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Cultura

El nicaragüense Sergio Ramírez ocupará la silla de Vargas Llosa como académico de la RAE

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua culmina una carrera literaria que le ha brindado también el Premio Cervantes

El nicaragüense Sergio Ramírez ocupará la silla de Vargas Llosa como académico de la RAE

El escritor hispanonicaragüense Sergio Ramírez. | Daniel González (EFE)

El Pleno de la Real Academia Española (RAE) ha votado favorablemente en la tarde de este jueves de mayo el ingreso del escritor y académico nicaragüense Sergio Ramírez. El escritor ocupará la silla L, vacante desde el fallecimiento de Mario Vargas Llosa el 13 de abril de 2025. La candidatura de Ramírez, de 83 años, y Premio Cervantes 2017, estaba avalada por los académicos Santiago Muñoz Machado, director de la RAE; Víctor García de la Concha, exdirector de la institución y del Instituto Cervantes, y Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2023. 

Entre los méritos del escritor, que tiene también la nacionalidad española, Luis Mateo Díez considera a Ramírez un académico «idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exilió y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos».

Nacido en 1942 en Masatepe, Ramírez es autor de más de 70 obras, entre ellas Margarita, está linda la mar; Castigo divino, Adiós muchachos y Tongolele no sabía bailar. Pero antes de dedicarse a la literatura, el escritor tuvo una intensa actividad política en su país. Combatió con el Frente Sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza y después integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entre 1979 y 1985.

Posteriormente fue vicepresidente del país entre 1985 y 1990, durante el primer gobierno de Daniel Ortega. En 1995 rompió con el todavía presidente de Nicaragua y cofundó el Movimiento Renovador Sandinista. En 2021 abandonó Nicaragua en 2021 ante la persecución de la dictadura de Ortega, que lo despojó de su nacionalidad nicaragüense.

A pesar de ello, como adelantó THE OBJECTIVE, su candidatura a la RAE vino precedida por la polémica debido a su pasado político. Organizaciones de víctimas del sandinismo enviaron a los académicos de la RAE una carta en la que denunciaban que Ramírez, lejos de su figura ahora combativa con el régimen de Ortega, intentó «prolongar el proyecto totalitario», e impulsaron una recogida de firmas para «que la silla L de la RAE no borre la memoria» de los reprimidos en aquellos años. Frente a esta posición, otro manifiesto alegó que «la RAE no debería convertirse en escenario de confrontaciones ideológicas ajenas a su misión esencial: custodiar, estudiar y celebrar la riqueza del idioma común que comparten cientos de millones de hispanohablantes».

Un protocolo riguroso

Una vez votada favorablemente su aceptación, su ingreso en la RAE tardará un tiempo en formalizarse. Para convertirse en académico de número con pleno derecho, el elegido debe pasar por un riguroso y tradicional proceso protocolario centrado en la elaboración, lectura y contestación de su discurso de ingreso.

Con su elección en el pleno, Ramírez ostenta la condición de «académico electo» de la RAE. Ahora, según informa la Academia, dispone de un plazo improrrogable de dos años para redactar su discurso de ingreso. El tema suele vincularse a la especialidad del autor (literatura, lingüística, ciencia, derecho, historia, etc.), pero existe un requisito obligatorio en su contenido: debe incluir un elogio fúnebre a su antecesor en el sillón que va a ocupar, en este caso al de Mario Vargas Llosa.

Por su parte, la Junta de Gobierno de la RAE elige a un académico de número ya consagrado para que pondere y responda el discurso del nuevo miembro. Esta persona se encarga de redactar la «contestación», un texto que analiza la trayectoria del electo y le da la bienvenida oficial a la institución.

Antes de que se celebre la ceremonia pública, la institución edita e imprime conjuntamente los discursos de ingreso y contestación en un folleto oficial que se distribuye a los asistentes el mismo día del acto. Finalmente, la lectura se realiza en una sesión pública solemne en el Salón de Actos de la sede de la RAE en Madrid.

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