El viaje a China y las pensiones
‘El Gris Importa’ analiza las relaciones entre España y el país asiático tras la visita de Pedro Sánchez
El viaje de Pedro Sánchez a China ha levantado una pequeña tormenta política, especialmente por el empeño del Gobierno en minimizar el carácter autocrático del país. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, aunque no pudo negar la obviedad de que China no es «un régimen pluripartidista», sí declaró que «está avanzando y consolidando el Estado de derecho», una constatación que atribuyó (mendazmente) a las Naciones Unidas.
Dicho lo cual, no le falta razón a Díaz cuando insta a seguir tratando con el gigante asiático. Los tiempos de los imperios y las cruzadas morales se acabaron con la paz de Westfalia de 1648. Ninguna nación ostenta el monopolio de la verdad ni puede decirle al resto cómo tiene que gobernarse.
Puede parecer cínico, pero el respeto de la soberanía se ha revelado a lo largo de la historia como el modo más eficaz de impedir que el mundo se embarque periódicamente en esa guerra que va a acabar con todas las guerras y que termina invariablemente en una estéril carnicería.
Esto no significa que debamos abstenernos de condenar lo que nos parece mal. Ahora, ir más allá y restringir el comercio y la inversión quizás tranquilice las conciencias de algunas almas sensibles, pero la primera víctima de esas decisiones son los propios conciudadanos, que no acceden a bienes más baratos, y la segunda, los ciudadanos de las autocracias, que suman a la represión política la económica. Quienes sobrevivieron a la posguerra saben bien de qué hablamos: el bloqueo decretado por la ONU contra Franco en 1946 no debilitó ni un ápice el régimen, pero sí agravó el hambre, el frío y la miseria.
Así que España no debe romper con China, e incluso debe estrechar la relación, como pretendía Sánchez con su viaje. Ahora bien, ¿se equivoca el presidente cuando pone como objetivo específico la reducción del déficit comercial bilateral, que, en su opinión, «resulta insostenible a medio y largo plazo»? ¿No lo cubrimos sin problemas gracias al turismo y a la exportación de servicios empresariales? Y en lugar de actuar de representante comercial de España S.A., ¿no debería Sánchez velar por que tanto el turismo como la exportación de servicios empresariales mantengan su competitividad, algo que difícilmente se logrará si no controla el gasto público y el diferencial de inflación con la UE sigue aumentando?
De todo ello debaten el profesor del IESE Javier Díaz-Giménez y el corresponsal económico de THE OBJECTIVE Miguel Ors Villarejo en este nuevo episodio de El Gris Importa.

