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Lo que más temen todos en el Mundial 2026 en Estados Unidos: que les parta un rayo

La ley impone la suspensión de los partidos si hay tormentas eléctricas, frecuentes en Florida en esta época del año

Lo que más temen todos en el Mundial 2026 en Estados Unidos: que les parta un rayo

Cristiano Ronaldo en un partido con Portugal | Europa Press

La Copa del Mundo de 2026, que será el evento deportivo más importante del año y el mundial más grande de la historia, comienza en pocos días y millones de aficionados están ya impacientes de que ruede el balón. Sin embargo, puede haber algo que entorpezca el normal desarrollo de la competición: las temidas tormentas eléctricas que azotan sobre todo en esta época la costa suroriental de Estados Unidos.

Estos fenómenos atmosféricos, producidos a partir del calor, la humedad y el choque de las brisas marinas, se dan con frecuencia en los estados de Florida y Texas, donde se encuentran dos de las sedes del torneo: Miami y Dallas. El año pasado, sin ir más lejos, la caída de rayos afectó al Mundial de Clubes y obligó a retrasar el amistoso entre Haití y Nueva Zelanda, que se disputaba en Fort Lauderdale (Florida).

Este Mundial va a ser sin duda anómalo. Por primera vez en la historia del Mundial habrá un protocolo específico para intentar combatir las condiciones climáticas adversas. Además de las regulaciones sobre tormentas eléctricas, se ha tenido en cuenta el calor para establecer los horarios de los partidos, considerando además que el torneo se celebra en varias sedes en México, Canadá y Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo se para el juego?

La ley de Estados Unidos prohíbe los eventos al aire libre si hay tormentas eléctricas. En caso de que se esté jugando un partido, el encuentro se suspenderá durante 30 minutos. Si en ese lapso no se produce ninguna descarga en una distancia de 16 kilómetros a la redonda, el partido se retoma. De lo contrario, hay que esperar otra media hora. Si la situación no cesa, los jugadores se irán a los vestuarios y los aficionados al área de gradas para estar a salvo.

Las competiciones futbolísticas no han sido las únicas afectadas por esta reglamentación. El Gran Premio de Miami de Fórmula 1 del pasado mes de mayo tuvo que adelantarse hasta tres horas. Eso sí, en los eventos que se celebran bajo cubierta, en estadios techados, no hay ningún problema.

A la normativa estadounidense se unen otras medidas de la FIFA para ayudar a los jugadores a paliar las temperaturas veraniegas. Por ejemplo, en todos los encuentros habrá obligatoriamente pausas de hidratación. Estas no serán muy largas, de dos o tres minutos, y se harán en el minuto 22 de la primera mitad y en el 67 de la segunda.

Todos estos imponderables climáticos pueden afectar a la duración de los partidos y trastocar también los itinerarios de los jugadores, lo que exige afinar la logística y organización.

Millones de aficionados cruzan los dedos, sobre todo los que ya tienen sus viajes preparados y los vuelos pagados para ver a las mejores selecciones del mundo luchando por alzar la copa al cielo de Nueva Jersey. Y lo último que desean es que una tormenta eléctrica les fastidie una competición que solo se hace cada cuatro años.

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