falleció. Lawrence Anthony la devolvió a las tierras de Thula Thula y lloró con el clan.

La ‘salvaje’ historia de Lawrence Anthony, El hombre que susurraba a los elefantes 5
Lawrence junto a su mujer François y la pequeña elefanta Thula. Foto de Earth Organisation.

Que le aceptasen como uno más no fue nada sencillo. Antes de ganarse el respeto de Nana, la jefa del clan, y que Mnumzane, ese pequeño marginado que luego se convertiría en macho alfa, prefiriese su compañía a la de la manada, tuvo que dejar que la sabana entrase en él.
“Poco antes del anochecer me desplacé hasta la borma, aparqué a cierta distancia y me acerqué sigilosamente. Nana estaba a cubierto con toda su familia detrás, observando cada uno de mis movimientos y transpirando resentimiento por todos los poros. No me cupo la menor duda de que intentaría volver a escapar. Y entonces, sin más, se me ocurrió una solución. Decidí allí mismo que viviría con la manada”, relata. Y así estuvo conviviendo con ellos, día y noche, estrechando la distancia ‘de lucha o defensa’, rogándoles que no se fugasen. Hablando con ellos.

El lenguaje de los elefantes

Los elefantes pueden comunicarse con los vecinos que están a muchos kilómetros. Los infrasonidos que emiten desde sus estómagos están en la misma frecuencia de onda que el de esos otros prehistóricos espectros marinos, las ballenas. Sus vibraciones, dice Lawrence Anthony, palpitan por todo el planeta “creando canales que cubren toda su hábitat, como nosotros cuando hacemos una llamada a larga distancia”. Y con la ayuda de sus enormes orejas y sus patas reciben de vuelta los impulsos de una forma tan mágica que incluso parece que nos presientan.
“Una semana fui a Durban y a la vuelta me sorprendió encontrarme con los siete elefantes delante de casa, esperándome como un comité de bienvenida. Me dije que era pura coincidencia. Pero volvió a pasar cuando volví del siguiente viaje, y del siguiente. Pronto se hizo evidente que de algún modo sabían exactamente cuándo me ausentaba y cuándo volvía”, cuenta el conservacionista. Y añade: “Comprendí que la esencia de la comunicación animal, se trate de nuestro perro o de un elefante salvaje, no es tanto lo que nos comunican, sino el reconocimiento de la comunicación”.

En muchas ocasiones evitó la furiosa embestida de los elefantes a gritos: “¡Para, para! ¡Soy yo, soy yo!”, cuando se acercaban al hotelito ecológico de la reserva para beberse el agua de la piscina, dando un susto de muerte a los huéspedes. O les acariciaba la trompa para calmarlos ante la atónita mirada de los guardas. E incluso llegaría a intuir su presencia y a sentirse vacío cuando estaban lejos. Otras veces, sería Nana y su familia quienes salvarían la situación, guiando a su primo humano y el resto del equipo a un lugar seguro durante un incendio, o regañando a uno de los suyos por volcar un Land Rover lleno de turistas y pretender aplastarlos. “Los únicos muros entre elefantes y hombres los erigimos nosotros”, concluye Anthony.

En 2012, pocas semanas después de su muerte, una treintena de elefantes aparecieron en su casa de Thula Thula para despedirse.

No obstante, a veces estos muros son necesarios, al menos para que los animales sigan con vida. Thula Thula tuvo que enfrentar numerosos ataques de cazadores furtivos armados con rifles, y algunos de ellos eran verdaderos profesionales venidos de otras regiones: cuernos de rinocerontes serrados, nialas desgarrados y buitres decapitados cuyas cabezas eran empleadas como amuleto para ganar la lotería en las aldeas. Negociar con los adivinos y con los jefes zulúes para que ayudasen a preservar la fauna fue como domar a un elefante salvaje, necesitó paciencia y fue inevitable poner la vida en riesgo. En un continente en el que política y magia están tan imbricados que casi son la misma cosa, en una tierra en donde todavía arden brujos y se dice que cabalgan en las noches sobre babuinos, donde la gente evita ciertos caminos porque un espíritu malvado vive en una roca, Lawrence Anthony acabó convirtiéndose en una leyenda: El empecinado y excéntrico preservador de la sabana que trajo de vuelta a los elefantes a la región y logró que los clanes se hermanasen para proteger el futuro de sus tierras. Aunque su apodo, ‘El hombre que susurraba a los elefantes’ le vino años después, cuando su amor a la naturaleza le llevó a Afganistán, donde se dedicó a salvar animales del zoológico de Bagdad, arrasado por la guerra.

La ‘salvaje’ historia de Lawrence Anthony, El hombre que susurraba a los elefantes 4
El equipo de Thula Thula bajo un precioso cielo de la sabana. Foto de Suki Dhandra.

A su vuelta a la reserva, Lawrence Anthony jamás volvió a entrometerse en la manada; decidió que las nuevas generaciones del clan crecerían solas, libres y salvajes y solo sus abuelas, Nana y Frankie, lo recordarían. Porque tenían memoria de elefante, y dignidad de elefante, y agradecimiento, y unas semanas después de que el conservacionista falleciera, una treintena de paquidermos apareció en la casa de Thula Thula, con sus trompas caídas, para despedirse de él.

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4 claves para ser más productivo este 2018

Redacción TO

Foto: Štefan Štefančík
Unsplash

Piensa en un objetivo para el año nuevo. El que sea. Puede ser dejar de fumar, hacer un viaje, ahorrar más dinero, estar más en contacto con la familia, encontrar trabajo, ir al gimnasio, ponerse a dieta, tener pareja… Sea cual sea, hay que ser productivo. Y eso no se limita solo a ponerse fechas límite, comprar una agenda o incluso redactar un plan. Implica también ser productivo para llevarlo a buen puerto. Y para eso conviene tener en mente una cosa tan aparentemente viejuna como absolutamente sabia: la filosofía estoica. Que nadie se asuste, esto no es una disertación sobre metafísica, sino unas sencillas claves aportadas por el pensamiento antiguo, citadas por Time, para ser más productivo en el mundo moderno. Son estas.

Cuida tu tiempo como si fuera dinero

¿El tiempo es oro? ¡No! Es mucho más limitado. Imagínate que todos los días viniera alguien a pedirte 30 euros. No se los darías, ¿verdad? Pues todos los días perdemos tiempo en cosas insignificantes por la falsa creencia de que tenemos todo el tiempo del mundo. Y no es cierto: al contrario de lo que ocurre con el dinero, el tiempo que tenemos no se puede ampliar. Por eso es necesario invertirlo adecuadamente. Lo sabía muy bien Séneca, un filósofo estoico de la actual Córdoba, entonces parte del Imperio Romano. Él pensaba lo siguiente al respecto: “Ninguna persona le da su dinero a los viandantes, pero ¡a cuántos le entregamos cada uno de nosotros nuestras vidas! Todos somos muy protectores con la propiedad y el dinero, pero pensamos muy poco en perder el tiempo, la única cosa con la que todos deberíamos ser los avaros más firmes”. ¿Y cómo podemos emplear mejor nuestro tiempo?

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Aprende a ahorrar tiempo. | Foto: Veri Ivanova / Unsplash

Gestiona tus emociones para gestionar mejor tu tiempo

Una de las ideas centrales del estoicismo es perfectamente aplicable al mundo moderno del siglo XXI: las creencias son la base de los sentimientos. Si uno se encuentra sobre un puente que considera frágil, viejo y que se puede caer en cualquier momento, tiene miedo. Si uno se encuentra, en cambio, sobre un puente que considera sólido y resistente, se sentirá tranquilo. No solo la realidad influye en el sentimiento generado, sino también la creencia que la persona tiene sobre esta. O en palabras del filósofo estoico griego Epicteto, “a los hombres no les preocupan las cosas, sino los principios y nociones que estos se forman alrededor de las cosas”.

Apliquemos este principio a lo de ser productivo. Si le da miedo o pereza ponerse a hacer una tarea, conviene preguntarse qué creencias hay debajo de esos sentimientos. ¿Me da miedo hacer un mal trabajo? Una posible solución es dividirlo en partes sencillas y hacerlo como un puzzle. ¿Me da pereza porque creo que es aburrido? Quizá sea buena idea darle un nuevo enfoque para lograr mejores objetivos. Dicho esto, si hay muchas cosas por hacer, ¿por dónde empezar?

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Pregúntate por qué te sientes cómo te sientes. | Foto: Jakob Owens / Unsplash

Lo importante supera a lo urgente

¡No me da tiempo! ¡Se me va a pasar el plazo de entrega! ¡Esto hay que hacerlo ya! Es común, en el día a día, centrarse en las tareas urgentes. Las que tenemos más delante de la cara. Pero conviene no dejar de lado las más importantes, aunque sean a largo plazo. ¿Cuántas veces una madre o un padre pone todo su esfuerzo en las necesidades cotidianas de su hijo -llevarlo al colegio, ayudarlo con los deberes…- y empieza a descuidar otras necesidades menos acuciantes pero más importantes, como jugar con su hijo el tiempo suficiente? ¿Cuántas veces una persona va a una discoteca con intención de conocer a alguien con quien iniciar un noviazgo y con el paso del tiempo se da cuenta de que solo ha tenido ligues de una sola noche? Nunca hay que descuidar lo urgente, sea entregar un trabajo de la universidad, sea llevar al niño al dentista, sea… ejem… procurarse un señor orgasmo. Pero no se debe aplazar indefinidamente lo verdaderamente importante, como disfrutar de la etapa universitaria, jugar con el niño o disfrutar una relación duradera (si es lo que uno busca, claro).

Lo explica con más elocuencia el filósofo y emperador romano Marco Aurelio: “Es es esencial que recuerdes que la atención que le pones a cualquier acción debería ser proporcional a su valor, porque así no te cansarás y te rendirás (…) Dado que la amplia mayoría de nuestras palabras y acciones son innecesarias, acorralarlas creará una abundancia de tiempo libre y tranquilidad. Como resultado, no deberíamos olvidarnos preguntarnos en cada momento ‘¿Es esta una de las cosas necesarias?'”. Pero una vez señalado lo verdaderamente importante, ¿cómo llevarlo a buen puerto?

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No olvides las tareas urgentes, pero tampoco dejes de lado lo verdaderamente importante. | Foto: Andy Beales / Unsplash

El esfuerzo cuenta más que el resultado

Entender sobre qué tenemos control y sobre qué no. Es otra de las ideas principales de los estoicos. Y nadie tiene control sobre el resultado de una acción: solo sobre cómo llevarla a cabo. De nuevo, toma la palabra Epicteto: “Algunas cosas están en nuestro control y otras no. Las cosas que están a nuestro control son la opinión, la búsqueda, el deseo, la aversión y, en resumen, cualesquiera que sean nuestras propias acciones. Las cosas que no están a nuestro control son el cuerpo, la propiedad, la reputación, el mando y, en resumen, cualesquiera que no sean nuestras acciones”.

Trayendo esta idea al área de la productividad, se concluye que las preocupaciones deben estar centradas solamente en aquello que podemos hacer, no en lo que depende de factores ajenos. Obsesionarse con el resultado y no en lo que podemos hacer para lograr ese resultado es lo contrario a ser productivo, vaya. Un estoico recomendaría centrarse solo en lo que podemos poner de nuestra parte. Es decir, no esforzarse en tener éxito, sino esforzarse en esforzarse.

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No te esfuerces en triunfar: esfuérzate en esforzarte. | Foto: Andy Beales / Unsplash

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Carta a los Reyes Magos: guía para elegir los juguetes más adecuados

Redacción TO

Foto: Jelleke Vanooteghem
Unplash

Todos los niños y niñas tienen derechos, tal y como queda recogido en la Declaración sobre los Derechos del Niño aprobada en 1959. Y entre ellos está el derecho al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad.

Y es que a ningún pequeño debería faltarle un juguete con el que divertirse y dejar volar su imaginación y, mucho menos, en estas fechas. Por ello, Cruz Roja Juventud, entre otras tantas ONG y organizaciones, ha lanzado una campaña ‘Sus Derechos en Juego’  con la que pretende recoger más de 120.000 juguetes nuevos, no bélicos y no sexistas para más de 60.000 niños, niñas y adolescentes entre 0 y 17 años con el objetivo de garantizar el derecho al juego de la infancia más vulnerable durante todo el año.

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El dinero donado a la campaña ‘Sus Derechos en Juego’ irá íntegramente destinado a la compra de juguetes para niños y niñas de familias en dificultad social. | Foto: Unsplash

Pero, ¿cuál es el juguete más adecuado para los niños? ¿Cómo elegirlo? ¿Que recomendaciones de seguridad e idoneidad debería cumplir? A unos días de que Melchor, Gaspar y Baltasar lleguen a las casas no está de más recordarles cuáles son los juguetes más idóneos dependiendo de la edad de los pequeños y sus inquietudes.

De esta forma, queridos Reyes Magos, aquí unos consejos, con la ayuda de la Guía “El Juguete Educativo” de Cruz Roja Juventud, para que este año los más pequeños puedan seguir jugando, divirtiéndose y sonriendo de la mejor forma, y no falléis.

Juguetes sexistas y bélicos NO

Lo primero que se debe tener en cuenta es que regalar a las niñas muñecas con vestiditos rosas y a los niños herramientas de plásticos para que desde pequeños aprendan a ser buenos fontaneros o electricistas ya no se estila. Y es que no es tanto la condición del juguete sino del uso que vamos hacer de él, y así debemos entenderlo. Además, existen juguetes que trasladan un mensaje negativo y estereotipado que fomenta la desigualdad, y regalarlo en la infancia puede generar pensamientos que deriven en desigualdades sociales.

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Los juguetes se pueden clasificar en función del área o habilidad que potencien a través de su uso, y la edad del niño. | Foto: Unsplash

Tampoco es muy correcto regalar a los pequeños pistolas y juguetes bélicos. Como agentes sensibilizadores en la prevención de conductas violentas, es más que obvio que un juguete con características bélicas no puede educar.

El juguete, y como consecuencia el juego, debe ser un recurso educativo, motivador, que favorece el aprendizaje y el desarrollo personal.

Juegos y juguetes según la edad

Un mismo juguete puede desarrollar varias habilidades y ser utilizado en diferentes edades, ya que cumple distintos objetivos conforme el niño va creciendo, aunque también como indica José Luis Linaza, especialista en juego, desarrollo y educación en diferentes culturas, “no todos los diferentes tipos de juego están presentes en los seres humanos en cualquier momento de la vida”. Asimismo, cada pequeño no responde de forma fija a las divisiones por edades, por lo que la clasificación que a continuación se detalla es orientativa.

De 0 a 6 meses

Los juegos en esta edad se caracterizan por responder a las diferentes funciones corporales. Las experiencias sensoriales, motrices y perceptivas son las más importantes, por lo que se deben potenciar sus movimientos y la manipulación y presión de objetos. Los juegos y juguetes propios de esta etapa perseguirán la estimulación de los sentidos del bebé, permitiéndole reconocer el mundo que le rodea y su propio cuerpo; como por ejemplo, sonajeros, carruseles musicales, lámparas de luces de colores o espejos de juguete, para que el bebe vea reflejada su cara y cómo cambia su imagen cuando se mueve.

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Las experiencias sensoriales, motrices y perceptivas son las más importantes en esta etapa. | Foto: Picsea/Unsplash

De 6 A 12 meses

En estos meses, predomina el área de movimiento, pero también el niño empieza a tener conciencia del Yo y del Otro. Comienza a reconocer voces, algunas palabras sencillas y emite palabras simplificadas. Los juegos y juguetes más adecuados para esta edad son: encajables grandes, juguetes para la bañera, pelotas fáciles de agarrar, muñecos de trapo u objetos que rueden y se desplace, por ejemplo.

De 1 a 2 años

En esta etapa la acción sobre el objeto dejará de tener importancia y lo importante para el niño será el descubrimiento de su propio ser, de sus posibilidades. Los juegos y juguetes  de esta etapa le sirven para demostrar que puede valerse por sí mismo, sentirse autónomo: abriendo una caja, accionando un juguete, consiguiendo hacer una torre… Por lo que los regalos más idóneos son: triciclos sin pedales, juguetes con sonido y movimiento, ceras y pinturas, libros de cuentos de plástico, tela o cartón grueso plastificado y mesas o centros de actividades.

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En esta edad lo más importante para el niño es el descubrimiento de sus posibilidades. | Foto: Unsplash

De 2 a 3 años

Disfraces y complementos de los mismos, columpios y toboganes de 3 o 4 peldaños, triciclos y vehículos grandes sin pedales, juguetes con sonido y movimiento, juegos interactivos, títeres y juegos de asociaciones sencillas, como códigos de colores y formas… Estos son los mejores compañeros de juegos si el pequeño tiene entre 2 y 3 años. Una edad en la que el niño comienza a tener mayor autonomía de su cuerpo  y conoce con mayor detalle su entorno.

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En esta etapa la autonomía del niño ha aumentado, por lo que os triciclos son ideales para Regalo de Reyes. |  Foto: Unsplash

De 3 a 6 años

Aparece el juego asociativo. Buscará un compañero con el que desarrollar su habilidades. Los juguetes de movimientos, los juegos de imitación o en grupo e instrumentos musicales y disfraces serán los reyes perfectos para estas edades.

De 6 a 9 años

El juego colectivo cobra importancia. Los niños comienzan a individualizarse respecto a la persona adulta. Bicicletas y patines, videojuegos, juegos motores y de ejercicio físico, de magia, construcciones o vehículos en miniatura, son algunos ejemplos de juegos y juguetes propios de esta etapa.

De 9 a 12 años

Cuando se encuentran en estas edades surgen las pandillas y los grupos firmes. Por lo que es fundamental facilitarle espacios, fuera del colegio, donde relacionarse con sus iguales. Los juegos y juguetes propios de esta edad son: juegos de reglas, experimentos científicos sencillos, bicicleta, patines, monopatines, patinetes, futbolín, vehículos teledirigidos, trenes eléctricos, videojuegos y juegos interactivos en dispositivos electrónicos.

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La adolescencia es una etapa crucial en la construcción de la identidad y del proyecto de vida de la persona. | Foto: Mpho Mojapelo / Unsplash

Más de 12 años

La adolescencia es una etapa crucial en la construcción de la identidad y del proyecto de vida de la persona. El juego se convierte en un importante medio de relación y comunicación. Los juegos y juguetes propios de esta etapa son más complejos, destacando los juegos de reglas, los de simulación o rol, los de estrategias, disfraces, karaokes, puzzles y mosaicos de más de 300 piezas, construcciones y libros.

La seguridad del juguete

Y por último, y no por ello menos importante, queridos Reyes Magos, es que todos los juguetes que traigáis desde Oriente cumplan con unos aspectos de seguridad. Para vuestra facilidad, a continuación una lista de los aspectos que el juguete debe cumplir y que deben aparecer en su envoltorio o cubierta para que valoréis la seguridad del producto:

✔️ Marca comercial. 

✔️ Nombre y/o razón social del fabricante y su dirección (o la de su representante autorizado o del importador dentro de la Unión Europea).

✔️ Características técnicas y funcionales e indicadores de seguridad, que pueden estar representados mediante textos, dibujos o símbolos.

✔️ La edad: es obligatorio indicarlo en juguetes que no son convenientes para menores de 36 meses o únicamente para niños mayores de una determinada edad. Ha de ser fijada por el fabricante.

✔️ Advertencias acerca de los riesgos derivados del uso de los juguetes y su manera de evitarlos.

✔️ Marcado CE, con la que el fabricante acredita que el juguete cumple todos los requisitos reglamentarios en la directiva europea sobre seguridad.

Continúa leyendo: ¿Quién es Pine, el misterioso inversor de Bitcoin que ha donado 86 millones de dólares?

¿Quién es Pine, el misterioso inversor de Bitcoin que ha donado 86 millones de dólares?

Redacción TO

Foto: Marvin Meyer
Unsplash

Una piña ha puesto del revés el mundo Bitcoin. Hace 15 días, un usuario de Reddit llamado Pine anunció que iba a donar 5.057 bitcoins a causas benéficas. Al cambio actual, esa cantidad equivale a unos 86 millones de dólares. 86. Entonces, Reddit y las asociaciones empezaron a echar humo.

Una de las preguntas más repetidas ha sido: ¿por qué? “Porque una vez que tienes suficiente dinero, el dinero no importa”. Ese es el lema de Pineapple Fund.

La fortuna de Pine tiene un origen muy claro: empezó a comprar bitcoins cuando nadie más lo hacía. “Descubrí Bitcoin cuando era una pequeña comunidad de personas que intentaba convertir un proyecto de juguete en un nuevo paradigma monetario descentralizado”, señaló a Bitcoin Magazine. Solo en estos 12 meses el valor de la moneda se ha multiplicado por 10, en los últimos tres años ha pasado de valer 200 dólares a sobrepasar la barrera de los 20.000.

“Recuerdo cuando empecé con bitcoin hace algunos años. Cuando la moneda subió a dos cifras por primera vez, yo ya creí que eso era un triunfo. Esperé y aluciné cuando subía a 15 dólares, a 20, a 30… ¡wow! Ahora, veo que cada BTC vale 17.539 dólares. Y todavía no me lo creo“, explicó en Reddit.

Pine comenzó a acuñar bitcoin en su casa en un ordenador viejo y, a diferencia de muchos otros primeros usuarios visionarios que vendieron monedas para pagar facturas y gastos, él los mantuvo durante todos estos años. “Bitcoin ha cambiado mi vida, y tengo mucho más dinero del que nunca podré gastar. Mis objetivos, mis metas y mis motivaciones con la vida no tienen nada que ver con tener XX millones o con ser mega rico. Así que, estoy haciendo algo diferente: donar la mayor parte de mis bitcoins a causas solidarias. Lo he llamado: 🍍 The Pineapple Fund”, escribió Pine en Reddit.

Pero, ¿quién está detrás de esa piña?

Quien hay debajo de esa corteza amarilla es todavía un misterio. En las escasas entrevistas que ha concedido con la condición de preservar su anonimato, apenas han circulado detalles personales. Ni siquiera sabemos si es hombre o mujer. Y es probable que no se conozca nunca. “Prefiero mantener mi identidad en secreto. El Proyecto Pineapple no se trata de publicidad. De hecho, ninguna persona en mi vida sabe que estoy detrás de esto. Es mejor que la gente piense que tienes suficiente dinero para vivir que piense que eres súper rico”, explicó a Bitcoin Magazine.

¿Quién es Pine, el misterioso millonario de Bitcoin que ha donado 86 millones de dólares? 2
Logo y lema del inversor. | Crédito: Pinneapple Fund

Lo único que ha confesado Pine, de momento, es la razón por la que eligió ese nombre para el fondo: “Siempre me ha gustado la piña, pero debido a que contiene bromelina [una enzima que digiere la proteína], tu boca se pone sensible si comes demasiado”, contó a The Guardian, en referencia a una ocasión en la que tuvo una intoxicación alérgica por haber comido tanta piña. “Entonces, como ahora, es un buen momento para compartir la piña. Tengo demasiados bitcoins para la vida en la que me gustaría vivir, así que los estoy compartiendo “.

¿Cómo elige a las organizaciones?

El fondo juzga a los solicitantes basándose en “la historia, capacidad y transparencia de la organización benéfica”. Una de las primeras advertencias fue que no donaba a particulares. Así, se basa en tres factores para decidir: cuál es el impacto de la organización, qué habilidades nuevas e innovadoras potencia, y cómo es de sostenible. Cualquier organización puede completar el formulario y suscribirse para pedir una donación. Es imprescindible tener un código de cartera bitcoin, en el que se pueda recibir el pago en esta criptomoneda, una identidad virtual que muchas ONG no ha creado todavía. Todas las transferencias se pueden comprobar aquí.

Las donaciones del Fondo Pineapple van a ir principalmente a organizaciones dedicadas a la investigación médica, la salud mental, la conservación del medio ambiente, la lucha contra la violencia doméstica y el abuso sexual; además de otras causas relacionadas con la tecnología (proyectos de código abierto).

¿Por qué estas? “Bueno, no es que yo piense que sean las más importantes (…) Pero estas se alinean con mis valores, y creo que cualquier contribución a esas causas traerá algo bueno a este mundo que todos compartimos”, señaló Pine a Bitcoin Magazine.

¿Qué organizaciones han recibido donaciones?

¿Quién es Pine, el misterioso millonario de Bitcoin que ha donado 86 millones de dólares? 1
Las 14 organizaciones que, hasta el 27 de diciembre, han recibido las donaciones de Pine. | Foto: Pineapple Fund

Hasta el momento, Pineapple Fund ha donado a 14 organizaciones —según recoge en su página web—. GiveDirectly, una ONG dedicada a enviar dinero en efectivo a través de transferencias a móviles a las familias que viven en extrema pobreza en el este de África, ha sido la que más dinero ha recibido: cinco millones de dólares.

Después, han recibido un millón de dólares: Watsi, una organización sin ánimo de lucro que se encarga de desarrollar tecnología para el cuidado de la salud universal; The Water Project y Charity Water que implementan proyectos de agua limpia en África y países subdesarrollados; Electronic Freedom Foundation, una organización que defiende los derechos y la privacidad de los usuarios de Internet; Mona, una fundación que se encarga de conseguir educación igualitaria para niñas; Internet Archive, una página web sin ánimo de lucro cuyo objetivo es compilar y completar un archivo revisable —algo así como una especie de gran enciclopedia— de todas las páginas de Internet (alrededor de 308.000 millones de páginas); Pencils of Home, una ONG que se encarga de construir escuelas y llevar profesores en los países más desfavorecidos; New Story, una organización sin ánimo de lucro que construye viviendas en los suburbios.

También ha enviado medio millón a la Fundación BitGive, que construye proyectos que usan blockchain para la filantropía global. Además de 100.000 y 50.000 dólares, respectivamente, para Green Steps y OpenBSD.

Algunas de las organizaciones han sido propuestas por los usuarios de Reddit. Es el caso de SENS Research Foundation, un instituto con sede en Mountain View (California), dedicado a curar las enfermedades del envejecimiento, que recibió un millón de dólares; y de MAPS (Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos), una organización sin ánimo de lucro que investiga la legalización de drogas psicodélicas y marihuana para tratar enfermedades mentales y psicológicas, que recibió otro millón.

El plazo para las organizaciones que quieran pedir donaciones acaba este miércoles.

Aunque Pine debe su fortuna a la increíble revalorización de esta criptomoneda, es consciente que puede provocarse un colapso: “Creo que estamos sobrevalorados en este momento. Sin embargo, creo que en el muy largo plazo continuará aumentando su valor como moneda deflacionaria”, señaló a The Guardian.

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