Sudáfrica rescata un empate frente a República Checa que complica la vida a ambos
Las dos mantienen opciones de pasar a la siguiente fase, aunque se han complicado la vida (1-1)

Adam Hlozek, de República Checa, y Teboho Mokoena, de Sudáfrica, pugnan por el balón durante el partido del Grupo A del Mundial 2026 disputado en el estadio de Atlanta (Estados Unidos) | Jose Breton (EP)
Las selecciones de Chequia y Sudáfrica han empatado (1-1) este jueves en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta (Estados Unidos), en la segunda jornada del Grupo A del Mundial 2026, para seguir ambas vivas, aunque heridas, en un duelo en el que los centroeuropeos empezaron mejor y acabaron pidiendo la hora ante unos combativos sudafricanos, que rescataron un buen punto.
Todo sigue abierto en el Grupo A, aunque quien gane el duelo de esta jornada entre México y Corea del Sur tendría ya uno de los billetes en su poder. Si firman tablas, todo quedará postergado para la tercera y última jornada. De momento, el reparto podría ser bueno para Chequia y Sudáfrica si ganan, a México y Corea respectivamente, en la próxima vez que salten al verde en esta cita mundialista. Y ninguna lo hará como favorita.
El empate dejó sensaciones distintas. Chequia tuvo el partido donde quiso durante muchos minutos, encontró el premio muy pronto y pareció conformarse con administrarlo. Sudáfrica, menos brillante pero insistente, fue creciendo poco a poco, ganando metros y balón hasta acabar creyendo que el empate era posible y que incluso podía lograr algo más.
El conjunto de Miroslav Koubek golpeó prácticamente en su primera acción elaborada. Apenas habían pasado seis minutos cuando Vladimír Coufal sacó de banda en largo buscando a Adam Hlozek, el delantero descargó hacia atrás y apareció Alexandr Sojka para dejar el balón perfecto a Michal Sadilek. El centrocampista controló orientado dentro del área y cruzó el disparo con potencia; el balón llegó a rozar en Mbekezeli Mbokazi, pero ni el central ni el portero Ronwen Williams pudieron evitar el 1-0.
Ese gol dio tranquilidad a Chequia. Quizás demasiada. Porque, pese al dominio técnico de su centro del campo, fue dando pasos atrás y entregando terreno a unos ‘Bafana Bafana’ que comenzaron a aparecer por zonas peligrosas. Oswin Appollis avisó con un tiro lejano desviado y poco después llegó una acción todavía más clara, cuando un centro cruzó el área sin que Iqraam Rayners terminara de creerse que podía llegar a rematar prácticamente a bocajarro ante Matej Kovar.
Antes del descanso aún hubo señales del cambio de tendencia. Teboho Mokoena probó fortuna desde lejísimos y ya en el añadido una jugada caótica nacida de un mal despeje de Kovar terminó con un disparo de Maseko bloqueado por la defensa checa. El 1-0 resistió hasta el intermedio, pero el partido ya había dejado de parecer cómodo para los europeos.
Tras el paso por vestuarios, Chequia tuvo la ocasión de cerrarlo. En una acción triple, Vladimir Darida dejó escapar un balón que olía a gol por un control impreciso, después Lukas Cerv buscó sorprender desde lejos y obligó a intervenir a Williams y, en el córner posterior, Patrik Schick intentó imponer su altura sin éxito. Más adelante, uno de los cambios de Koubek, Pavel Sulc, tuvo otra gran ocasión, aunque eligió descargar atrás para Sadilek en lugar de rematar y el autor del gol ya no pudo conectar limpio.
Y Sudáfrica seguía ahí, de menos a más. Sin demasiadas ocasiones claras, pero cada vez más instalada en campo rival y obligando a los checos a defender más de lo esperado. El partido cambió definitivamente en el minuto 82, cuando una mano de Sulc dentro del área fue vista por la árbitra Tori Penso y confirmada por el VAR. Cogió el balón Mokoena, que había llorado durante el himno inicial, respiró profundamente antes de la carrera y engañó por completo a Kovar con un lanzamiento ajustado a la izquierda del guardameta. El centrocampista se llevó la mano al corazón en una celebración cargada de emoción.
El empate dio alas a los africanos y llenó de nervios a Chequia. Kovar todavía tuvo que intervenir para detener un remate de Relebohile Mofokeng y ya en el largo añadido los europeos se encomendaron al balón parado sin encontrar remates claros. Provod rozó el triunfo con un tiro cruzado demasiado diagonal y, en el otro lado, Makgopa y Modiba también tuvieron opciones para culminar la remontada. Al final, reparto de puntos y sensación de oportunidad perdida para unos y de premio merecido para otros, con todo bastante abierto para la posiblemente trepidante jornada final.
