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Cultura

La candidatura de Sergio Ramírez divide al exilio nicaragüense y compromete a la RAE

El escritor, vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, opta a la silla L vacante tras la muerte de Vargas Llosa

La candidatura de Sergio Ramírez divide al exilio nicaragüense y compromete a la RAE

Sergio Ramírez. | THE OBJECTIVE

El Pleno de la Real Academia Española (RAE) votará este jueves 21 de mayo el ingreso del escritor y académico nicaragüense Sergio Ramírez. De resultar favorable la votación, ocupará la silla L vacante desde el fallecimiento de Mario Vargas Llosa el 13 de abril de 2025. La candidatura de Ramírez, ganador del Premio Cervantes en 2017, viene precedida por la polémica debido a su pasado como parte fundamental del primer gobierno sandinista.

Nacido en 1942 en Masatepe, Nicaragua, Sergio Ramírez integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entre 1979 y 1985 y posteriormente fue vicepresidente del país entre 1985 y 1990, durante el primer gobierno de Daniel Ortega. El académico nicaragüense, con nacionalidad española, vive en el exilio en nuestro país tras ser perseguido y amenazado por el régimen de Ortega, del que dejó de formar parte en 1995 cuando rompió con el todavía presidente de Nicaragua y cofundó el Movimiento Renovador Sandinista.

Una candidatura —y un pasado como compañero de armas de Ortega— que divide al exilio nicaragüense y podría provocar una brecha entre los académicos. THE OBJECTIVE ha tenido acceso a una carta que las víctimas del sandinismo han enviado a la RAE para difundir entre sus miembros. En la misiva, represaliados de la dictadura nicaragüense denuncian que Ramírez intentó «prolongar el proyecto sandinista totalitario». «No se trata, pues, de quien sirvió en un cargo y lo dejó: el señor Ramírez Mercado buscó la reelección de ese mismo régimen hasta el último día en que le fue posible», señalan.

La ruptura de Ramírez con Daniel Ortega valió al escritor el exilio y, pese a sus continuas críticas a las violaciones de los derechos humanos en Nicaragua —la última hace apenas dos semanas cuando recibió en Barcelona el premio Ortega y Gasset—, los críticos denuncian la falta de «autocrítica» en cuanto a su pasado sandinista. En este sentido, han arrancado en los últimos días una recogida de firmas para «que la silla L de la RAE no borre la memoria de las víctimas del sandinismo».

«El registro de hechos graves cometidos durante ese periodo es extenso y proviene de fuentes independientes de reconocida autoridad internacional (…) Al trazar su línea de memoria entre la censura somocista y la censura presente, no incluyó una sola mención a lo ocurrido durante los ocho años en que él mismo ejerció cargos de máxima responsabilidad en el Estado», señalan los firmantes en referencia al discurso de Ramírez durante la aceptación del premio periodístico otorgado por el Grupo Prisa y el diario El País.

Favorables a su ingreso en la RAE

Sin embargo, no todos ven en la figura de Ramírez su pasado sandinista, sino más bien al hombre que abandonó ese régimen para denunciar sus atrocidades. Otros, por su parte, consideran que «la RAE no debería convertirse en escenario de confrontaciones ideológicas ajenas a su misión esencial: custodiar, estudiar y celebrar la riqueza del idioma común que comparten cientos de millones de hispanohablantes». En este sentido, otra petición en internet contraataca a los críticos y recoge adhesiones en favor de la candidatura de Sergio Ramírez.

A dos días de que la RAE celebre el pleno extraordinario en el que los académicos votarán el ingreso de Ramírez, las peticiones online se decantan por el momento por quienes se muestran favorables a que el sillón L de la academia pase a ser propiedad del escritor nicaragüense, nacionalizado español y autor de obras como Margarita, está linda la mar; Castigo divino, Adiós muchachos y Tongolele no sabía bailar. Esta última novela, por cierto, acrecentó su enfrentamiento con Daniel Ortega tras caricaturizar al dictador en sus páginas.

Tal como señalan los estatutos de la RAE, que establecen las normas de ingreso de nuevos miembros en la corporación, las candidaturas deben estar avaladas por tres académicos. La de Sergio Ramírez ha contado con el respaldo de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, exdirector de la RAE y del Instituto Cervantes, y Luis Mateo Díez, Premio Cervantes 2023.

La opinión del resto de académicos es, de momento, toda una incógnita. La votación será secreta y requerirá una mayoría absoluta de votos para que Sergio Ramírez pase a ocupar la silla de Mario Vargas Llosa. El jueves veremos si el sustituto del Nobel que criticó los totalitarismos es un escritor señalado por haber formado parte de un régimen totalitario.

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