'La bola negra', de los Javis, triunfa en Cannes con una de las mayores ovaciones de la historia
«Queremos hablar por los que no pudieron hablar, ni vivir ni amar, para que no vuelva a pasar», expresa Javier Calvo

El equipo de 'La bola negra' en la alfombra roja de Cannes. | Sarah Meyssonnier (Reuters)
Javier Calvo y Javier Ambrossi, Los Javis, se han estrenado pisando fuerte en la sección oficial del Festival de Cannes con La bola negra, película que ha recibido una ovación de casi 20 minutos tras su proyección. A falta de conocer si se alzará con el premio, la crítica internacional ya está alabando el filme como una propuesta «cautivadora» y «emocionante».
Durante el aplauso, los directores, muy emocionados, se abrazaron con todos los miembros de su equipo, según ha recogido la agencia EFE, entre los que estaba una Penélope Cruz que fue incapaz de contener las lágrimas mientras agradecían la ovación al público, una de las mayores de la historia del festival –el récord lo ostenta Guillermo del Toro con El laberinto del fauno: 22 minutos–.
«Hace 90 años Federico García Lorca fue asesinado por el fascismo porque era gay. A todos los que piensan que vamos a retroceder en nuestra lucha por los derechos LGTBIQ+, tengo malas noticias, porque estamos aquí esta noche con este increíble reparto y equipo», ha dicho Ambrossi.
Calvo ha añadido que La bola negra es una «película queer, grande y ambiciosa, hecha por dos directores queer, maricones, y tres protagonistas gays»: «Ninguno soñamos que fuéramos a protagonizar una película, tener una voz ni mucho menos estrenar en el Festival de Cannes y aquí estamos». El cineasta ha recordado también la frase de Lorca «hay que recordar hacia mañana»: «Queremos hablar por los que no pudieron hablar, ni vivir ni amar, a los que asesinaron, para que no vuelva a pasar».
La película parte de una obra inacabada de Federico García Lorca para construir una historia de tres hombres homosexuales en tres épocas distintas en España: Carlos (Milo Quifes) en 1923, Esteban (Guitarricadelafuente) en 1937 y Alberto (Carlos González) en 2017. Miguel Bernardeau y Lola Dueñas también participan en esta película, que cuenta con dos colaboraciones destacadas, las de Penélope Cruz y Glenn Close.
Las críticas de los medios internacionales reconocen la ambición de la película, la frescura de la propuesta y las actuaciones de Penélope Cruz y Lola Dueñas, pero también apuntan a un exceso de metraje (algo más de dos horas y media) y a un estilo grandilocuente.
El más positivo es The Hollywood Reporter, que señala que «la cautivadora mezcla de sensibilidad pop contemporánea y cine clásico posee una potencia embriagadora que nos transporta en un viaje épico, conmovedor y a menudo divertido, lleno de recuerdos y fantasía». «Ya era hora de que tuviéramos una epopeya bélica gay de esta magnitud, profundidad e inventiva», además de señalar que «el maximalismo no tiene por qué ser prerrogativa exclusiva de las superproducciones de Hollywood».
Mientras que uno de los columnistas de The New York Times afirma que «la competencia de Cannes ha recibido una inyección de adrenalina con La bola negra, un tríptico gay épico y emocionante de los Javis». «¡Amor! ¡Guerra! ¡Cameos de Penélope Cruz y Glenn Close! Es una candidata segura al Óscar en todas las categorías, así que espero que pronto reciba una importante nominación», agrega.
La bola negra «resulta más cautivadora cuando se adentra en los recovecos de la música popular, el teatro y la danza española, como en el vibrante episodio de Cruz, o cuando desarrolla personajes secundarios como la mordaz madre de Alberto, Teresa, interpretada con entusiasmo por Lola Dueñas, actriz habitual de Almodóvar», señala la revista Screen. Pero, «la grandilocuente estructura de La bola negra se basa en premisas narrativas mínimas. Da la sensación de ser una película construida para transmitir un mensaje bueno y admirable».
Variety considera que la película de los Javis «es en parte misterio literario y en parte elegía queer, lírica por momentos y ampulosa por otros», pero «hay suficiente material cinematográfico sólido y convincente como para despertar nuestro interés en saber qué harán a partir de ahora» los cineastas.
